LA GUARDERÍA CAP. 5
La búsqueda de nuevos elementos para el cambio del personal, ha empezado y con buenas estrategias. Eduardo cada vez gana un poco más de valor ante Esteban..
La mañana siguiente llega con el canto de las aves matutinas el sol filtrándose por las cortinas de la habitación. Eduardo se despierta temprano, antes que los niños, se queda unos minutos observando a Charlie dormir plácidamente a su lado. Con cuidado, se levanta sin hacer ruido, se dirige al baño para ducharse y vestirse.
Mientras el agua caliente recorre su cuerpo, su mente divaga. La noche anterior fue increíble, pero un nudo en el estómago le recuerda que todo ocurrió a espaldas de Esteban. El director confía en él, le ha dado un puesto importante, lo trata con respeto… ¿y cómo le paga? Convirtiendo la guardería en un club de placeres prohibidos.
Se seca el cuerpo detalladamente, colocándose todos los productos de cuidado y aseo personal. Eduardo se arregla la camisa blanca y los pantalones olgados negros, Frente al espejo, se mira fijamente.
—Tengo que compensarlo de alguna manera… —
*murmura para sí mismo*
—Tal vez puedo adelantar trabajo, organizar esos archivos atrasados, limpiar su oficina… o… —
*una idea empieza a formarse en su mente*
— quizás puedo ayudarlo con eso que tanto le gusta. Después de todo… sé exactamente lo que el señor Esteban disfruta…—
Sonríe para sus adentros mientras se arregla el cabello. Hoy será un día productivo. Y tal vez, solo tal vez, encuentre la manera de seducir a su jefe.
Eduardo sale de la habitación dirigiendose hacia la habitación en la cual duermen Brandon y Diego. Abre suavemente la puerta, los observa durmiendo abrazados, totalmente desnudos, se acerca despacio y con voz suave le habla.
—-Brandon… amigo!…. Es buena hora para que te levantes—-
Brandon abre un ojo perezosamente, su brazo todavía envuelto alrededor de la pequeña figura desnuda de Diego. El niño sigue profundamente dormido, su carita apoyada contra el pecho musculoso del entrenador. Brandon sonríe adormitado al ver a Eduardo.
—Mmm… buenos días, compadre… —
Su voz es ronca, todavía cargada de sueño
—¿Qué hora es? Anoche… ufff… anoche fue increíble. Este pequeño es una máquina… no se cansa nunca…—
Se incorpora con cuidado para no despertar a Diego, mostrando su torso definido. Su verga matutina está semi erecta, pegada contra su muslo. El olor a sexo todavía impregna la habitación, una mezcla de sudor y el aroma dulzón del lubricante.
—¿Necesitas algo, hermano? ¿O viniste a ver si seguíamos vivos después de tanta folladera?—
*Se tapa la boca riéndose silenciosamente en motivo de broma*
—-Hehehe… nada de eso!… recuerda que el Señor Esteban viene a las siete, y no es correcto que te encuentre durmiendo aquí y con Diego… pásate a mi habitación y puedes darte un baño y arreglarte, mientras tanto pasaremos a Charlie para esta habitación e iré a la cafetería para que preparen el desayuno para todos nosotros!… no hay tanta prisa de que te vayas; solo si…. El señor Esteban te pregunta, dile que viniste temprano y que yo te dije que desayunaras con nosotros. Voy a subir una mesa y cuatro sillas!…. Urge un área de comedor aquí arriba!…—
*Brandon asiente con la cabeza, pasándose una mano por el cabello despeinado.*
—Claro, claro!… tienes razón. Aaaahhh!!! Mmmm…. (Estira los brazos, bostezando) … No conviene que el jefe me encuentre en pelotas con el pequeñín así… —
*recoge sus shorts y su camiseta del suelo, los sostiene en una mano mientras con la otra se agarra los tenis*
—. Gracias por todo , hermano, eres maravilloso, tenemos que ser buenos amigos!…. Eh!—
Sale de puntillas detrás de Eduardo, todavía desnudo, su cuerpo musculoso brillando con una fina capa de sudor seco. Su verga se balancea suavemente con cada paso sigiloso. Se desliza hacia la habitación de Eduardo mientras éste se dirige de regreso a despertar a Charlie.
Brandon se mete a la ducha, mientras Charlie duerme hecho un rollito, abrazando una almohada. Su pequeño cuerpo desnudo se ve tranquilo y relajado, la carita angelical totalmente en paz. Tiene el cabello revuelto y una leve sonrisa en sus labios, como si estuviera soñando algo agradable.
*Eduardo se acerca a la cama y le acaricia suavemente el hombro*
—- Hola!… Charlie!… bebé… precioso!… ya es hora de levantarse… debes ir a ducharte y estar listo para el desayuno y luego las clases—
Le acaricia suavemente las nalguitas, recordando que tan solo hace unas horas le había estado chupando el glorioso y delicioso agujero.
Charlie se remueve perezosamente, sus ojitos se abren apenas, todavía cargados de sueño.
—Mmm… ¿Eduardo…? —
*su vocecita es ronca y dulce a la vez*
—. ¿Ya es de día? Es que… me quedé dormido súper tarde… tú y yo… hicimos muchas cositas…—
Se estira como un gatito, arqueando su espaldita desnuda. Al sentir la mano de Eduardo en sus nalguitas, una sonrisa traviesa se dibuja en sus labios. Se gira para mirarlo, sus mejillas ligeramente sonrosadas.
—Me gustó mucho lo que hicimos… aunque al final me dolía un poquito el culito… pero valió la pena.—
Se levanta lentamente, sentándose en la cama. Su pequeño cuerpo desnudo está relajado y tranquilo, sin rastro de vergüenza. Su miembro pequeño está paradito, como suele pasarle a los niños de su edad al despertar.
—¿Diego ya se despertó? ¿Y Brandon? ¿Se quedó a dormir aquí?
*Eduardo sonríe mientras lo escucha hablar*
….tú y yo… solo nos besamos mucho anoche y pues te chupe el culito delicioso!!… y el dolor que sentías en el culo era porque Brandon tiene una verga bastante gruesa, la mía es más larga… pero delgada!…. si tú quieres bebé… hoy en la noche puedo metértela todo lo que quieras—
*Charlie se ríe con picardía, tapándose la boquita con una mano.*
—Ay sí, es cierto… me chupaste el culito bien rico… y también me besaste todo… todito… —
*sus ojitos brillan con malicia infantil*
—. Pero también te vi con Diego… y con Brandon… los tres estaban haciendo cosas…—
*Se levanta de la cama de un saltito, su pequeño cuerpo desnudo rebotando. Se acerca a Eduardo y lo abraza por la cintura, apoyando su cabecita contra su estómago. Alza la mirada con una sonrisa*
—¿En la noche me vas a meter tu verga?
*Eduardo le dice que si, moviendo la cabeza constantemente en sentido afirmativo*
….¿Diego ya está en la ducha? ¿O lo dejaste durmiendo? Seguro está bien cansado… él hizo más cosas que yo.—
*Eduardo lo toma de la mano y se lo lleva para que se duche con su hermano*
—arréglense… yo iré a preparar lo del desayuno!….—
Son las 6:30 de la mañana. Esteban llega regularmente a la guardería entre 7:00 y 7:30 am. La señora de la cocina toca el intercomunicador, pues Esteban le pidió que esa semana llegara un poco más temprano. Eduardo bajá apresuradamente por las gradas hasta la puerta principal para abrir.
—¡Buenos días, Eduardo! —
*dice ella, con una actitud energética a pesar de haberse levantado temprano*
— Me pidieron venir más temprano esta semana… ¿hay niños hospedados? …. El señor Esteban me pidió venir más temprano esta semana, para preparar el desayuno!…—
—- Si!…si!… es correcto!… haz favor de preparar cuatro desayunos… dos cafés y dos jugos!… mientras tanto, subiré una mesa y sillas…. ¡Urge un comedor en el área de habitaciones!…—
*Camina a paso largo detrás de ella*
—¡Por cierto!… ya solo este mes va a seguir acá verdad? … me contó el señor Esteban que se irá a otro lugar?
*Carolina, la chica de la cocina, que es una señora bajita y regordeta de unos cincuenta años, asiente mientras se pone el delantal.*
—Ay sí… ya me voy a fin de mes. Conseguí trabajo en un restaurante grande, es que me queda más cerca de mí casa…. Pero los voy a extrañar, en especial a los chiquillos. —
*sonríe con nostalgia*
—¿Ustedes ya consiguieron quien me reemplace? El señor Esteban me dijo que iba a contratar a alguien…—
*Eduardo se mueve por la cafetería moviendo una mesa hacia la puerta*
—mmm… si! Creo que el Señor Esteban ya tiene a alguien… Y desde ya! Le deseo lo mejor!… en su nuevo trabajo!—
*Carolina sonríe ampliamente, sus mejillas regordetas enrojeciendo un poco.
Eduardo le habla, mientras carga la mesa redonda. Piensa para si mismo “pues la verdad ya necesitamos más hombres guapos y perversos aquí “. Sonríe mientras sale de la cafetería para ir hacia el pasillo, y llegar al elevador*
—Ay, gracias, Eduardo. Eres un cielo. Bueno, me pongo con los desayunos ahora mismo… ¿cuatro, dijiste? ¿Dos cafés y dos jugos?
—Siiiiii!!!….. ( le grita desde el pasillo)
*Carolina asiente para sí misma, tarareando una canción mientras se dirige a la cocina industrial. Enciende las hornillas y comienza a preparar huevos revueltos, tocino, crema, frijoles, fruta picada y tostadas. El aroma a café recién hecho empieza a inundar lentamente la planta baja del edificio.
Mientras tanto, Eduardo logra subir la mesa redonda al área de habitaciones y la coloca estratégicamente al final del amplio pasillo, cerca de la ventana, donde entra la luz matutina. Coloca cuatro sillas alrededor.
Se queda por un momento observando el pasillo en silencio, pensando en lo que ha ocurrido esas últimas horas.*
El desayuno lo ha subido Carolina, los cuatro están sentados a la mesa, mientras ella ordena en cada lugar los platos. El aroma del café recién hecho llena todo el espacio, haciendole sentir a Eduardo que las cosas no podrían ir mal.
Después de media hora casi terminando de comer, y disfrutando de un agradable momento, se preparan para el inicio de otro día en la realidad.
Hoy las clases virtuales inician más temprano a las 7:30, Esteban aún no ha llegado, pues confia que Eduardo sabe manejar muy bien todo. Los niños ya se han acomodado en el salón de tecnología. Eduardo ha verificado que todo esté perfecto y regresa a la mesa con Brandon.
—- Brandon!!! Me tienes… impresionado en todo!… eres un amor con esos dos niños!…. !por cierto!… hay algo en lo cual quisiera me ayudaras!—
Brandon se recuesta en la silla, satisfecho tras el desayuno. Sus bíceps se marcan bajo la camiseta ajustada cuando cruza los brazos sobre el pecho. Emite una sonrisa amplia y relajada.
—Claro, hermano… lo que necesites. Esos dos chiquillos son un encanto, de verdad. —
*baja un poco la voz, aunque no hay nadie más cerca*
—Diego es una bestiecita… y Charlie… ay, Charlie es una delicia de niño, tan dulce y tan dispuesto a complacer—
*Se inclina ligeramente hacia adelante, apoyando los codos en la mesa.*
—Pero bueno, dime… ¿en qué te ayudo?—
*Eduardo se acomoda en la silla*
—mmm… veras!… el Señor Esteban, quiere contratar chicos jóvenes, hombres atractivos….. así de buen aspecto físico y que tengan una buena figura, pues su idea es…. Cambiar el personal femenino por masculino!…. y bueno ya que tú y yo nos descubrimos en estos gustos… no tenemos nada que ocultarnos al respecto… y a mí me parece una excelente idea la del Señor Esteban…. Solo imagína!!! Tu principalmente tendrás la oportunidad de entrenar a muchos de los niños de acá!…. —
*Se frota las manos sobre la frente*
—La idea es que quizás tú conoces a chicos así… con esas características!…. Y principalmente que les gusten los niños, que tengan ese gusto y placer!… pero que a la vez sean honestos, respetuosos y responsables!… tampoco queremos chicos de malas intenciones!… es solo para darle ese toque masculino a toda la guardería.—
*Brandon suelta una risa profunda, pasándose la mano por el cabello recién lavado. Sus ojos brillan con una mezcla de complicidad y entusiasmo.*
—Hombre!, Eduardo… ¡me estás leyendo la mente! Justamente conozco a varios del gimnasio donde trabajaba antes, y también de… bueno, de ciertos círculos muy privados, si me entiendes. —
*guiña un ojo lentamente*.
— Chicos guapos, atléticos, con vocación para trabajar con peques… y con gustos muy, muy parecidos a los nuestros—
*Se recuesta nuevamente, estirando sus piernas musculosas bajo la mesa. Su pie roza casualmente el tobillo de Eduardo.*
—Tengo un amigo en particular… se llama Andrés, Veintiséis años, rubio, ojos verdes, cuerpo de nadador. Trabajó como monitor en campamentos de verano. Y lo mejor… —
*baja aún más la voz, casi un susurro*
— es un goloso total con los pequeñines. Muy discreto, muy profesional… pero cuando hay confianza, ufff.—
*Eduardo sonríe, como si sacaran cosas divertidas y emocionantes de una caja de sorpresas*
—-Eso suena muy bien!… hasta se me pone dura la verga… al pensarlo… pero… bueno, lo importante es que hagan bien su trabajo, no es que vayan a venir a querer follar a los niños!… me entiendes?… lo que el señor Esteban quiere es tener todo el personal de la guardería solo de Hombres, pero… sé me ocurre que sería una excelente oportunidad para conseguir chicos con ciertos gustos!…. Me da excitación solo de imaginarme que a alguno de los nuevos maestros o cuidadores, se le endurezca la verga mientras les enseñan a hacer las manualidades a los pequeñines y ese pants se eleve como carpa de circo, llamando la inocente atención de sus ojos o quizás se sientan curiosos por tocar y explorar!….
Sería aún más cómodo si la mayoría tuviesen ese gusto especial!…. Y si tú tienes a varios conocidos o candidatos, ¡genial!… …el director va a empezar a realizar algunas entrevistas la siguiente semana, si no me equivoco….. y creo que pronto te va a preguntar si conoces chicos atractivos, con deseos de trabajar aquí…—
*Brandon asiente lentamente, lamiéndose los labios de forma casi automática. Su respiración se vuelve un poco más pesada al notar la confesión de Eduardo sobre su erección.*
—Claro, claro… te entiendo perfectamente. Profesionalidad ante todo, trabajo serio… y los gustos personales se quedan en lo privado. —
*sonríe con picardía*
—. Aunque no voy a negar que saber que mis compañeros comparten esta… preferencia tan especial, hace todo más… placentero.—
*Se ajusta discretamente la verga bajo sus shorts deportivos, que ha comenzado a marcar un bulto considerable.*
—Pues mira, tengo al menos cuatro candidatos sólidos. Todos con experiencia en cuidado infantil o deporte con niños. Guapos, buena presencia, discretos… y con ese gustito que tanto nos encanta. Puedo hablar con ellos esta misma tarde, si quieres. Pasarles el contacto de acá de la guardería y que manden sus currículums—
*Se inclina hacia adelante y baja la voz aún más.*
—¿Y dime una cosa, Eduardo…? ¿a ti te gusta mirar nada más, o también… degustas?—
*Eduardo se inclina hacia Brandon, tan cerca de su oido*
—-ufff si por mi fuera, pasaría degustando todos los días! Ahahaha… y agradezco que me hayas dejado jugar con ustedes anoche!… follar a Diego fue una delicia!… más que tú ya lo tenías bien abierto!…
Pero yo, no tengo tanta experiencia como tú…. Tu eres un afortunado con esos dos niños que tienes!.. y no te preocupes, que yo guardaré el secreto siempre…. Pero tú debes ser muy discreto para que el director no sospeche lo que haces—
¡tiiin! El sonido del elevador abriéndose, Esteban ha llegado, y subió para buscar a Eduardo e inspeccionar como pasaron la primera noche los niños.
Brandon se lleva un dedo a los labios en señal de silencio, sus ojos brillando con complicidad. Pero antes de que pueda responder, el sonido metálico del elevador resuena en el pasillo. Rápidamente se incorpora, ajustándose la camiseta.
—Aguas, ahí viene el jefe. Luego platicamos con más calma, ¿vale? —
*susurra Eduardo velozmente*
—. Y sí, tú también eres bienvenido a repetir cuando quieras… esos dos peques ya te agarraron cariño.
Justo en ese momento, Esteban dobla la esquina del pasillo, impecablemente vestido con una camisa celeste que marca sus pectorales y pantalones grises entallados. Su sonrisa profesional brilla instantáneamente al ver a los chicos.
— Señor Esteban buenos días! Me alegro que ya haya llegado!—
*Dice Eduardo con una sonrisa amplia, mientras Brandon también sonríe, poniéndose de pie para saludarlo*
Esteban avanza hacia ellos con paso seguro, su presencia llenando el pasillo de inmediato. El perfume sutil pero masculino llega antes que sus palabras.
—Buenos días, Eduardo…. Brandon Sánchez!!, qué gusto verte tan temprano. —
*estrecha la mano de Brandon con firmeza, y sus ojos oscuros brillan al notar el aspecto fresco y atlético del entrenador*
—. Confío en que hayan pasado todos una primera noche tranquila. ¿Cómo se comportaron Diego y Charlie? ¿Alguna novedad que deba saber?
—Todo estuvo perfecto! Señor…. Fue una noche tranquila… ellos ya están en el salón de tecnología en su clase virtual… y Brandon que vino temprano a recoger algunas cosas que dejó en el gym… ayer por la tarde, y le invité a desayunar!….
¡Por cierto Señor!
*Dice Eduardo con su carita dulce y encantadora, que refleja tener algo muy importante y valioso que decir*
—Siéntese un momento con nosotros—
*Esteban arquea una ceja con curiosidad, su mirada alternando entre Eduardo y Brandon. Toma asiento en una de las sillas del pequeño comedor, cruza las piernas y apoya las manos sobre su rodilla, su postura relajada pero atenta*
— Qué bien, Eduardo. Me alegra que todo esté en orden. —
*su voz grave resuena suave pero expectante*
—Pero dime… tienes esa carita, como cuando se trae una idea rondándo la cabeza—
—-hehehe, es que casualmente le comentaba a Brandon, que usted está buscando personal para trabajar en la guardería, y que necesita que sean hombres jóvenes, de preferencia atractivos, atléticos, aunque no tengan experiencia con niños, pero que deseen aprender…. Y Brandon me decía que tiene algunos amigos de confianza que posiblemente les interese trabajar aquí!…
*voltea a ver a Brandon*
—Es así… cierto Brandon?—
*Brandon asiente entusiasta, acomodándose en su silla y mostrando esa sonrisa encantadora que tan bien sabe usar*
—Así es, señor Monterrosa. Tengo varios compañeros del gimnasio donde trabajé hace un tiempo, buenos chicos, responsables, con excelente condición física… y con mucha paciencia. Algunos ya han trabajado con niños en campamentos deportivos.—
*hace una pausa, midiendo sus palabras*
— Y bueno, no sé si sea relevante mencionarlo, pero… todos son de mente muy abierta. Cero prejuicios, ¿sabe? Y si el pago acá es bueno, estoy seguro que dejarían sus trabajos actuales por trabajar aquí!!—
*Esteban escucha atentamente, sus dedos tamborilean suavemente sobre su rodilla. Una sonrisa pausada, casi imperceptible, curva sus labios*
—Vaya, Eduardo… parece que me leíste la mente. Justamente esta semana pensaba preguntarle eso a Brandon—
*sus ojos se posan en Brandon*
—Si tus recomendados son por lo menos la mitad de profesionales que tú, estaré encantado de recibir sus currículums cuanto antes—
—Si señor!… será un gusto comunicarles a ellos, para que traigan su currículum—
*Eduardo sonríe con el rostro iluminado, admirando la belleza de Esteban, hoy se siente más seguro y más aún si sus acciones aportan gran valor a la guardería*
Esteban se reclina en su silla, sus ojos oscuros brillan con una chispa de genuina satisfacción. Su mirada se posa en Eduardo, percibiendo esa admiración evidente, y luego vuelve a Brandon.
—Excelente!!… Entonces queda en tus manos, Brandon… Que traigan su documentación la próxima semana. Organizaré las entrevistas para el miércoles y jueves, preferiblemente después del horario de clases, cuando los niños ya estén instalados en sus casas… Después de las 17:30
…Y hablando de comodidad… Eduardo! …aprecio mucho tu iniciativa. Agradezco que te preocupes por el bienestar integral de la guardería—
*sus labios se curvan en una sonrisa cálida y generosa*
— Por cierto, necesito que revisemos unas cosas en la oficina y ya después puedes ir a descansar a tu casa y regresas nuevamente por la tarde—
*voltea a ver a Brandon*
—y Brandon regresarás por la tarde, para el entreno con los niños?—
*Eduardo asiente y sonríe agradecido. Luego observa a Brandon, el cual le responde a Esteban*
— Si.. señor Esteban, regresaré por la tarde, como a eso de las cinco de la tarde, para el entrenamiento con mis chicos!—
*Esteban se pone de pie lentamente, alisando sus pantalones de vestir que marcan cada músculo de sus muslos y ese paquete prominente que se percibe pesado. Mira su reloj inteligente de pulsera, un gesto elegante y calculado*
—Perfecto, entonces. A las cinco en punto en el gym. Eduardo, como siempre, supervisará que todo esté listo para ustedes—
*Pone su mano grande y cálida sobre el hombro de Eduardo, dándole un apretón sutil pero cargado de confianza. El cuerpo de Eduardo se eriza al sentir ese gesto*
—Bueno, Eduardo, acompáñame a la oficina en diez minutos, ¿sí?. Y Brandon…—
*se gira, la luz de la mañana destaca el contorno de su culo enorme y firme dentro de los pantalones grises*
—… espero con entusiasmo que me envíes esos candidatos para las plazas—
*Se gira hacia Eduardo.*
—Bueno, yo te espero en la oficina. —
*le guiña un ojo casi imperceptible a Eduardo antes de caminar hacia el elevador, sus pisadas resonando con autoridad en el pasillo silencioso. Eduardo sonríe aliviado, mientras acomoda un poco los tazas sobre los platos.
—Entonces amigo… Brandon, otra vez gracias por todo!
… ya sabes que puedes confiar totalmente en mí!.. y cuenta conmigo para cualquier cosa!… aquí tienes en mi total confianza!—
*Brandon se pone de pie, después de Eduardo, le da un abrazo genuino de amistad, que marca el inicio de una hermandad sincera*
—-Gracias Hermano!!!… deberíamos juntarnos el fin de semana, quizás en mi casa, si gustas!… o podemos ir al parque del bosque y hacer senderismo… así hablamos tranquilamente de todo lo que nos gusta!..—
*Brandon corresponde al abrazo con fuerza, palmeando la espalda de Eduardo con apreciación genuina. Sus músculos se tensan bajo la camiseta deportiva mientras aprieta el cuerpo delgado de Eduardo contra el suyo, dejando que el momento de hermandad se prolongue un instante más de lo normal.*
—Claro que sí, hermano. Este fin de semana me mandas la ubicación. …o si vamos al bosque, Podemos llevar cervezas, bocadillos, y poner algo de buena música, un pícnic para dos!—
*Brandon baja la voz, su aliento cálido rozando la oreja de Eduardo*
—y quizás… alguna que otra sorpresa visual que sé que vas a disfrutar. Fotos y videos que no le muestro a cualquiera.—
*Se separa lentamente, sus manos aún en los hombros de Eduardo, mirándolo con aprecio sincero.*
—Y cuenta conmigo para lo que necesites aquí también. Si hay que cubrir turnos, cuidar peques, lo que sea. Somos equipo ahora—
*Recoge su mochila deportiva del respaldo de la silla, colgándola al hombro con un movimiento fluido que hace que sus bíceps se marquen.*
—Bueno, te dejo ir con el jefe. No lo hagas esperar mucho… y.. Nos vemos en la tarde. —
*guiña un ojo y se dirige hacia las escaleras, su culo redondo y firme balanceándose bajo los shorts deportivos mientras desaparece por el pasillo*
Eduardo entra a la oficina, la puerta estaba entreabierta. Esteban está inclinado, sacando expedientes de la última gaveta del archivo, con el trasero elevado, las redondas y grandes nalgas se muestran hacia Eduardo, el cual traga saliva apreciando el punto exacto en donde se supone que se ubica el ano. Esteban no ha notado su presencia. Eduardo en un instante se nubla por el morbo y se llena de valor, inclinándose y acercando su cabeza para olfatear lo más cerca posible el trasero de Esteban, quizás logra llegar a unos cinco centímetros de distancia, inhalando suavemente, algo que dura tan solo unos segundos y luego endereza su postura, disimulando como si estuviera de espaldas. Pero ha logrado sentir el suave aroma del ano de Esteban, unas notas suaves a algodón limpio y almizcle, con ese toque peculiar que deja en la silla cada vez que se levanta. Pues Eduardo a olfateado la silla de cuero de Esteban, cada vez que sale de la oficina y tiene la oportunidad, va y olfatea muy de cerca, calculando el área en donde posiblemente el área anal reposaba en el cuero de la silla.
Esteban siente un leve cosquilleo en la nuca justo cuando termina de sacar los archivos. Se incorpora lentamente, girando con la carpeta en la mano. Sus fosas nasales se dilatan sutilmente al detectar el aroma de Eduardo tan cerca de donde él esta. Una sonrisa lenta, profunda, se dibuja en sus labios gruesos.
—Ah, Eduardo. Justo a tiempo. ¿Todo listo con nuestro nuevo entrenador? —
*su voz es cálida pero sus ojos oscuros escanean a Eduardo con precisión, deteniéndose un segundo de más en sus labios entreabiertos*
—¿Sabes? Ese archivero siempre me da problemas. Tengo que doblarme demasiado….. y me deja en posiciones un poco… comprometedoras—
*Se acomoda el cinturón y la camisa en la parte de atrás, metiendo un poco lo que se ha movido fuera del pantalón*
—Dime, Eduardo. ¿En qué estabas pensando hace un momento? Te noto… distraído—
—Aahh!.. nada Señor!… solo que siempre admiro su bien formado cuerpo!… con todo respeto! Es usted muy afortunado!—
*Esteban se apoya contra el borde del escritorio, cruzando los brazos sobre su pecho musculoso.*
—¿De verdad? Bueno, te agradezco el cumplido, Eduardo. Aunque a mis cuarenta y tres años ya no estoy para andar de modelo—
*Se sacude la parte superior de la camisa, como si hiciera calor en la oficina.*
—Pero dime… ¿qué es exactamente lo que admiras? Porque un cumplido tan… directo suele venir con detalles—
*Sus ojos oscuros brillan con una chispa de diversión y algo más profundo, casi depredador, mientras espera la respuesta*
—-pues… de usted admiro todo señor!!.. tiene un cuerpo muy bonito!… y no me diga que… no podría ser modelo… porque si yo tuviera que calificarlo, le daría un cien!!!… además usted es una persona muy buena… amable… y todo eso también se admira… y pues su trasero… con mucho respeto le digo!…
*se detiene un momento, tratando de hablar adecuadamente, mientras Esteban lo mira con una enorme sonrisa*
— … su trasero es muy grande!… se ve muy bien el resultado del ejercicio!.. espero no se ofenda usted! —
*A Esteban le agrada escuchar las palabras de Eduardo, pues que le admiren el trasero, es uno de sus fetiches y en especial chicos jóvenes como Eduardo.
Se gira lentamente, dándole a Eduardo una vista de perfil completo. Sus nalgas, enfundadas en el pantalón de vestir color gris que hoy eligió, tensan la tela de manera indecente mientras finge buscar algo en el archivo, en la segunda gaveta*
—Vaya, Eduardo… Qué halago tan específico el que me acabas de hacer.—
*Gira la cabeza mirando por encima del hombro.*
—…¿Sabes cuántas sentadillas hago? ¿Cuánto peso cargo para que esto… —
*palmea su propia nalga derecha con un sonido seco y firme, la carne rebotando ligeramente bajo la tela*
—… se mantenga así? Y….. No me ofendo en absoluto. Al contrario. Me halaga que alguien tan joven y atractivo como tú, aprecie el trabajo duro de un hombre un poco maduro—
—- me alivia no ofenderlo!!.. y si entrena bastante, lo admiro!…y… bueno usted no está mayor como decir viejo!.. para nada!… si es mayor que yo, pero no lo veo viejo!!!
Me parece una persona muy admirable!!!…
*Esteban se lleva una mano al pecho en un gesto teatral, pero la sonrisa que le dedica a Eduardo es genuina.*
—-siii… espero no molestarlo con mis tonterías!… pero sabe, yo nunca tuve a mi padre cerca…. Bueno mejor dicho, nunca crecí con él, apenas y me acuerdo como era, pero me hubiera encantado que fuera así como usted!!!—
*Eduardo ya sentado en su escritorio, habla mientras ordena las boletas de pago del personal*
*El rostro de Esteban se suaviza de repente. Rodea el escritorio y se sienta en el borde del escritorio de Eduardo, justo a un lado. Su mano derecha, grande y cálida, se posa sobre el hombro del joven.*
—Eduardo… lo que me dices no es ninguna tontería. Es un honor—
*aprieta suavemente*
—De verdad. Pero dime, ¿fue difícil crecer así?—
—pues si, hay momentos en los que uno lo necesita, pero luego se acostumbra….—
*Se queda un momento en silencio, observando la gruesa mano de Esteban*
— … sabe.. me hubiera gustado tenerlo…a mi padre!… digo!… para que me enseñara muchas cosas, o hacer tantas cosas…hahaha tonterías que digo!—
*Esteban no retira la mano de inmediato. La deja ahí, cálida y firme, mientras su pulgar acaricia casi sutilmente la tela de la camisa de Eduardo.*
—Entiendo perfectamente, muchacho—
*Se inclina un poco más, acercando su rostro al de Eduardo. Su perfume, mezcla de sándalo y algo más oscuro, envuelve el espacio entre ambos*
—…Sabes, hay algo en ti que me recuerda a mí mismo a tu edad. Esa mezcla de timidez y atrevimiento, esa necesidad de guía. Y si tuviera la oportunidad de enseñarte…—
*baja la voz a un susurro*
—…cosas importantes, por eso quiero que aprendas de mí, todo lo que se hace en esta guardería!… no se porque pero me recuerdas mucho a mi…. Y siento que puedo confiar en ti!—
*El corazón de Eduardo se acelera, al sentir tan cerca a Esteban y ver el trasero sentado sobre el escritorio, le encantaría tener la cara metida entre las enormes nalgas, chupandole el ano hasta el cansancio. Esteban nota la aceleración en la respiración de Eduardo, el leve temblor en sus dedos sobre las boletas de pago. Despacio, se desliza del escritorio y queda de pie justo al lado de la silla de Eduardo, su cadera derecha peligrosamente cerca del rostro del joven.*
—Eduardo… ¿estás bien? Te noto agitado. ¿Es el calor?—
*Se desabrocha el segundo botón de la camisa. Luego estira los brazos hacia arriba, haciendo que la tela de la camisa se tense sobre su pecho y abdomen, mientras Eduardo traga saliva para responder*
—Estoy bien Jefe!… gracias… fue un poco la emoción de lo que dije… pero dígame, que era eso que necesitaba hablar conmigo?—
*Esteban se ríe bajo, una risa un poco ronca. Se alisa la camisa sobre el pecho y se aparta, rodeando el escritorio para tomar una carpeta de encima*
—Ah, sí. Dos cosas. La primera: los candidatos. Conseguí tres muchachos para el puesto de la cafetería y la recepción. Jóvenes, con buena presencia, mente abierta según lo que ellos me indicaron. Pero antes de entrevistarlos, quería que tú los entrevistaras. Tú eres mi filtro, Eduardo. Confío en tu intuición. Mira a ver qué te parecen sus perfiles y la otra semana los puedes llamar y quiero que tú les hagas la primera entrevista, luego me dices cómo te parecen, no son tan atléticos, pero son jóvenes que podemos amoldar a nuestra manera—
*coloca la carpeta sobre el escritorio de Eduardo, Luego, regresa a su escritorio pensando en lo del bikini que se desapareció de la bolsa de ropa, un pequeño favor solicitado, con una intención escondida. Esteban se deja caer en su silla de cuero con un suspiro pesado, pasándose la mano por el cabello ondulado.
—Y… bueno, la segunda cosa es una tontería. El otro día te di una bolsa con ropa para la lavandería, ¿recuerdas? En teoría falta un bikini negro, Y no apareció. …. Lo más probable es que los ineptos de la lavandería lo hayan mezclado con otra ropa o lo perdieron, quizás alguien más ya lo está usando!… hahaha. …Pero bueno, cosas que pasan. Solo quería saber si lo viste en la bolsa o si se quedó en algún lado?—
—ohhh cuanto lo siento señor!… esos estúpidos de la lavandería… y… no!. No sabría… solo entregué la bolsa, pero quizás tal vez esté en su casa y no se ha dado cuenta—
*Esteban agradece, mientras entra al sanitario de la oficina, dejando la puerta entreabierta y el sonido del chorro abundante de la orina llena el espacio. Eduardo se relame los labios, imaginando que ese chorro lo recibiría en su cara y cuerpo.
Se escucha un breve silencio, luego el chorro se intensifica un segundo antes de cortarse abruptamente. Esteban suelta un pequeño quejido de alivio, casi inaudible*
—Lo bueno es que ya estaba viejo. Demasiado usado para mi gusto, aunque tú sabes cómo es esto… cuando una prenda te queda bien, le tomas cariño. ¿Y quién sabe? Tal vez aparezca en el lugar menos esperado. Esas cosas pasan.—
*Esteban sale del sanitario secándose las manos con una toalla de papel, arreglándose el cinturón distraídamente. El aroma del aromatizante llena el pequeño espacio*
—Bueno, Eduardo, voy al estacionamiento. No tardo ni cinco minutos. Me dejé el maletín con los nuevos folletos de admisión y ya sabes cómo odio que se arruguen dentro del auto con este calor. Espérame aquí, y si suena el teléfono, toma el mensaje. Enseguida vuelvo.—
*Le da una palmada amistosa en el hombro y sale por la puerta, dejándolo solo. Eduardo entra rápidamente al sanitario, en busca de gotas de orina fresca, encontrando varias gotas para disfrutar. El sanitario aún conserva el aroma almizclado y masculino de Esteban. Sobre la porcelana blanca del borde de la taza, se ven tres pequeñas gotas doradas, brillando bajo la luz, como pequeñas joyas tibias. El aire está cargado con el aroma de su perfume. De rodillas y con golosa dedicación, Eduardo pasa su lengua por el borde, saboreando lo salado, ese elixir prohibido, mientras escucha los pasos de Esteban alejándose.
Eduardo sale del sanitario saboreando, pasando la lengua por sus labios, su verga semi erecta por la excitación que le causa disfrutar de esas experiencias, habla en vos baja para si mismo.
—por Dios!!… como me encanta ese hombre!… tiene todo lo que uno podría desear!…. Podría pasar horas chupándole ese enorme culo!… y la vergota!… y esos huevotes!!!… hay me vuelve loco!…—
*se pega pequeñas cachetadas en ambos lados*
—contrólate! Jorge Eduardo!!… contrólate!!—
*El sonido de la puerta principal abriéndose a lo lejos. Esteban regresa cargando su maletín de cuero*
—¡Eduardo! Volví! Hace un calor infernal allá afuera, casi me derrito…. Bueno.. realmente no hace tanto calor! … pero así lo percibo!—
—- si!, no está tan caluroso, estamos a 18 grados en la sombra y 24 al sol, eso dice el termómetro electrónico—-
*Esteban deja caer el maletín sobre el escritorio con un suspiro, desabrochándose el tercer botón de la camisa*
—Tienes razón, no está para tanto. Siento que hasta me empieza a sudar el trasero! Hahaha…. —
*Esteban se sienta suavemente en su silla, mientras observa a Eduardo*
—Eduardo, vete a casa a descansar. Son las nueve y media apenas. Tienes tiempo de sobra para relajarte y hasta echarte una siesta, yo me encargo de todo, recuerda que esta semana será así, por los niños Diego y Charlie, así que te veo acá a las seis pm. Si yo ya no estoy, cualquier cosa me llamas o me escribes. Yo me quedaré a preparar los contratos y los expedientes de Brandon y los chicos.
Tienes ojeras, muchacho, y necesito que estés al cien esta tarde. Es una orden, no una sugerencia—
Le guiña un ojo con esa sonrisa encantadora. Eduardo muy obediente toma sus cosas y se retira de la oficina, unos cuantos minutos después se escucha a lo lejos el sonido de su motocicleta alejándose del parqueo. Esteban se queda un momento en silencio, escuchando el motor de la motocicleta perderse en la distancia. La oficina de la guardería queda sumida en un silencio casi total, apenas interrumpido por el suave ruido de las risas de los niños en el primer piso.
—Bueno… manos a la obra.—
Se queda revisando, la computadora, algunos archivos, por ahora las carpetas especiales han descansado un poco. Decide ir a dar un vistazo al tercer piso, para verificar las habitaciones y de paso ver que Diego y Charlie estén bien.
Sube las escaleras con paso tranquilo pero firme, sus zapatos de vestir resonando suavemente en el mármol. Al llegar al tercer piso, el pasillo está intranquilo y silencioso. La puerta de la habitación seis se ve que está entreabierta. Camina hacia el fondo del pasillo, pasando frente a las primeras habitaciones. Al asomarse, ve arreglada la cama, donde Eduardo durmió, y sobre ella, unas prendas de ropa que su asistente olvidó. Es una camiseta blanca interior y unos pequeños bóxers, aún con el aroma corporal impregnado en las fibras de algodón, seguramente.
Esteban toma el boxer con delicadeza, como quien sostiene un tesoro, y la acerca a su nariz, aspirando profundamente el olor a sudor y orina, esa esencia masculina que Eduardo dejó en su boxer. La verga empieza a endurecerse, se acaricia sobre el pantalón mientras aspira profundamente el aroma a culo y verga de la prenda, cierra la puerta con seguro y se desabrocha el pantalón, liberando su verga que ya está lubricando.
—“Ahhh que aroma tan exquisito tiene Eduardito!… ya quisiera tenerlo bien ensartado en mi verga!… o quién sabe… quizás recibiendo su pequeña verga dentro de mi carnoso y hambriento hoyo!!!…. Aaaahhh!”—
La mano se mueve suavemente sobre su verga, disfrutando del momento de placer.
—“debo hacer algo para llamar más su atención, pero sin asustarlo!… no quiero perderlo… Eduardo es un buen chico en todo sentido”—
Da una ultima olfateada al boxer y se exprime la verga para chuparse el líquido preseminal, luego se la acomoda hacia un lado y abajo, en dirección del muslo, se le marca muy exquisitamente. Dobla bien el boxer envolviéndolo con la camiseta y lo deja sobre la cama, para guardarlo después.
Mientras decide ir a darles un vistazo a Charlie y Diego.
Los niños se encuentran haciendo tareas con sus cuadernos de trabajo, pero con las cámaras de las computadoras encendidas. Esteban se acerca, abriendo la puerta suavemente, con una sonrisa.
—-hola chicos!… soy Esteban!… como va todo?—
Dice sonriendo y agitando su mano, hablando en voz baja, para no parecer intruso en la clase virtual. Diego levanta la vista primero, sus dedos sostienen un lápiz. Una sonrisa traviesa se dibuja en su rostro al ver a Esteban.
—¡Hola, señor Esteban! —
*susurra Diego, agitando la mano con entusiasmo*
—. Estamos en clase de matemáticas, pero ya casi terminamos.
*Charlie, más tímido, solo levanta la mirada y sonríe agitando su mano, antes de volver a concentrarse en su cuaderno. Tiene la punta de la lengua asomando por la comisura de los labios, claramente esforzándose con algún ejercicio*
Diego: —no se preocupe señor Director, los micrófonos están desactivados ahora!…
*Esteban sonrie, agradeciendo el dato que le ha dado Diego, se queda parado detrás de los escritorios, mientras les platica, su verga aún se mantiene erecta y no intenta esconder su erección, el grosor y largo es muy bien apreciado bajo la tela del pantalón, alargándose hacia abajo. Diego se da cuenta de la tremenda verga que se carga el director y su boca se abre en acción de asombro*
—“wow”—
*Esteban nota la mirada de Diego fija en su entrepierna y sonríe con naturalidad, sin esconderse. Se apoya contra el borde del escritorio, las manos en los bolsillos, lo que tensa aún más la tela del pantalón*
—Qué bueno que los micrófonos están apagados, Diego. Así podemos charlar un ratito sin interrumpir la clase ¿verdad? —
*su voz es un susurro*
— Me da gusto verlos tan aplicados—
*Se inclina ligeramente hacia adelante para mirar el cuaderno de Charlie, su paquete ahora más cerca del campo de visión de Diego*
—¿Necesitan algo? ¿Agua, un snack? Eduardo me contó que estuvieron muy entusiasmados con el gimnasio—
Diego: —la verdad el gimnasio está muy bonito señor!… y por ahora estamos bien, quizás hasta dentro de un rato, cuando tengamos el receso!…—
Diego se relame los labios, mordiéndose después la lengua, sacándola hacia aún lado, mientras mira a Esteban y luego su verga que palpita debajo de la tela. Charlie no se da cuenta de lo que sucede, pues está concentrado en su cuaderno. Esteban se siente atrapado en una burbuja de morbo al ver la reacción de Diego y le hace un gesto con la mirada.
Diego le devuelve un guiño cómplice. La mano derecha de Esteban sale del bolsillo y se posa casualmente sobre su muslo, los dedos tamborileando suavemente cerca de la prominencia que pulsa bajo la tela.
—Me alegra que te guste el gimnasio, Diego —
*dice en un tono bajo, casi íntimo*
— Fue diseñado especialmente para que chicos como ustedes puedan entrenar con total comodidad. Esta tarde viene Brandon, el entrenador. Es un muchacho muy… dedicado. “Te gusta lo que ves ahora?”—
Diego sonríe mientras abre bien los ojos indicando con su cabeza, que si le gusta. Esteban se acerca a él, pero sin quedar frente a la cámara. Diego estira su brazo y con su pequeña mano juvenil, acaricia suavemente la verga de Esteban, sobre la tela del pantalón, una gota de humedad se marca en la punta del bulto.
Esteban deja escapar un suspiro apenas audible, su respiración se vuelve un poco más pesada mientras los dedos de Diego recorren la tela tensa. Su mano adulta cubre la pequeña mano del niño momentáneamente, presionándola contra la verga.
Esteban le guiña un ojo a Diego, no sabiendo que el niño, es un amante de las buenas vergas. Da un paso hacia atrás, quedando detrás del monitor de Charlie, suavemente se baja el cierre del pantalón y saca su impresionante verga, dejándola libremente balancearse de un lado a otro, con la punta húmeda. Diego voltea a ver a su hermano y luego sale de su silla y agarra con sus dos manos la verga, para luego inclinarse un poco y empezar a chuparla, el sonido del chupeteo se escucha suavemente.
Esteban apoya una mano contra el borde de la mesa, conteniendo un gemido grave mientras los labios de Diego envuelven la punta. Sus dedos se entrelazan suavemente con el cabello del niño, sin presionar, solo sosteniendo la nuca cálida.
—Así, Diego… —
*murmura bajísimo, casi inaudible, el pulgar acariciando la oreja pequeña del niño*
—Con calma… sin prisa, chiquito—
*La humedad que goteaba se convierte en un hilo fino que Diego lame con dedicación.
Diego continúa chupando emocionado, al sentir una verga diferente a las que ha visto. Esteban observa a Charlie desde la altura, y le susurra a Diego “tu hermano te va a ver!”. Pero Diego hace un gesto con los hombros y la mano, como quien dice “que importa”.
Esteban deja escapar una risa baja, casi un ronroneo. Su mirada se posa en Charlie, que sigue concentrado en el cuaderno, completamente ajeno a la escena que ocurre a menos de un metro detrás suyo. El contraste entre la inocencia de Charlie y la entrega de Diego lo excita aún más; su verga palpita visiblemente entre los labios del niño.
—Qué atrevido eres, pequeño… —*susurra Esteban, acariciando la mejilla de Diego con el dorso de los dedos*
—Me gusta. Pero despacito, ¿eh? No quiero que termines demasiado rápido tu… merienda—
*Su cadera apenas se mece, acompañando el ritmo lento del chupeteo.
Charlie voltea a ver hacia el asiento de Diego y no lo ve, luego se sale de su silla y se sorprende al ver la escena*
Charlie: — Diego!!!… que haces?!!!… señor!.. Essss….teee….ban….!!!!—
*Diego se ríe un poco, y Charlie se sale de su asiento, para acercarse a la escena*
Charlie: — vaya que grande verga!… yo quiero también…. Puedo?…—
*Esteban, lejos de alarmarse, abre los brazos en un gesto acogedor, su verga brillante de saliva balanceándose ligeramente mientras Diego se aparta un poco*
—Claro que puedes, Charlie… —
*su voz es un ronroneo grave y paternal*
—Aquí hay para los dos, no se preocupen.—
*Extiende una mano hacia el niño que se acerca.
— Ven, tranquilo… Diego te va a enseñar. Es tu hermano mayor, ¿no? Que te muestre cómo se hace—
*Su pulgar limpia una gotita perlada de la punta, ofreciéndosela a Charlie*
—prueba esto primero, chiquito… así te vas acostumbrando al sabor—
*Charlie chupa el dedo y después empieza a chupar la punta de la Verga*
Esteban le pone seguro a la puerta y se desabrocha el pantalón, bajándoselo hasta las rodillas, y le ofrece a Diego los huevos, mientras Charlie le chupa la verga. Esteban está extasiado y sorprendido de la habilidad y hambre de los dos niños, son unos expertos.
Apoya la espalda contra la pared del salón, las piernas ligeramente flexionadas y los pantalones enredados en los tobillos. Su respiración es pesada, entrecortada, mientras observa a los dos niños trabajar en equipo sobre él*
—Mierda!… —
*olvida por completo su vocabulario profesional*
—Ustedes dos no son unos principiantes, ¿verdad?—
*Una mano sostiene la nuca de Charlie, la otra acaricia el cabello de Diego que lame sus testículos con devoción*
—¿Quién les enseñó todo esto, mis pequeños traviesos? Porque esto…—
*gime bajito*
—esto no es la primera vez que lo hacen, ni de lejos. Parecen dos profesionales del…
*ríe entre dientes*
— del arte—
*Los niños no responden las preguntas, solo se ríen*
Diego: —solo no le diga nada a nuestros padres!.. por favor!—
*Esteban suelta una carcajada suave, profunda, mientras niega con la cabeza. Sus dedos masajean el cabello de ambos niños alternadamente.*
—¿Decirles algo? ¿A tus padres?—
*repite, divertido*
—Diego, Charlie… miren dónde estoy.—
*Señala con la barbilla su propia posición, pantalones abajo, verga expuesta, siendo atendido por dos menores en su propia guardería*
— Si yo digo una sola palabra, el que termina en problemas soy yo, no ustedes—
*Se inclina un poco, bajando la voz como si compartiera un secreto.*
—Así que tranquilos, mis pequeños. Este… es nuestro secreto. De los tres. Y de nadie más. ¿Entendido? Ahora… demuéstrenme lo que les gusta!!!—
Los dos pequeños continúan chupando la verga y los huevos, turnándose por momentos. Esteban admira lo buenos que son, sorprendido que siendo hermanos se llevan muy bien. Diego se detiene un momento para decirle*
—le gusta que le chupen el culo?—
*Esteban enarca una ceja, genuinamente sorprendido por la pregunta. Sus mejillas, normalmente imperturbables, muestran un ligero rubor. La verga le palpita ante la sola idea*
—Vaya, Diego… —
*murmura, pasándose la lengua por los labios*
—No esperaba esa pregunta, te confieso—
*Sus dedos acarician la barbilla del niño, inclinándole la carita hacia arriba para mirarlo a los ojos*
— ¿Y tú? ¿Te gusta hacerlo? Porque si es así…. no voy a ser yo quien te diga que no—
*Se gira lentamente, apoyando las manos contra la pared y arqueando la espalda, ofreciendo sus nalgas firmes y redondas*
—Charlie, tú sigue con lo tuyo, que lo estás haciendo increíble. Y tú, Diego…—
*voltea la cabeza sobre el hombro*
—sorpréndeme—
Esteban se separa las nalgas con ambas manos, dejando a la vista su exquisito ano, carnoso del color de sus mismos labios. Diego lo acaricia con sus dedos y va dándole pequeños lengüetazos al rededor en las nalgas, un poco temeroso, ya que solo a sus padres les ha chupado el ano. Y Esteban gime suavemente al sentir la pequeña lengua exploradora, que cada vez se acerca más.
Esteban se aparta las nalgas un poco mas y empuja el culo hacia atrás, buscando el contacto de la lengua de Diego.
—Justo ahíííí —
*gime Esteban en voz baja, la frente apoyada contra la pared fría. Sus dedos se aferran a sus propias nalgas*
—. No tengas miedo, Diego… estoy totalmente limpio y huele muy rico. Así, así… —
*su respiración se vuelve irregular cuando la puntita de la lengua del niño finalmente roza el centro*
— Uuuuf, mejor que toooodo… que rico lengüetazo me das pequeñin, te gusta mi culo carnoso, eh?, tu lenguita se siente… se siente deliciosa en mi ano de caballo…—
*observa a Charlie que se ha quedado admirando a su hermano*
—…y tu Charlie…. sigue chupandome la verga por delante.—
*En ese preciso momento la profesora empieza a llamar a los niños, que no los ve por la pantalla. Esteban se tensa inmediatamente, enderezándose con un movimiento rápido pero controlado. Su mano hace un gesto hacia los niños, indicándoles silencio.*
—Mierda… —
*susurra, llevándose un dedo a los labios*
—Tranquilos, tranquilos… Diego, Charlie, vayan rápido a sus asientos.—
*Les alisa el cabello a ambos con prisa y ternura. Con movimientos ágiles, se sube el pantalón de un tirón, guardando su verga todavía húmeda. Se acomoda el bikini y la camisa, colocándose tranquilamente el cinturón*
—Ustedes , estaban… buscando un lápiz en una mochila del armario. ¿Sí? Yo vine a revisar que todo estuviera bien—
*Les guiña un ojo mientras se ajusta la camisa*
—Ya luego… retomamos esto. Vayan, vayan. ¿ok?—
*Los niños regresan a sus lugares, mientras saborean sus labios. Diego Activa el micrófono*
—Maestra, aquí estamos, solo buscábamos algunos lápices en el armario, es todo!—
Esteban sale del salón y con una seña les indica que los verá a la hora del almuerzo. Cierra suavemente la puerta, acomodándose aún la ropa, agitado y sorprendido, se dirige a la habitación número seis, por la ropa de Eduardo.
—cada día me sorprenden más los niños!…. Y también los padres!… estoy seguro que Fernando y Miguel, son los responsables de esas buenas habilidades de los niños!—
*Esteban camina por el pasillo silencioso, ajustándose el cinturón mientras una sonrisa torcida cruza su rostro sudoroso. Murmura para sí mismo, pasándose la lengua por los labios resecos*
—Qué chiquillos tan preciosos… y tan dispuestos. ya saben cómo mover esa lengüita caliente—
*Se acomoda el paquete por encima del pantalón, sintiendo la humedad en la tela del bikini*
—Definitivamente Fernando y Miguel les han enseñado bien… muy bien—
*Suelta una risita baja*
—Esos papitos no solo tienen cuerpos de escándalo, sino que educan a sus nenes en los placeres que realmente importan. Tengo que agradecerles personalmente algún día… quizás con una demostración de mis propias habilidades—
*reflexiona mientras se detiene frente a la puerta número seis. Gira suavemente la perilla, silbando bajito, y entra a la habitación de Eduardo, tomando en sus manos el boxer y la camiseta*
—No puedo dejar este tesoro aquí… al menos lo secuestro por un par de noches!!—
Se lleva las prendas hacia la oficina y las guarda en una gaveta del archivo, por si Eduardo llega a preguntar, le dirá que la señora del aseo se las entregó, como objeto olvidado.
Cierra la gaveta con llave, se sienta pesadamente en su silla de oficina y exhala largo, pasándose la mano por la cara.
—Qué mañana más movidita… —murmura mientras se sirve un vaso de agua del dispensador*
— Primero los nenes con sus manitas y sus lengüitas traviesas, y ahora Eduardo dejando sus prenditas íntimas como pan caliente…—
*Bebe el agua y se queda mirando el techo, acariciándose distraídamente el paquete abultado por encima del pantalón.*
—Ese muchacho me tiene loco… tan formalito él, tan correcto, y yo aquí oliendo sus calzoncitos—
*suelta una risa baja*
—Pero es que tiene un culito respingón que pide a gritos…verga!!…. ay Eduardo, si supieras las cosas que me pasan por la cabeza cuando te agachas a recoger algo—
*Se incorpora, mirando el reloj. Son casi las once. El almuerzo con Diego y Charlie es a las doce y media*
—Bueno, a concentrarse. Tengo que revisar el contrato de Brandon antes de que llegue esta tarde…—
*Esteban a estado trabajando, revisando cuentas por pagar, sueldos, etc. el tiempo transcurre, cuando de repente una notificación en su teléfono detiene la concentración “tiiinn” y luego otro “tiiinn”…..”tiiiinn”. Al parecer son notificaciones de un anuncio que puso en internet, para conseguir de manera discreta algunos candidatos para las entrevistas.
Esteban aparta el fajo de facturas y toma el teléfono con gesto intrigado. Sus ojos recorren las notificaciones mientras una sonrisa pícara le curva los labios.
—Con que ya están mordiendo el anzuelo… —
*murmura deslizando el dedo por la pantalla*
— A ver, a ver qué tenemos aquí…—
*Lee atentamente las notificaciones*
—Mmmm… «Joven de 22, proactivo, mente abierta y atlético.”—
*Levanta una ceja*
—Suena prometedor… «Licenciado en educación, bailarín profesional.”—
*Se humedece los labios*
—Bailarín… eso implica flexibilidad… cuerpo trabajado…—
*Se recuesta en el sillón mientras sigue leyendo:*
—Otro: «Interesado en el puesto, soy versátil, aprendo rápido y sé guardar secretos. 21 años.”—
*Suelta una risita*
—Solo veintiuno… tan jovencito y ya sabe lo que es la discreción. Me gusta.
*Aparta el teléfono un momento y mira el archivero donde guardó las prendas de Eduardo.*
—Disculpa, Eduardito… pero si contrato a uno de estos jovencitos, quizás te vas a poner celoso—
*Vuelve al teléfono, tecleando una respuesta:*
—»Estimado candidato. Agradezco su interés en la vacante. Solicito acordar una entrevista personal para la siguiente semana. Favor confirmar disponibilidad y adjuntar una fotografía reciente de cuerpo entero. Saludos cordiales—
*dicta en voz baja mientras escribe*
—Y ahora… a ver esas fotos. Porque de nada sirve un curriculum bonito si el empaque no encaja…—
*Apenas a las seis de la mañana puso el anuncio y ya tiene respuestas. El anuncio: <“Te gustaría trabajar en compañía de hermosos pequeños?, tienes entre 20 y 30 años? …. Te consideras de “mente abierta” y muy discreto? ….eres entusiasta y con ganas de aprender? Somos una Guardería para niños varones y Te estamos buscando!… necesitamos que seas atractivo!… una buena imagen corporal o bien que desees mejorarte. Responde a este anuncio y cuéntanos un poco de ti, tenemos diferentes oportunidades para que trabajes con nosotros!.”>. Minutos después vuelven a entrar más notificaciones.
Esteban se recuesta aún más en el sillón, soltando una carcajada suave mientras relee su propio anuncio.
—»Que seas atractivo»… Dios mío, Esteban, qué descarado eres—
*se pasa la lengua por los dientes*
—Pero si total, nadie me conoce en ese sitio… el perfil es anónimo—
*Vuelve a tomar el teléfono mientras sus dedos tamborilean sobre el escritorio.*
—A ver… el bailarín mandó foto… *abre la imagen y sus ojos se abren* ¡Aaaay coño!… Mira nada más ese cuerpazo… fibrado, piernón… y esa carita de niño bueno con esos ojazos verdes… Uffff, este va directo a la carpeta de «entrevistar ya».
*Desliza a la siguiente notificación.*
—El de veintiuno también mandó foto…—
*entrecerrando los ojos*
—Mmm, más flaquito, piel clarita, es como oriental… pero tiene una mirada… Hehehe pequeña… una mirada de pillo que me encanta. Sabe cosas, este muchachito. Se le nota—
*De pronto suena otro «tiiinn» y Esteban casi babea*
—¿Otra? Pero si apenas pasaron… ¿diez minutos?… La gente está desesperada por trabajar—
*Abre la nueva notificación y se queda en silencio.
—…Madre mía. Veinticuatro años, ex-militar… «Busco trabajo tranquilo, me encantan los niños y estoy dispuesto a ayudar en lo que sea necesario. Adjunto foto.»
*Mira la foto y suelta un silbido bajito*
—Este hombre es un tanque… esos hombros, esa mandíbula cuadrada… con ese uniforme de militar en la foto…—
*se abanica con un folder*
—Esteban, contrólate, que tienes que dirigir una guardería, no un harén—
*Se levanta, camina hacia el ventanal que da al patio donde algunos niños juegan*
*El teléfono vuelve a sonar, más interesados en el trabajo, obviamente estos chicos que se interesan en el anuncio, tienen ese sexto sentido y se sienten atraídos a un anuncio que casi insinúa algo más. Las fotografías de cuerpo completo acompañan a los mensajes y otros envían hasta fotos muy sensuales.
Esteban se apoya contra el marco del ventanal, observando a los niños que corretean en el patio mientras sostiene el teléfono con mano Firme.
—Dios santo… esto es mejor que un catálogo de modelaje —
*murmura con voz ronca*
—Miren nada más a estos aspirantes ofreciéndose como fruta fresca…—
*Desliza las fotos nuevas mientras se ajusta discretamente el pantalón.*
—Este… veintitrés años, estudiante de pedagogía… pero esa foto en la piscina…—
*se muerde el labio*
—traje de baño ajustadito marcando paquete… muchacho, eso no fue casualidad, tú sabes lo que haces—
*Niega con la cabeza, divertido y excitado a la vez.*
—Otro: «Soy masajista certificado, podría ofrecer mis servicios adicionales.”—
*suelta una carcajada*
— ¡JA! Descaradísimo… ni siquiera disimula. «Servicios adicionales»… qué muchacho tan aplicado—
*Deja el teléfono sobre el escritorio y se masajea las sienes.*
—Ay, Esteban… montaste un anuncio para contratar cuidadores y terminaste armando un casting de…—
*se detiene, mirando la foto del soldado que dejó abierta*
—…bueno, de puro talento nacional… y también internacional—
*guarda el teléfono en el bolsillo*
—Tengo que concentrarme, que en media hora llegan Diego y Charlie para el almuerzo—
*Se alisa la camisa, recuperando su compostura profesional.*
—Pero esta noche… esta noche me voy a dar tiempo revisando todas estas fotos con calma. Y la siguiente semana empezamos las entrevistas. Uno por uno… aquí … en mi oficina…—
*sonríe maliciosamente*
Esteban se da cuenta que para el área de cocina va a necesitar a un hombre que sepa cocinar y que tenga experiencia en el área de cocina, así que se le ocurre meterse a una aplicación gay de citas, en donde regularmente los chicos buscan sexo, crea un perfil para meterse y buscar. Ya se ha entusiasmado con la pesca de candidatos. Se acomoda en su silla, mientras configura en el perfil: <“Busco chico Perv… de mente abierta, que sepa cocinar. atractivo y discreto”>. Lo escribe de esa manera y le coloca una fotografía que dice “plaza vacante” esperando encontrar alguien con experiencia y de buen aspecto físico.
*Esteban ríe entre dientes mientras configura el perfil.*
—Busco amigo… pedoperverso … que cocine rico, que se vea rico y que no ande con cuentitos…—
*tararea bajito mientras sube la imagen de «plaza vacante»*
— perfecto, profesional pero morboso… como yo!—
*Revisa la configuración de ubicación.*
—Radio de diez kilómetros… edad entre veinte y treinta y cinco…—
*chasquea la lengua*
—a ver qué pescamos en este mar de hombres calenturientos—
*Aprieta «guardar» y el perfil se publica. En menos de cinco minutos ya tiene tres notificaciones*
—¡Ay, rapidísimo! Pero si son como pirañitas…—
*abre la primera*
—…No, este no, tiene foto con filtro de mariposita y pone «pasivo sumiso» “no hago nada si no me lo ordenas”
—Qué va!, para la cocina necesito a alguien con carácter…—
*Desliza al siguiente.*
—Veintiocho años, chef profesional…—
*abre las fotos y enarca las cejas*
—¡Ah, pero qué cosa más linda!… uniforme de chef blanco, chaquetilla abierta, pecho definido… una foto en la playa con esos shorts mojados que no dejan nada a la imaginación…—
*se abanica con la mano*
—y en su descripción pone: «Cocino rico y tengo experiencia». ¡ÉSTE! va derechito a favoritos, para entrevista—
*Suena otro mensaje.*
—Mmm… veinticuatro, repostero… «hago postres y masajes»…—
*lee la descripción y se ríe*
—aah no, igualito al masajista de antes… estos muchachos parece que compartieron el mismo taller de seducción y de repostería barata—
*Sigue revisando mientras se muerde el nudillo, visiblemente entretenido. Esteban está emocionado con la necesidad laboral de la aplicación. Pero necesita a alguien que se vea discreto, pero muy morboso, alguien que nadie sospecharía. De repente alguien le escribe, es un perfil que tiene de nombre “Leche de papá!… solo conocedores”. Resulta que es un chico de 27 años, varonil, pervertido, está casado, se hace pasar por heterosexual, pero en sus gustos privados le fascina follar con hombres, pero es muuuy discreto. De momento no le contara todos esos detalles a Esteban, solo le saluda con un “hola!… y cuánto ofrecen de sueldo?”
*Esteban lee el mensaje y su expresión cambia instantáneamente. Sus cejas se arquean con interés mientras se inclina hacia adelante, apoyando los codos en el escritorio*
—»Leche de papá… solo conocedores»…—
*murmura con voz grave, saboreando cada palabra*
—mmm, el nombrecito ya dice mucho… y la pregunta directa al grano, sin rodeos… este sabe lo que busca—
*Abre las fotos del perfil y se queda observándolas detenidamente*
—Veintisiete años… musculoso pero no exagerado, cara de tipo agradable…con ese bigote delgado delineado, en las fotos sale muy bien, qué detalle…—
*sonríe con malicia*
—casado, «heterosexgay» con anillo de bodas bien visible… pero metido en esta aplicación buscando…—
*Se acomoda el paquete inconscientemente mientras escribe la respuesta, deletreando cada palabra con cuidado.*
—Esto hay que manejarlo con pinzas… es justo el perfil que necesito: discreto, varonil, nadie sospecharía de un tipo casado…—
*Escribe*
— «Hola. El pago depende de la experiencia… y de la entrevista personal, pero los sueldos están por encima de lo esperado, prestaciones, seguro médico”—
*añade un emoji de cuchara y tenedor*
El tipo le responde y empieza la conversación virtual por la app.
—si el pago es bueno me interesa!… por ahora trabajo en un restaurante, pero… estoy viendo otras opciones..—
*Esteban se recuesta en su silla giratoria, acariciándose lentamente la barbilla mientras lee el mensaje. Sus ojos oscuros brillan con una mezcla de excitación y análisis*
—Trabaja en un restaurante… o sea que tiene experiencia sirviendo, atendiendo gente…—
*susurra para sí mismo*
—eso es útil… y busca otras opciones… está insatisfecho, necesitado de un cambio, de algo mejor…—
*Escribe con pausas, eligiendo cada palabra con cuidado.*
—»El pago es muy competitivo para el candidato adecuado. Busco un cocinero agradable, amable y cariñoso con los niños… alguien de tiempo completo, con disponibilidad para… varios tipos de tareas.”—
*añade un guiño* —»Cuéntame más de ti. ¿Eres discreto?”—
—- Si!, me considero bastante discreto, demasiado diría…—
—Mmm perfecto… «Eso me gusta. La discreción aquí es… fundamental. Trabajarías en un lugar muy especial. Muy privado. Donde se requiere alguien que entienda que lo que pasa dentro… se queda dentro.”—
*Hace una pausa, se muerde el labio inferior y continúa escribiendo.*
—»Dime algo… ¿te sientes cómodo cerca de niños pequeños? ¿Mucho contacto cercano? ¿Dirías que eres… cariñoso por naturaleza?”—
—-Claro que si!… bueno me encantan… y si lo soy por naturaleza!… y bueno también te escribí porque leí que tu perfil dice que buscas a alguien perv y de mente abierta… yo soy así!—
*Esteban deja escapar una risa baja y profunda. Se desabrocha el tercer botón de la camisa, sintiendo el calor subir por su pecho*
—Ay, este chico… va directo al grano… me encanta. Directo pero con clase, menciona lo pervertido sin ser vulgar… y casado, con esa fachada de hombre de familia…—
*se pasa la lengua por los labios*
—es demasiado perfecto—
*Teclea de nuevo, esta vez con más soltura.*
—»Me alegra escuchar eso. La mente abierta es un requisito indispensable—
—- pues la verdad me considero muy de mente abierta y full discreto—
*Esteban aprovecha a preguntar un poco más, aprovechando que están en la app. Le pregunta por su rol sexual y cuánto mide su verga*
—Voy a ser directo… total, él ya dijo que es de mente abierta y estamos en esta app por algo… —
*sonríe con malicia*
—»Ya que estamos en confianza y siendo directos… dos preguntas importantes: ¿cuál es tu rol sexual? ¿Activo, pasivo, versátil? Y… si no es mucha indiscreción… ¿cuánto te mide?”—
*Envía el mensaje y se recuesta, esperando la respuesta con los ojos entrecerrados, respirando más pesadamente.*
—me considero versátil… y mi verga mide como 19 centímetros aproximadamente, un poco curva hacia un lado… espero eso esté bien?… soy muy higiénico eso sí!—
*Esteban siente un leve escalofrío recorrerle la espalda. Se humedece los labios mientras relee el mensaje, su imaginación ya trabajando.*
—19 centímetros… curvada hacia un lado…—
*murmura con voz ronca*
—versátil además…. Y lo de higiénico, qué buen detalle… este chico sabe lo que hace—
*Se ajusta visiblemente el paquete, que ha empezado a crecer bajo sus pantalones de vestir, y escribe:*
—»Está más que bien. Muy bien, de hecho. Impresionante. Y lo de versátil es perfecto.» —
—tengo varias dudas, pero una de ellas es… porque me preguntaste mi rol y el tamaño de la verga?—
Esteban sonríe para sí mismo, saboreando el pequeño juego de poder. Sus dedos vuelan sobre el teclado del teléfono*
—»Pura curiosidad y morbo, amigo. No te preocupes. Pero déjame aclararte algo… La persona que te va a entrevistar en persona NO te va a preguntar nada de esto. Esa entrevista será completamente profesional, formal, nada fuera de lugar. Lo nuestro es solo cosa de esta app.» —
—De acuerdo!… está bien—
*Se reacomoda en la silla, sintiendo cómo su erección presiona contra la tela del pantalón.*
—»Ahora, para concretar: pásame tu número de contacto y coordinamos la entrevista presencial. El lugar es una guardería privada..”—
—-ufff una guardería!… me encanta la idea!… de acuerdo este es mi número 435123… Me llamas por favor!🙏 ya que si me interesa bastante la plaza!!!—
*Esteban guarda el número en su teléfono personal con el contacto «Chef – Restaurante». Luego se levanta de la silla, acomodándose la verga antes de dirigirse al sanitario.*
—»Guardería Pequeños Pasos»… y él ni se imagina lo pequeños que son algunos…—
*sonríe oscuramente mientras observa el patio de juegos vacío. Teclea una última respuesta:*
—Perfecto. Te llamaran mañana mismo, no te preocupes… —
—Ahora…—
*murmura mientras coloca el celular sobre el escritorio*
— a esperar que el señor cocinero, casado, heterosexgay, versátil de 19 centímetros venga a conocernos… esto se pone cada vez más interesante—
Esteban se mete al sanitario, sacándose la verga con la necesidad intensa de orinar, pero antes se revisa la punta de la verga, la cual está bastante mojada. Recoge con su dedo la miel que le ha salido y la chupa, saboreando su propio néctar, repite la acción, hasta degustar todo lo que ha producido, luego se acomoda de pie liberando el chorro abundante de orina cristalina, la sensación de libertad hace que un pedo se comprima dentro de su ano. Le da rienda suelta, el sonoro ruido le saca una sonrisa.
—Parece que ese pedo viene anunciando la llegada de algo grande y grueso—
*El deseo de evacuar le eriza la piel, así que se desabrocha el cinturón, bajándose los pantalones y acomodándose en la taza. Un escalofrío le recorre la espalda mientras sus nalgas tocan la fría porcelana. Apoya los codos en sus muslos y deja caer la cabeza hacia adelante, con los ojos cerrados.*
—Mmmm… ahí viene…—
*Su cuerpo se relaja completamente, entregándose al impulso natural. El esfínter cede y deja salir primero un suspiro de aire caliente, luego el tronco grueso y consistente que se desliza lentamente, pesado, grueso, aliviador.*
—Aaaaaah… joder…—
*murmura con voz gruesa, completamente abandonado al placer primitivo. El tronco marrón oscuro se asoma lentamente, centímetro a centímetro, mientras disfruta la sensación de estar abierto. suelta un largo suspiro de satisfacción. Su verga, mientras tanto, se ha puesto completamente dura, goteando líquido preseminal sobre el fondo de cerámica blanca.*
—Esto es lo que pasa cuando uno se aguanta…—
*se dice a sí mismo con una sonrisa* —…pero valió la pena esperar para soltarlo justo aquí, en la tranquilidad de mi oficina…—
*Estira el brazo para tomar papel higiénico, limpiándose con tranquilidad mientras silba una melodía infantil.
Se levanta del asiento del sanitario, con la sensación de satisfacción, acomodándose el bikini y guardándose la verga, mientras admira el enorme tamaño de su obra maestra, admirándola con satisfacción, mientras baja la palanca para dejarlo ir, con una sensación de tristeza, como si quisiera compartír aquella belleza con alguien más.
Observa cómo el remolino de agua arrastra lentamente su creación. Suspira con cierta melancolía teatral mientras se sube los pantalones y ajusta el cinturón.
—Qué desperdicio… una escultura así, tan gruesa, tan firme… debería tener un público que la admire —
*murmura, sonriendo ante su propio chiste privado. Se lava las manos. Frente al espejo, acomodándose el cabello ondulado con los dedos húmedos*
—Quizás algún día encuentre a alguien con quién compartir estas pequeñas obras de arte. …alguien que sepa apreciar lo que sale de mí… en todos los sentidos—
*Camina hacia su escritorio, sus nalgas redondas y firmes se marcan con cada paso bajo los pantalones de vestir.*
—¿Dónde estábamos? Ah, sí… registrando a ese tal chef de 19 centímetros…—
*se sienta pesadamente en su sillón de cuero, recostándose*
— …aunque con esta calma que tengo ahora, puedo esperar todo el día—
Los niños Diego y Charlie bajan por la hora del almuerzo, Esteban escucha sus voces mientras pasan frente a su oficina. Esteban sale a saludarlos, sabiendo que tiene una chupada pendiente, una mamada que se quedó a la mitad, sin concluir.
Se levanta del sillón con una sonrisa amplia, ajustándose el pantalón sobre su paquete aún semiduro. Abre la puerta justo cuando los niños pasan, bloqueándoles el paso con su cuerpo.
—¡Pero miren quiénes van por aquí! Diego, Charlie… iba justo a buscarlos. ¿Ya almorzaron, mis niños?—
Charlie: Ahora vamos a comer!….. y luego volveremos a subir!…. Diego: La maestra dice que hoy la clase terminará mucho antes… así que tendremos tiempo para descansar!..—
—¿Terminarán antes? Qué maravilla… Porque tengo un asunto pendiente con ustedes dos… algo que quedó a la mitad, ¿recuerdan? —Díganme, ¿quieren terminar lo que empezaron?—
Ambos niños se ven el uno al otro sonriendo, dando un “siii” al mismo tiempo. Esteban les guiña un ojo, haciendo un gesto paran que continúen al almuerzo.
—Ay, Esteban… qué joyitas tan exquisitas tienes en esta guardería… —
*murmura para sí mismo, ajustándose discretamente la verga*
—Paciencia, que las mejores golosinas se saborean con calma— iré a que me preparen algo en la cafetería»
Esteban baja por el ascensor al primer piso, camina por el pasillo que lo lleva a la cafetería de adultos, los niños corren en el jardín, algunos otros están en los juegos y otros en el área de restaurante infantil. Avanza mientras revisa su celular, la verga ya más flácida pero mojada de la punta, le hace sentir un bienestar agradable, el aroma suave de su verga y huevos se adhiere como siempre a las fibras del bikini. De pronto ve a Pedrito corriendo con otros lindos niños, Pedrito ve a Esteban y se acerca a corriendo a abrazarlo por las piernas, apenas y la frente de su cabeza llega al cierre del pantalón.
*Guarda el celular rápidamente al sentir el pequeño impacto contra sus piernas. Su mano libre busca instintivamente la cabeza de Pedrito*
—¡Uy, Pedrito! Casi me tiras al suelo, campeón —
*ríe con suavidad, acariciando el cabello del niño*
—¿A dónde ibas tan rápido? Con ese abrazo parece que no me has visto en semanas—
*Se inclina un poco, sintiendo el perfume infantil de shampoo y crayones. Su nariz se dilata sutilmente*
Pedrito: …pero si no lo había visto!… donde estaba?—
*Se agacha hasta quedar en cuclillas frente a Pedrito, quedando sus ojos a la altura de los del niño. Sus gruesos muslos son como compuertas abiertas, que obligan a cualquiera a llevar la mirada hasta su paquete gordo marcado.*
—Arriba, en mi oficina. Mucho papeleo, cosas de adultos aburridas… —
*le da un suave pellizco en la mejilla*
—Pero ya bajé a comer algo. Y tú, ¿ya almorzaste? ¿Tus amiguitos te están esperando para jugar?—
*Su mirada se desvía un instante hacia los otros niños que corretean, luego vuelve a Pedrito con una sonrisa paternal.*
Pedrito: Ya me cansé de jugar con ellos!…. Cuando vamos a jugar tú y yo otra vez?
*Su corazón late más fuerte. La pregunta inocente lo golpea como una ola caliente. Mira a ambos lados del Jardín discretamente y vuelve a centrarse en Pedrito.*
—Shhh… bajito, campeón. Ya te he dicho que nuestros juegos son un secreto, ¿sí? —
*le guiña un ojo, su voz se vuelve un susurro grave y meloso*
—Pero ya que lo preguntas… mmm, ¿qué tal este viernes? Tu Mamá te recoge tarde, ¿verdad? Podemos jugar un ratito en mi oficina cuando los demás niños ya se hayan ido—
Pedrito: …ummm y porque no podemos jugar ahora?… estas muy ocupado?—
*Suspira como si la insistencia del niño le causara un dilema terrible. Se agacha nuevamente frente a él*
—Ay, mi niño… es que ahora tengo hambre, ¿ves? —
*se señala el estómago*
—Y además, jugar conmigo requiere… privacidad. Somos como agentes secretos, ¿recuerdas? Misiones especiales no se hacen en el patio con todos mirando—
*Le revuelve el cabello con cariño.* Anda, ve con tus amigos. El viernes te prometo que jugaremos algo… muy especial. Algo nuevo que se me ocurrió.
Pedrito: …. Y si vas a comer y después vamos?… puede ser rapidito.
*Esteban se da cuenta que el short de Pedrito está abultado de enfrente y disimuladamente le pasa la rodilla sintiendo su pequeño pene erecto, por lo cual se sorprende y sabe que no puede rechazar la necesidad que trae el niño, así que…. Le dice al niño que se vaya para la puertita que está detrás de los arbolitos y que lo espere allí, que él pronto llegará. El niño asiente con la cabeza y Esteban se va a la cafetería a pedir que preparen su almuerzo, mientras Pedrito corre hacia su escondite, detrás de los arbolitos.
Entra a la cafetería apresurado, pero manteniendo la compostura. Se acerca al mostrador y pide un almuerzo de pechuga al vapor y otras cosas.
— Me puedes preparar un almuerzo, un filete de pechuga está bien!… Regreso en unos minutos…—
*pregunta La cocinera en cuanto tiempo regresa? Y le dice unos 20 minutos*
«Veinte minutos son más que suficiente para calmar a ese angelito… y para que nadie note mi ausencia.»
*Bebe un trago de soda, sintiendo cómo la excitación le tensa la mandíbula. Mira discretamente hacia el patio interior. Los niños siguen en sus juegos. Las maestras conversan en sus grupos. Nadie presta atención a la puerta de servicio.
Esteban sale apresuradamente de la cafetería, sus pasos largos y firmes marcan el movimiento de sus deliciosos glúteos. Regresa al pasillo principal y luego gira a la derecha, siguiendo el pasillo que lo lleva hasta la puerta de la bodega rotulada con “solo personal autorizado”. Mientras tanto del otro lado, Pedrito está esperando sentadito en el borde de la primera grada. Diego que salió de la cafetería y quiso caminar un poco al fondo del jardín, detrás de la cafetería, vio a Pedrito escondido ahí y se le acercó para hablarle.
Esteban Llega a la puerta y gira la perilla. La puerta cruje ligeramente al abrirse. Sus ojos tardan un segundo en adaptarse a la penumbra del almacén, pero enseguida se reincorpora. Cierra la puerta tras de sí con un clic suave, colocando seguro, luego avanza por el almacén, hacia el otro extremo para abrir la otra pequeña puerta. Al abrirla ve a Pedrito sentado en las gradas… y a Diego a su lado, susurrándole algo al oído.*
—Bueno, bueno… —
*su voz grave resuena al verlos*
—Esto sí que no me lo esperaba. Resulta que en lugar de un angelito, tengo dos. Hola, Diego. ¿No se suponía que estabas almorzando?—
Diego: …siiii señor… es que comí rápido y quise explorar el jardín de este lado y vi al niño escondido por aquí, pensé que algo le había pasado!!!—
*Se lleva un dedo a los labios, pidiendo silencio con el gesto. Su mirada va de Diego a Pedrito, evaluando la situación con rapidez.*
—¿Alguien te siguió? ¿Alguna maestra te vio venir hacia acá? —
*su voz es un susurro*
—Mira, Dieguito… Pedrito y yo íbamos a jugar un juego especial, algo secreto entre nosotros dos. Pero ya que estás aquí… ¿sabes guardar secretos? ¿Secretos de verdad, de esos que no se le cuentan a nadie?¿Sabes de esos secretos…?
Diego: — no, nadie me vio, las maestras están del otro lado… y si señor!!!… se guardar secretos completamente soy una tumba!!!!—
*dice mientras sonríe. Esteban mete rápidamente a Diego al almacén y luego toma la mano de Pedrito para que Entre. Pidiéndole a Diego que cierre los ojos, que no los abra hasta que él le diga. Mueve suavemente la estantería que cubre la otra puerta, Pedrito entra a la habitación secreta y Esteban guía a Diego, el cual aprieta los ojos*
—Despacito, campeón… así, un pasito más… —
*su mano grande guía el hombro del niño*
—Ya puedes abrir los ojos, mi Diego. Bienvenidos a nuestro cuartel secreto. Pedrito ya lo conoce. Diego… esta es la primera vez que traigo a alguien nuevo. Eso significa que confío mucho en ti—
*Cierra la puerta tras de sí y se agacha frente a ellos, su imponente figura es un oasis de placer. Esteban le explica a Diego que a Pedrito también le gusta mucho chupar verga y que a veces lo deja jugar con su verga. Así que esta vez van a jugar los tres.
—Mira, Dieguito… Pedrito ya es todo un experto. Le encanta. ¿Verdad, campeón? —
*le guiña un ojo a Pedrito*
—Y hoy vamos a hacer algo especial… vamos a jugar los tres—
Diego ya sabes cómo hacerlo, pero si quieres también te puede chupar tu verga Pedrito o si quieres puedes penetrarlo!!! Eso también le gusta… Pero despacito, sin apuros. Esto es un juego de grandes, ¿eh? Y los juegos de grandes se juegan con calma, con cariño, y sobre todo… en secreto. ¿Los dos listos para divertirse con el director Monterrosa…solo tenemos 20 minutos?—
Diego: Wow…. Yo podría penetrarlo?
—Claro que sí, campeón. Pero primero vamos a prepararlo bien, ¿vale? —
*desabrocha la camisa lentamente*
—Pedrito, quítate la ropita y ponte cómodo. Diego, ayúdalo… y mientras tanto, el director les va enseñando cómo se hace esto bien—
*se empieza a desnudar rápidamente*
Diego desnuda a Pedrito, mientras observa como Esteban se queda completamente desnudo y su vergota exquisita se balancea de un lado para otro. Esteban le pide a Diego que se desnude a prisa, mientras llama a Pedrito para que le empiece a chupar la verga, acomodados en la cama. Contra las almohadas, con las piernas ligeramente abiertas*
—Ven, Pedrito… ven a saludar a tu amiguito. Así, poquito a poco… empieza por la puntita, dale besitos primero…—
*su voz se vuelve más ronca*
—Mmmm, así, mi niño… qué rico lo haces… —
*voltea a ver a Diego*
—Y tú, Diego, ven acá, quiero que me des un rico beso!… Pedrito!!! Ven aquí… chúpale el amiguito a Diego!!..—
Diego: hay que rico lo haces!!!.. nunca me había chupado un niño hehehe—
*Esteban sonríe orgulloso mientras le dice —pues mira a tus doce años, ya tienes tu primera chupada infantil… y en unos minutos… tu verga va a probar su culito—
*acaricia la cabeza de Pedrito mientras éste trabaja con entusiasmo la verga de Diego*
—Así me gusta, mis niños… Pedrito, quédate ahí un ratito con Diego. Quiero que lo dejes bien mojadito, que después te va a entrar más suave, ¿eh?—
*se incorpora un poco, su verga enorme ya completamente erecta y goteando*
—Diego, mientras Pedrito te la chupa, le voy a preparar su… lo voy a abrir despacito con lubricante, para que tú se la metas y sientas lo calientito que es por dentro. ¿Te gusta ese plan, campeón?—
Diego: siii me encanta la idea!!!… oiga señor Esteban…. Que gran verga que tiene usted!… a Charlie y a mí nos encantó!!!—
*Se ríe satisfecho, mientras sus dedos ya lubricados empiezan a masajear la entradita de Pedrito.*
—¿Ah, sí? Qué bueno que les haya gustado, campeón… porque esta verga les va a dar mucha diversión, si se portan bien. Pero ustedes dos son mis consentidos, ¿eh? Mis becados especiales… lastima que solo una semana van a estar aquí!!…—
*Pedrito gime suavemente mientras sigue chupando a Diego*
—Mira, Pedrito ya está listo. Le he metido lubricante, por lo que está bien abierto, hambriento. Cuando quieras, Dieguito, pónte detrás de él. Yo te ayudo a meterle la puntita…
Diego: siii, lástima señor!… pero aún nos faltan tres días!… debería de quedarse por la noche mañana!!!..—
*Esteban acomoda boca arriba a Pedrito, recostado enmedio de sus piernas, separándole las nalguitas con ambas manos, mientras Diego se acomoda al frente para penetrarlo suavemente*
—Tienes razón, Dieguito… tres días todavía. Y mañana, si quieren, me quedo hasta tarde… o puedo decirle a Eduardo que me quedaré yo a cuidarlos y que el descanse en su casa y hacemos una pijamada especial —
*su voz se entrecorta de placer al ver la escena*
—Ahora, despacito… mira cómo se va abriendo para ti… así, poquito más… —
*le da un beso en la frente a Diego y luego acaricia la cabeza de Pedrito*
—Pedrito, tú solo relájate, campeón… deja que Diego te dé cariño…—
Diego: …que rico se siente!!!… ya había penetrado un culo grande… pero no uno pequeño!… —
*Diego recuerda las veces como ha disfrutado penetrando a sus dos padres*
—Ah, conque tienes experiencia… —
*sonríe con admiración y un tono paternal pero travieso*
—Eso me gusta, Dieguito… y ahora estás disfrutando la colita de un angelito. Mira cómo Pedrito está disfrutando, ¿ves? Abrió los ojitos llenos de gusto… —
*le susurra al oído a Pedrito*
—Te está gustando, ¿verdad, campeón? Dile a Diego que te dé más… —
*A Diego le ordena en voz ronca*
— Dame un beso y dime… ¿cuál te gusta más? ¿El culo grande de tus papis o este culito chiquito de Pedrito?—
Diego: …hay Señor!!! Ambos se sienten tan ricos… pero es que son diferentes!!!—
*Diego mete y saca su verga del pequeño ano. Esteban quita delicadamente a Pedrito, acomodándolo en una Almohada para ponerse de pie frente a Diego y ofrecerle la verga en la boca. Diego saca la lengua para chupar los hilos de preseminal que salen constantemente*
—Mmm, Diego, me encanta cómo lo dices… tienes razón, cada culo tiene su saborcito, su forma, su magia –
*cierra los ojos un momento, disfrutando*
—Pero ahora quiero sentir tu boquita, campeón… Llevas un par de horas deseando probarme la verga de nuevo!!…—
*Coloca suavemente una mano en la nuca de Diego*
—Así… despacito…—
*Esteban sabe que no tienen mucho tiempo, la escena es tan exquisita. Se baja de la cama y ahora se acomoda a un costado, subiendo una pierna para ofrecer la punta de su verga en la boquita de Pedrito, el cual le chupa suavemente mientras Diego sigue penetrando*
—Así mis niños… compartiendo a su director… —
*jadea, su respiración cada vez más agitada*
—Qué cuadro tan bello estámos haciendo los tres… apúrate Diego, dale más rápido a Pedrito… pero ya se nos acaba el tiempo… Pedrito, chúpame más fuerte la punta, así…—
Diego: …yo tengo una cita pendiente con esa vergota suya!…. Señor Esteban!—
*Dice Diego, mientras estira su mano acariciando los huevos gordos que le cuelgan a Esteban*
—Ay, Dieguito… y yo también tengo una cita pendiente con ese culito tuyo. —
*le quita suavemente la verga de la boca a Pedrito*
—Pero ahora no, ya se nos acaba el tiempo. Vamos a terminar esta fiestecita como debe ser…—
*se retira de la boca de Pedrito y se coloca parado frente a ellos, indicándole a Diego que deje de penetrarlo y que junten sus bocas abriendolas*
*Esteban empieza a masturbarse fuertemente, sus huevos chocan contra su puño y luego en su perineo, Su voz agitada — “ya casi viene la lechita!… abran la boquita”—Eso es, mis amores… abran bien la boquita… saquen la lengüita… —
*gruñe, sus abdominales se contraen* —Ahí les va… el premio del director…—
*con un gemido profundo y prolongado, suelta chorros espesos y abundantes de semen caliente, primero sobre la lengua de Pedrito y luego sobre la de Diego*
—Así… compártanla, mis niños… la lechita es para los dos…—
*Diego recibe la mayor cantidad de chorros, saboreandolos y limpiando con su lengua la mejilla de Pedrito*
Diego: … que rica está su leche!!!… está como dulce!..
*dice mientras se lame los labios. Esteban aún respira profundamente sintiendo el clímax del momento. Luego inmediatamente les indica que deben arreglarse.
—Diego enjuágate la boca y también que lo haga Pedrito, en eso me pongo mi ropa y luego los ayudo a vestirse—
*Se sube los pantalones, todavía jadeando, y se acomoda la camisa sin abotonarla del todo*
—Es que como demasiada piña, Dieguito… por eso sabe dulce—.
*observa a los dos con una mezcla de orgullo y ternura mientras se lavan en el pequeño lavamanos de la habitación*
—Recojan los pañitos húmedos, todo a la basura—
*termina de vestirse, se peina con los dedos y recupera su tono profesional*
—Muy bien, ahora vamos ayudemos a Pedrito a vestirse!… y ya saben, esto es nuestro secreto especial.—
*le pasa una toalla húmeda en el rostro a Pedrito y luego se asegura que Diego le haya limpiado bien el ano con las toallas húmedas. Esteban le pide a Diego que cierre los ojos y salen hacia el espacio del pequeño almacén de insumos, Esteban acomoda la estantería, la cual cubre la puerta*
— Ya puedes abrir los ojos Diego!…. Ustedes regresen al área de Juegos por esta puerta, yo saldré por este otro lado!…. Ya sabes Diego!.. si alguien pregunta… diles que andabas acompañando a jugar a Pedrito, los veo en un rato, yo llegaré a la cafetería a almorzar—
*Le da una palmadita en el hombro a Diego y un beso rápido en la cabeza a Pedrito*
—Se portaron como unos campeones. Estoy muy orgulloso de ustedes dos—
*Se ajusta el cinturón y endereza la postura, recuperando su porte de director*
Continuara….


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