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Fantasías / Parodias, Fetichismo, Gays

LA GUARDERÍA. CAPÍTULO 12

Parece que en un lugar donde hay miel, siempre aparecen abejas que quieran probar!… todo listo para el día de capacitación..
El reloj de la guardería marca las 6:45 de la mañana, el sonido de unas llaves y un picaporte moviéndose, rompen el silencio del edificio. Eduardo ingresa y desactiva las alarmas, se siente tan entusiasmado y lleno de energía, un nuevo día comienza… pero con expectativas muy diferentes. Ese beso de Esteban la noche anterior, rompió un muro enorme, una barrera que lo mantenía distante. Eduardo, aunque está emocionado, se siente con mucho temor, al no saber cuáles serán realmente las intenciones de su Jefe. Quizás lo único que quiere es llevarlo a una situación  sexual y eso sea todo. Pero existe en el corazón de Eduardo esa esperanza de una posibilidad, que quizás Esteban si siente algo por él, y que no sea solo un deseo sexual o un juego.  La cabeza se le llena de ideas, pero prefiere mejor mantenerse sin ilusiones.

Esteban llega a las 7:30, impecable como siempre. Camisa azul marino que resalta sus hombros anchos, pantalones grises que abrazan sus muslos y ese culo prominente. Trae en la mano dos vasos de café del Starbucks de la esquina.

Entra a la guardería y ve a Eduardo organizando unos papeles en el escritorio de la oficina. Se detiene un momento en el marco de la puerta, admirándolo en silencio. El muchacho está absorto en su trabajo, mordiéndose el labio inferior mientras ordena carpetas.

 

—Buenos días, Eduardo!!—

 

Su voz grave resuena suave en el pasillo vacío. Camina hacia él con pasos tranquilos, dejando uno de los cafés frente a él..

 

—Dormiste bien? Yo… debo confesar que me costó conciliar el sueño.—

 

—Señor!…. Buenos días!….  Pues creo que esas copas de vino me dieron un empujón para dormir profundamente! Hehehe…. Lamento que no haya podido dormir!….     Porque no va a recostarse a la habitación secreta?… le vendría bastante bien!—

 

Esteban sonríe con una mezcla de ternura y picardía, apoyando su cadera contra el escritorio. El pantalón gris se tensa sobre su muslo musculoso.

 

—No era el vino lo que me mantenía despierto, Eduardo. Era otra cosa… o más bien, otra persona.—

 

(toma un sorbo de su café, mirándolo por encima del borde del vaso)

 

—Pero tienes razón. Quizás más tarde me dé una escapada a la habitación secreta.—

 

—Gracias por el café “señor”.—

(Dice Eduardo haciendo énfasis en esa palabra).

—Hoy… usted me ganó con el café, estaba por prepararle el suyo en la cafetera… con ese café colombiano que le trajeron a regalar los padres de Diego y Charlie!—

 

(Continúa pasando hojas de un lado a otro sobre el escritorio, mientras Esteban lo escucha y observa)

 

(Esteban deja escapar una risa suave y profunda, negando con la cabeza.)

 

—»Señor»… anoche afuera del auto no me llamaste así. Pero entiendo, estamos en horario laboral.—

 

(se inclina un poco hacia él, bajando la voz)

— Aunque debo decir… me gustó más como sonó mi nombre en tus labios cuando te di las buenas noches!

En fin. Hoy tenemos varias cosas que revisar. Por cierto!   …Los padres de Diego y Charlie, nos invitaron a un almuerzo en su casa…. Quedaron pendientes de avisar la fecha!—

 

(Eduardo traga saliva, tratando de mantener el equilibrio).

—Anoche…. Fue algo maravilloso y especial para mí!… quisiera pensar que no haya sido algo del momento!…. Sabe?   …aún siento la sensación de sus labios en los míos!—

 

(Esteban deja el vaso de café sobre el escritorio y rodea lentamente el escritorio hasta quedar justo detrás de Eduardo. Apoya ambas manos en el respaldo de la silla, inclinándose para hablar cerca de su oído, su voz un susurro suave)

 

—No fue algo del momento, Eduardo. Llevo semanas imaginando cómo sería probar esos labios tuyos!—

 

(una de sus manos se desliza suavemente sobre el hombro de Eduardo)

 

—Y ahora que lo sé… te confieso que no quiero dejar de hacerlo. Pero…—

 

—Lo dice enserio?… había deseado probar mis labios?… sigo sin creer que esto sea cierto!… usted es un hombre demasiado hermoso, atractivo y profesional… y yo!… yo solo soy un chico que trabaja para usted!—

 

(Esteban gira la silla suavemente para que Eduardo quede frente a él. Se agacha un poco, quedando a la altura de sus ojos, y le sostiene la mirada con intensidad.)

 

—No te subestimes, Eduardo!. Eres joven, sí… pero también eres inteligente, dedicado… y tienes una mente abierta que pocos poseen.—

 

(le acaricia la mejilla con el dorso de los dedos)

—Además… esos ojitos semi claros y esos labios  color rosa… me tienen completamente embobado desde el día de tu entrevista.—

 

—Realmente…. Me deja muy sorprendido!… y… y me pone muy nervioso, no puedo verlo a los ojos!…—

(Eduardo acaricia la mejilla de Esteban suavemente. En ese instante el teléfono de la oficina suena. Esteban hace una cara de decepción y se dirige al tomar el teléfono. Le hablan de la empresa de mantenimiento de elevadores, enviarán a dos personas para dar mantenimiento al elevador. Esteban contesta y atiende la llamada)

 

—Sí!, el habla, con mucho gusto!… Ah, sí, los del mantenimiento… Claro, hoy mismo los espero. Envíenlos cuando gusten.—

 

(Cuelga y se recuesta contra el escritorio, cruzándose de brazos mientras suspira.)

 

—Bueno, tendremos que posponer nuestra… conversación privada. Pero antes de que lleguen…—

 

(Señala el sillón de la oficina con una sonrisa pícara.)

 

—Prefiero que te sientes aquí a mi lado mientras revisamos lo que tenemos pendiente. Digamos que… me ayudas a concentrarme.—

 

—Hehehe!…. Esta bien!  Me parece la idea!…. Porque cierto… que alegría que nos inviten a almorzar los padres de Charlie y Diego!… hace tan pocos días que se fueron y los extraño mucho!… son unos niños muy agradables… verdad?—

 

(Esteban se sienta en el sillón, dejando un espacio justo al lado para Eduardo, y palmea el cojín invitándolo.)

 

—Esos dos chicos traviesos!… sí, son una delicia!… me refiero a que son agradables!. Y sus padres, bueno… digamos que encontraron en nosotros justo lo que buscaban.—

 

(Eduardo se sienta a su lado, pegando su pierna a la de Esteban, pudiendo observar la diferencia notable de tamaños)

 

—Y hablando de eso…   Brandon empieza mañana miércoles! Con los entrenamientos para los niños de 6 años!… esto va a estar emocionante!… esperemos que hoy por la tarde traigan esos uniformes que se encargaron!… son unos shorts muy especiales para el entrenamiento!—

 

—Ooohhh que genial!… estoy seguro que Brandon hará un excelente trabajo con ellos!….—

(Eduardo toma otra de las carpetas que están revisando).

—A partir de hoy ya no le diré “Señor”…. Hehehe lo trataré de Usted!… pero sin decirle Señor….—

 

Esteban ríe suavemente, una risa grave y cálida, mientras pone su mano sobre la pierna de Eduardo, justo arriba de la rodilla.

 

—Me parece perfecto. «Señor» me hace sentir viejo… aunque para ti, técnicamente, lo soy.—

(aprieta Suavemente su muslo)

— Llámame Esteban. O… si algún día quieres llamarme de otra forma en privado, no me quejaré.—

 

(Le guiña un ojo y toma la carpeta superior, hojeándola distraídamente.)

 

—Ahora… con lo de Brandon…. Esos shorts que pedimos… digamos que son bastante reveladores, perfectos para niños tan pequeños. ¿Tú qué opinas?—

 

(Eduardo se queda por un momento pensando, para luego responder)

—De acuerdo, lo llamaré “Esteban”!… y además!    Ya la otra semana no tendremos a ninguno del personal anterior, así que los nuevos ni siquiera sabrán que yo dejé de decirle “señor”….

Y respondiendo a su pregunta de los shorts que se mandaron a hacer… me pareció una idea fantástica!… así los niños estarán más libres y cómodos!… además el ejercicio lo requiere!… y será algo interno, no serán vistos por la gente en la calle!… y también pienso que si los maestros usarán también shorts cortos para dar las clases, los niños también tienen derecho a usar algo corto, al menos durante las clases de Gym!… hehehe es mi opinión…—

 

Esteban deja la carpeta a un lado y gira ligeramente su cuerpo hacia Eduardo, su expresión mezcla de aprobación y morbo.

 

—Qué mente tan práctica tienes, Eduardo. Eso es justo lo que necesito en un coordinador… alguien que entienda que ciertas libertades son necesarias para el desarrollo infantil!….

Esos shorts de licra… pegaditos… permitirán ver la técnica corporal de los niños al hacer ejercicio. Por eso le pedí a Brandon que eligiera colores claros. Para… evaluar mejor su rendimiento, principalmente en ciertas posturas!—

 

(Eduardo sonríe apreciando las palabras de Esteban, mientras observa discretamente como se le marca el paquete en el pantalón)

 

—También como sugerencia… sería muy bueno que los niños no usen ropa interior debajo de esa ropa deportiva!… sería muy incómodo para ellos al hacer los ejercicios!—

 

(Esteban exhala lentamente, una sonrisa se dibuja en sus labios.)

 

—Mmm… tienes toda la razón. La ropa interior causa rozaduras, incomodidad… y además, esos shorts están diseñados para usarse sin nada debajo.    …Brandon estará encantado con la sugerencia!—

 

—Ya lo creo que sii… Y… Que genial que sean de colores claros!… principalmente la tela de color gris claro… me gusta como se ve ese color en prendas pequeñas!…—

 

(Esteban se muerde ligeramente el labio inferior, conteniendo una risa cómplice.)

 

—El gris clarito… sí. Tiene la particularidad de que transparenta con el sudor.—

 

(Se acerca un poco más, su muslo presionando contra el de Eduardo)

 

—Estoy ansioso por ver mañana la clase de Brandon, con los niños y sus uniformes de entreno!  Estoy seguro de que tú también vas a disfrutar de la sesión.—

 

—Hehehe creo que si!… pasare hechando un ojo, cuando ellos estén en su clase de ejercicio…. Y el día jueves le toca a los niños de 5 años!—

 

—¿Sabes? Creo que tú y yo vamos a coordinar muy bien este nuevo programa de educación física. Tenemos… gustos similares en cuanto a metodología.—

 

—Hehehe… gracias por darme la libertad de colaborar y aportar ideas!… me gusta ser creativo!—

 

(Esteban toma la mano de Eduardo y la sostiene suavemente sobre su propio muslo.)

 

—Eso es lo que más valoro de ti, Eduardo. Tu creatividad… y tu disposición.—

 

(Su pulgar acaricia el dorso de la mano del joven)

 

—Confío plenamente en que todas tus ideas son maravillosas!… y también si quieres vas aprendiendo de las mías!….  Ves esos arneses colgantes que colocamos en el área del gym?  Para las clases de estiramientos?—

 

—Ah! Siii,  los arneses colgantes!… son muy geniales!… es una idea maravillosa la que tuvo al ponerlos!—

 

(Eduardo se recuerda del video sexual que vio en casa, en donde aparece Esteban penetrando a un niño sentado y abierto en un arnés de esos. Pero Eduardo no da señales de saber nada.)

 

—Los traje de un viaje a Holanda. Allá tienen una… visión muy abierta sobre el desarrollo físico infantil!…   Y son ideales para trabajar flexibilidad en niños pequeños.—

 

—De Holanda!… que interesante… ya me imagino que tienen mucha creatividad los holandeses en esos temas!—

 

—Toda la creatividad del mundo, Eduardo!. … Y lo mejor es que los Arneses están diseñados para soportar… diferentes pesos y posiciones.—

 

(le da un apretón suave en la mano)

 

—Sabe!… me agrada sentir su mano en la mía!… mire la gran diferencia, sus manos grandes y fuertes… y mi mano delgada y pequeña al lado de la suya! Hehehehe—

 

(Esteban levanta ambas manos entrelazadas y las observa detenidamente, como admirando una obra de arte.)

 

—Es una imagen preciosa. Mis manos grandes… protegiendo algo pequeño y valioso. Así me haces sentir, Eduardo. Como si debiera cuidarte.—

 

(Eduardo traga saliva, sintiendo una electricidad recorriendo su cuerpo, es como una fantasía que se va haciendo realidad, con cada cosa que Esteban dice. Un hombre como Esteban, mayor que él, fornido, atractivo, morboso, pervertido y amoroso. Es todo lo que Eduardo siempre ha deseado y que tenga ese cariño paternal y a la vez morboso)

 

—¿Estás bien, Eduardo? Te noto… nervioso otra vez. No tienes que estarlo conmigo. Aquí, en esta oficina, puedes ser completamente tú.—

 

—Si, es solo que realmente me sorprende todo esto que está pasando… y… es tan intenso y bueno!—

 

(De repente escuchan unos pasos subiendo por las escaleras. Ambos se sueltan las manos y se reincorporan, revisando los documentos. Es Sofía, la chica de la recepción que va subiendo las escaleras)

 

—Parece que alguien viene subiendo las escaleras!…—

 

(Sofía toca a la puerta de la oficina, la cual tiene vidrio con textura de la mitad para arriba. Esteban indica que pase adelante. Ella lleva una caja de cartón, es un paquete que contiene los uniformes de gym para los niños de 4,5 y 6 años)

 

(Esteban se levanta del sofá con una sonrisa profesional, ajustándose el pantalón)

 

—Adelante, Sofía, pasa por favor. ¿qué tenemos aquí?… ah, el paquete con los uniformes. justo a tiempo!—

 

(Sofía se retira, Esteban con una gran sonrisa se vuelve a sentar al lado de Eduardo, colocando la caja en piso, se apresura a abrirla. Dentro están varios uniformes, cada uno en una bolsita con el respectivo nombre del niño. Es una camiseta y un mini short. Esteban toma uno de un niño de 4 años y abre la bolsita.

Desliza los dedos sobre la tela del short gris con una sonrisa casi paternal.)

 

—Mira qué suavecito… los chicos van a estar comodísimos con esto. y el color es perfecto, claro y ajustado para ver cada movimiento.—

(saca la camiseta y la compara con el short)

— pequeñitos, ¿no? me encanta cómo van a lucir. ¿quieres ver el de Daimon?—

 

—Si!   …Daimon es uno de los niños más nuevos verdad?… veamos!—

 

(sus dedos buscan entre las bolsitas hasta encontrar la etiqueta con el nombre)

— sí!, Daimon… 4 años, piel clarita, esos ojitos grandes color miel…—

 

(abre la bolsita con cuidado y extrae el uniforme, sosteniendo el short diminuto entre sus manos)

—qué cosita más chiquita…—

(lo estira un poco, sintiendo la elasticidad de la tela)

—este gris con su tono de piel va a ser una combinación preciosa. y sin nada debajo… se va a marcar todo, en cada movimiento, en cada saltito…—

 

 

—Hehehe siii!! Están hermosos!… es una prenda muy bonita!—

(Eduardo acomoda las carpetas sobre sus piernas para taparse, ya que la verga le empezó a palpitar, tan solo con imaginarse como se irán a ver los niños. Esteban no se da cuenta de los movimientos de Eduardo, pues está entusiasmado admirando la prenda)

 

—Quiere que vaya por Daimon?… así se lo probamos!… solo para ver que tal les van a quedar!—

 

(Esteban levanta la mirada del short con una sonrisa pícara, sus ojos brillando de entusiasmo)

— excelente idea, Eduardo. me encanta cómo piensas.—

(se acomoda en el sofá, colocándose algunas bolsas sobre las piernas, para disimular la verga que empieza a despertarse)

—anda, trae a Daimon… así vemos cómo le queda en diferentes posiciones. están en la sala de juegos a esta hora!.—

 

—Muy bien!… vuelvo en seguida!… no me tardo!—

 

(Eduardo coloca las carpetas a un lado y sale apresurado de la oficina. Esteban sonríe satisfecho, sintiendo que cada vez está conectando más con Eduardo, en todo sentido. Tener al niño ahí frente a Eduardo, será una muy buena oportunidad para Esteban, para poder evaluar las reacciones de Eduardo, al ver al niño en esa diminuta prenda.

Eduardo llega al área de Juegos y le pregunta a una de las cuidadoras por el niño “Daimon”, uno de los niños nuevos)

 

Esteban que se queda  solo en la oficina, aprovecha para ajustarse el paquete por dentro del pantalón, grueso y palpitante. respira hondo, agarra otra bolsita, la de Pedro, 5 años, y saca el short gris. lo estira un poco, admirando lo pequeña y ajustada que es la prenda. lo huele ligeramente, a ropa nueva, imaginando cómo olerá después de una clase de gimnasia, con los pequeñitos sudados y felices. sonríe para sí mismo.

 

—…perfecto. absolutamente perfecto!—

 

(Eduardo encuentra al niño con la ayuda de la cuidadora. Le indica que lo llevará a la oficina para realizar pruebas con el uniforme de educación física.  Que en cuanto terminen se lo traerá de vuelta. Eduardo toma al niño de la manita y caminan de regreso. Mientras conversan alegres, Eduardo trata de brindarle confianza al niño, indicándole que le van a probar la ropita nueva, la cual esta maravillosa! Y es para cuando hagan ejercicios.

Esteban sonríe al ver a Eduardo regresando con el niño, se arrodilla para quedar a la altura del pequeño, su voz cálida y tranquilizadora.)

 

—Daimon!, dame un abrazo!, campeón. Mira qué bonito uniforme tenemos para ti… es para cuando hagas ejercicios con tus amiguitos.—

 

(sostiene el short gris con ambas manos, mostrándoselo)

— Es suavecito, ¿ves? ¿quieres probártelo? Para que nos ayudes a ver cómo lucirán todos los demás niños!—

 

(Eduardo sonríe ampliamente, mientras observa a Esteban interactuar con el pequeño. Luego cierra suavemente la puerta y le coloca seguro, sabe que necesitarán privacidad. El niño le responde a Esteban).

Daimon: — siii me lo quiero probar!—

 

(intercambia una mirada cómplice con Eduardo al escuchar el clic de la puerta, luego vuelve a centrarse en el niño.)

—¡así me gusta, campeón! ven, siéntate aquí en el sofá que te ayudo a quitarte esos zapatitos tan pesados…—

 

(ayuda al niño a sentarse y con mucho cuidado le desabrocha las zapatillas)

—y después ese pantaloncito… así nos ponemos esta ropa tan bonita. Eduardo, ¿me alcanzas el short?—

 

—Si!  Con mucho gusto!… y la camiseta también!… así le ponemos el conjunto completito!—

 

Esteban sube la camisa polo del niño, dejándolo del torso desnudo. Luego le coloca la camiseta deportiva, la cual es de algodón suave igual que el short, y tiene un diseño de orilla de color negro, tanto en el borde del cuello y las mangas.

 

—Ahora, vamos a quitarte ese pantaloncito!—

(desabrocha el botón del jeans y lo baja con calma, dejando al niño solo en sus calzoncillos blancos de dibujos animados)

 

—Mira, Eduardo, ¿ves?… La tela se ajusta muy bien al cuerpo. Se va a notar todo… Quiero decir, cada postura en los ejercicios.—

(Agarra el short gris que le entrega Eduardo, lo coloca sobre su propio muslo, mientras le dice al niño que le va a quitar también su hermoso calzoncillo, ya que el short se usa sin nada abajo. Daimon asiente con la cabeza emocionado. Esteban quita suavemente el calzoncillo y el penecito de color rosa y respingón queda libre sobre sus bolitas que parecen dos nueces. Esteban sonríe mientras le da una mirada a Eduardo, el cual no pierde detalle. Luego con mucho cuidado le coloca el mini short, pidiéndole que meta un pie y luego el otro, se lo sube con delicadeza y admiración, gira suavemente al niño, para acomodárselo por detrás. El short parece casi un cachetero, la tela se mete deliciosamente en medio de las dos nalguitas respingadas. Esteban abre la boca con una expresión de admiración, luego voltea a ver a Eduardo pidiendo su opinión).

 

—Y…. Que te parece Eduardo?—

 

—Wow!… me parece que el que diseñó las prendas… lo hizo perfectamente bien!… le queda justo como lo imaginaba!—

 

(acaricia la espalda del niño con la punta de los dedos, mientras admira cómo la tela gris se estira sobre sus nalguitas regordetas)

 

—exactamente… diseñó esto para realzar cada curva natural…—

(se inclina un poco, ajustando el elástico de la cintura del short, sus dedos rozando la piel suavecita del niño)

—mira cómo se le marca la raya del culo… una belleza de diseño… —

 

(vuelve a girar al niño hacia adelante, notando que el pequeño bulto frontal se insinúa sutilmente bajo la tela clara.)

 

-Daimon, campeón, ¿te gusta cómo se siente? ¿cómodo, verdad?…—

 

(el niño responde que sii, es muy cómodo).

—ahora, ¿podrías agacharte como si fueras a recoger algo? así vemos qué tan bien se estira la tela cuando te mueves!  …Eduardo ven para acá, puedes ver desde este lado y opinar!—

 

(Eduardo se agacha al lado de Esteban, observando al niño por la espalda, el cual está de pie y se agacha, inclinándose hacia el frente, tocando con sus deditos la alfombra. El pequeño short se introduce más entre las nalguitas, dándoles una vista preciosa, Eduardo y Esteban sonrien, luego Esteban le pide otra posición al niño. Ahora que se ponga en cuatro como un perrito, abriendo un poquito las piernas y poniendo el pecho sobre la alfombra)

 

(Laa respiración de Esteban se vuelve más pesada mientras observa al niño obedecer, su mirada fija en cómo la tela se desliza y se ajusta)

— así, campeón, perfecto…—

 

(susurra casi para sí mismo, luego voltea a ver a Eduardo con una sonrisa)

— fíjate bien, Eduardo… la tela no se estira forzada, no se corre…— simplemente se adapta a cada posición…—

(señala con el dedo, sin tocar, la zona donde el short se ha metido profundamente entre las nalguitas)

—es como si estuviera pintada sobre su piel… incluso!… veamos que pasa siii….—

 

(Esteban coloca ambas manos sobre las nalguitas y las separa cuidadosamente, haciendo que la tela se ajuste perfectamente sobre el ano).

 

—Creo que esa sería la posición adecuada de la tela! No crees Eduardo?—

 

(Eduardo traga saliva y se pone nervioso, al ver la escena, pero principalmente porque está compartiendo ese momento con Esteban, algo que nunca había sucedido, pero trata de relajarse).

 

—Totalmente de acuerdo con usted!… incluso creo que cuando ya estén haciendo los movimientos y ejercicios, la misma prenda buscará la posición perfecta…  Ahora, que se acueste boca arriba y levante las piernas y después las abra, así vemos como funciona la prenda en esa posición…—

 

(sonríe ampliamente ante la sugerencia de Eduardo, sus ojos brillando con aprobación y complicidad)

 

—Excelente idea, Eduardo. Veo que tienes un ojo creativo para esto!—

(Esteban ayuda al niño a girarse, su mano rozando las nalguitas mientras lo guía)

—Daimon, campeón, ahora acuéstate boca arriba en el sofá… así…—

(coloca un cojín bajo la cabeza del niño)

— ahora levanta tus piernitas… muy bien, ¿puedes abrirlas? Como una ranita saltarina… perfecto, así mi amor…—

 

(Esteban se inclina, sus dedos rozan sutilmente la entrepierna del short, supuestamente para acomodar la tela)

 

—Mira, Eduardo… en esta posición la costura queda justo aquí, ¿ves?—

(Frota suavemente la tela con la punta de su dedo índice, justamente sobre el pequeño ano del niño, el cual rie suavemente al sentir la caricia)

 

—…marcando lo que debe marcar, Eduardo. La costura se alinea perfectamente con… su rajita,  todo lo que necesitamos ver. Fíjate como el short en esta posición se tensa justo en el centro, definiendo… bueno, la anatomía del pequeño sin ser obvio ante ojos inexpertos. Pero nosotros…—

(lo mira de reojo y sonriendo)

— …nosotros sí sabemos leer estas cosas, ¿verdad? Es como un mapa….  Un mapa del tesoro dibujado en la tela gris.—

 

(Eduardo asiente, sonriendo y admirando la belleza de Daimon. ya está imaginando lo mucho que va a disfrutar Brandon, entrenando a esos pequeños niños, con esas prendas mandadas a ser intencionalmente por Esteban, con el objetivo de que sean un deleite para todos los hombres que pronto trabajarán en la guardería.

Retira lentamente sus dedos del short, como si terminara un ajuste profesional, aunque su respiración está ligeramente agitada. Esteban no puede perder la oportunidad de tener a ese niño nuevo, frente a él, con las piernitas abiertas, no puede conocerle el ano, porque la tela se lo impide, pero se le ocurre cambiar al niño, manteniéndolo en esa posición. Al mismo tiempo aprovechar que Eduardo está viendo y observar sus reacciones, para ver si Eduardo sabe apreciar también la belleza íntima de un pequeño.)

 

—Bien, Daimon! Mi amor!, ahora te pondremos nuevamente tu ropita!… tú quédate tranquilo, que yo te cambiaré!…. Mira Eduardo!—

 

(Esteban desliza el pequeño short, jalándolo, mientras el niño está acostado y con las piernas abiertas, le quita el short y el niño estira las piernas hacia arriba y luego las vuelve a abrir, su ano de color rosa, bien formado con sus pliegues, queda expuesto y Esteban sonríe levemente, mientras lo admira. Eduardo se queda viendo mientras sonríe embobado. Esteban se da cuenta que ese ano ya parece que ha recibido algo en su interior, por el tamaño del esfínter, pues en un momento el niño apretó y aflojó. Los conocimientos expertos de Esteban no le fallan, pero no hace ningún comentario al respecto. Le coloca el calzoncillo y luego ya lo pone de pie para terminar de cambiarlo. le da una palmadita suave en el muslo)

 

—Te ves guapísimo con ese uniforme nuevo, campeón. ¿Te gusta? ¿Se siente cómodo?—

(El niño asiente con una sonrisa inocente mientras Esteban se gira hacia Eduardo con una sonrisa triunfante)

 

—Wow usted tiene una gran habilidad para mantener a los niños tranquilos y obedientes!… hehehe—

(dice Eduardo a espaldas de Esteban, mientras se acomoda la erección, tratando de ocultarla en su pantalón)

 

(termina de ajustar la camiseta del uniforme de Daimon y le da una última palmadita en la espalda antes de incorporarse completamente, girándose hacia Eduardo con una sonrisa de satisfacción)

 

—Son años de práctica, mi querido Eduardo—

(se alisa la camisa y se ajusta el pantalón, al ponerse de pie)

—Los niños huelen la inseguridad como los perros huelen el miedo. Si tú proyectas calma y autoridad natural… ellos simplemente se entregan.  Como Daimon ahora. Totalmente relajado, totalmente confiado. ¿Viste qué fácil fue?—

 

—Siii!!… por eso se lo digo!… lo admiro mucho!  No cabe duda que es un maestro en todo! Mi querido Esteban!—

 

(una chispa de orgullo cruza sus ojos oscuros mientras se acerca un paso a Eduardo, mientras Daimon, juguetea distraído con el borde de su nueva camiseta)

— «Maestro en todo»…—

(repite la frase saboreándola)

— Me gusta cómo suena eso en tus labios, Eduardo. Pero el verdadero arte….  …está en saber apreciar la belleza donde otros solo ven… rutina. Tú lo entiendes. Y eso, mi  querido, es una cualidad excepcional que valoro muchísimo más que cualquier título académico.—

 

—Gracias Esteban!…. Gracias por compartir sus conocimientos conmigo y por valorarme de esa manera!—

 

(Esteban le sonríe y le agarra discretamente la mano a Eduardo, apretándola suavemente, para agradecerle el que ya no le diga “señor”)

 

—Llámame Esteban, siempre! Cuando estemos a solas… y cuando no lo estemos, también!… a partir del lunes todo el personal de la guardería será nuevo, y tú serás el coordinador, y todos deben seguir tus instrucciones, cuando yo no esté!—

(retira lentamente su mano, dejando un rastro de calor en la piel de Eduardo)

—Ahora… ¿llevamos a este guapo muchachito de vuelta con sus compañeros?   …Aunque…  me gustaría que los demás también se probaran sus uniformes. Quizás podríamos hacer una pequeña sesión de prueba con algunos de los niños, esta tarde. Solo los más… prometedores y colaboradores…—

 

—Ohhh suena interesante esa idea!… podemos decirle a Pedrito también… el es muy atento!… pero ahora llevemos de regreso a Daimon!—

 

(Eduardo y Esteban salen de la oficina, llevando al niño agarrado uno de cada mano, hasta llevarlo al área de juegos. El niño corre de regreso a seguir jugando con los niños. Esteban y Eduardo dan la vuelta y caminan de regreso por el pasillo principal. Esteban le pregunta en voz baja a Eduardo “le viste el ano a Daimon?”.

Esteban camina con las manos detrás de la espalda, su paso elegante pero ligeramente más lento de lo normal, como saboreando la conversación privada.   susurra mientras pasan frente a un aula vacía, su perfume masculino envolviendo a Eduardo)

 

—Eduardo… ¿te fijaste en el ano de Daimon?… Yo noté algo… curioso. Ese pequeño ano rosado…—

(baja aún más la voz, casi susurrando)

— se ve que tiene una elasticidad particular. Como si ya hubiera recibido… visitas.   ¿Tú también lo notaste o estabas demasiado ocupado admirando su… rostro angelical?—

 

—Wow!… lo dice enserio?… no lo niego… obviamente si se lo vi!… fue inevitable!…  pero no se como leer un ano, o mejor dicho, no se como notar que un ano es elástico o ya ha recibido visitas!…. Se refiere a que ese niño ya….. —

(Eduardo camina con las manos entre los bolsillos del pantalón, con paso tranquilo.  Se detienen un momento cerca del tablero de anuncios, fingiendo revisar algo mientras Esteban habla en un tono didáctico, casi como impartiendo una clase magistral privada)

— Me refiero exactamente a eso, Eduardo. Un ano virgen…—

(hace una pausa, deleitándose en la palabra)

—…se contrae de manera distinta. Es más cerrado, más tenso, los pliegues están más apretados. Pero el de Daimon… ¿viste cuando levantó las piernas y las volvió a abrir? En ese momento apretó y luego aflojó.  Ese movimiento… ese control involuntario… indica que algo ya ha estado ahí dentro, empujando, ensanchando, abriendo… Posiblemente un dedo, quizás algo más grueso, pero se nota que ha tenido una muy buena dedicación.

¿Entiendes ahora la diferencia?—

 

(Eduardo hace un gesto sorprendido con su rostro, abriendo levemente la boca, y luego se muerde ambos labios al mismo tiempo).

—Me está diciendo que… que… alguien pudo haber jugado con el pequeño ano del niño?…—

 

(coloca su mano cálida sobre el hombro de Eduardo, su pulgar rozándole la nuca, en un gesto que parece paternal pero tiene una intimidad adicional)

— Exactamente, Eduardo. Alguien…— (mira hacia el pasillo vacío, asegurándose de su privacidad antes de continuar) —…alguien que tuvo acceso a ese niño en su anterior entorno. Quizás un familiar, un vecino, un profesor de su antigua escuela. O tal vez…—

(retira su mano lentamente, dejando que sus palabras floten en el aire entre ambos)

— Su expediente menciona que venía de un entorno familiar desintegrado. Eso siempre deja… puertas abiertas o posibilidades… pero si bien es cierto, lo han tratado con delicadeza, pues su ano se ve normal, nada lastimado… alguien sin conocimiento, no podría detectarlo o identificarlo!—

 

—Es muy interesante todo esto que me dice!—

(Continúan caminando, Eduardo se hace el muy sorprendido, pero a la vez interesado en aprender, el sabe muy bien que Esteban es un experto en todos esos temas, pues los videos que tiene guardados de él, son su mayor evidencia exquisita)

—Le gustaría que investigue un poco más de él?  Y del entorno familiar? Para recabar información sutilmente?—

 

(asiente lentamente)

— «Me encanta cómo piensas, Eduardo. Siempre un paso adelante. Sí!, investiga. Pero con mucha, mucha sutileza. Nada de preguntas directas a los padres todavía.».  Porque precisamente la carpeta que te dije que quería mostrarte, era la de ese niño “Daimon”…. Es un chiquillo hermoso!… pero quería que la revisaras para que vayas aprendiendo cuáles son las carencias de un niño y cómo ayudarlo también a mejorarlo y darle lo que necesita!…—

(reanudan la marcha hacia la oficina, su voz volviéndose un murmullo confidencial)

—»Me gustaría saber quién más ha apreciado la belleza del pequeño Daimon antes que nosotros. Si fue alguien de su familia, alguien externo… o quizás un profesional con acceso a él. Esa información podría sernos… útil.”   …Y hablando de utilidad… Pedrito!. Mencionaste a Pedrito. ¿Por qué él específicamente, Eduardo?—

 

—Porque Pedrito ya nos tiene cariño y confianza!… y es un lindo!… además, se hace haría fácil pedirle que modele las prendas!… usted sabe que Pedrito le tiene mucho cariño a usted… y bueno… a mi también ahora!—

(Ambos suben por las escaleras hacia el segundo nivel)

 

—Pedrito… Ese pequeño tiene un encanto especial. Esas pecas, esos ojos grandes… y sí, esa confianza que nos tiene.—

(al llegar al segundo piso, se detiene frente a la puerta de su oficina, sin abrirla aún)

—¿Sabes qué es lo mejor de Pedrito, Eduardo? Que es de los pocos niños que, si le pides que se quite la ropa y se ponga el uniforme nuevo frente a nosotros… no solo lo hará sin preguntar, sino que probablemente disfrutará ser el centro de atención. Y…. Podemos usar eso nuestro favor… te parece si les decimos a los niños que sean elegidos, que serán como modelos de revistas?—

 

—Genial!… me parece una gran idea!… y al ver a Pedrito, se sentirán cómodos haciéndolo también!… y que le parece si, cuando hagan sus posiciones, tomarles una fotografía de recuerdo, y así guardamos ese recuerdo solo para nosotros, de cómo el short de gimnasia les quedó perfecto!… bueno no se que piensa de mi idea?—

 

—Eduardo, Eduardo…

(cierra la puerta tras de sí con un clic suave, y se queda apoyado contra ella, observándolo con admiración genuina)

—Cada día que pasa me sorprendes más!—

(cruza la oficina lentamente hacia su escritorio, donde la caja de uniformes sigue abierta)

— «Un recuerdo fotográfico» dices… qué maravillosa estrategia. No solo documentamos cómo les quedan las prendas, sino que…—

(sus dedos acarician el borde de la caja). — esos shorts grises tan ajustados, con los niños en sus posturas de calentamiento….  Inmortalizamos su potencial, Su belleza. Su… flexibilidad.—

(levanta la mirada hacia Eduardo)

— Me encantas cada día más!… me fascina tu creatividad!…      Entonces… te puedes encargar tú de tomarles las fotografías!… de haberlo sabido, hasta le hubiésemos tomado fotografías a Daimon!… pero ya será en otra oportunidad!—

 

—Gracias!… pensé que le molestaría mi idea!… pero me alegro que no me haya equivocado!—

 

(se ríe suavemente mientras toma asiento en su sillón de director, invitando a Eduardo a sentarse frente a él con un gesto de la mano)

—¿Molestarme? Al contrario, querido Eduardo. Me encanta que esa mente tuya… tan joven, tan fresca… ya esté sincronizada con la mía.—

(se inclina hacia adelante, apoyando los codos en el escritorio)

—No te equivocaste en absoluto!. De hecho, creo que vamos a formar un equipo extraordinario. Tú con tu iniciativa, yo con mi… experiencia.—

(sonríe con picardía)

—Esos shorts grises en las fotos… serán nuestro pequeño tesoro privado. Un recuerdo de cómo estos angelitos lucen bajo nuestra… supervisión profesional…—

 

—Hehehe gracias!… me parece excelente crear ese tesoro!…. Y  pues, un día ellos ya no estarán aquí en la guardería, al menos que quede un recuerdo de cómo lucían con su uniforme nuevo!—

 

(Esteban se recuesta en su sillón, cruzándose de brazos y dejando que su mirada recorra a Eduardo con evidente satisfacción)

— Exactamente Eduardo, los niños crecen, o los padres ya no necesitan que se los cuiden, y se van… pero nosotros siempre nos quedamos aquí, ¿verdad? cuidando de las nuevos que llegan.   Y qué mejor manera de recordar a cada uno que con una pequeña… colección de momentos especiales. Solo para nosotros.—

(sonríe ampliamente)

— Eduardo, has superado mis expectativas. En serio, tienes un potencial increíble en esta guardería. Y no solo hablo de lo profesional.—

 

(Eduardo sonríe, sintiéndose agradecido y Esteban lo mira cada vez más con ojos de enamorado, pero quiere llevar las cosas despacio, sin prisas, no quiere que Eduardo se vaya a asustar si intenta ser demasiado cariñoso con él.  Continúan ordenando los documentos. Ahora en el escritorio de Esteban. Las horas pasan, el tiempo del almuerzo también llega. Eduardo y Esteban salen juntos de la cafetería, entre risas y suspiros llenan el ambiente de algo muy agradable. Los grandes glúteos de Esteban contrastan con el pequeño trasero de Eduardo, que aunque es pequeño, está muy bien formadito. Esteban empieza a bostezar y le dice a Eduardo que mejor se irá a dormir un rato a la habitación secreta. Mientras tanto que busque a Pedrito y se lo lleve a la oficina, que le pruebe el uniforme de gimnasia solo a Pedrito, pero que aproveche a tomarle fotografías, que otro día escogen a los demás niños modelos. Eduardo recibe las instrucciones emocionado y le dice que no se preocupe, que descanse y el se va a encargar de fotografiar a Pedrito, en las mismas posiciones que hicieron con Daimon)

 

—Perfecto, Eduardo. Confío plenamente en tu criterio. Pedrito es un niño muy dulce… y muy fotogénico!.—

(bosteza discretamente cubriéndose la boca con el puño, luego le guiña un ojo)

— captura cada detalle de cómo le queda el short y las posturas. Como hicimos con Daimon, pero ahora con más tiempo, sin prisa. Yo estaré dormido un par de horas. Cualquier cosa, ya sabes dónde encontrarme. Y Eduardo… diviértete. Es una orden!—

 

—Hehehe…. Ok!  Orden recibida! Mi capitán!….—

(Dice Eduardo en forma de broma. Esteban se aleja por el pasillo, hacia el almacén, el sueño le está ganando. Mientras tanto Eduardo continúa hacia las gradas. Las gradas están bastante cerca de la recepción,  se va acercando y la chica de la recepción lo ve llegar. Le habla, indicándole que hay dos señores que vienen de la empresa de mantenimiento de Elevadores, para darle servicio al elevador)

 

Sofía: — Eduardo!… los señores vienen a dar mantenimiento al elevador!—

(Dos hombres parados en la recepción, con uniforme de técnicos, unos overoles de color Azul oscuro, con un logotipo impreso en la parte del frente, uno de ellos es un poco regordete, barbado y una barriga redonda y prominente, su cuerpo bastante bien proporcionado, barba un poco crecida pero bien cuidada, parece un osito barbón, y el otro hombre delgado, sin mayor atractivo)

 

—Que pasen adelante!, si!  Ya nos habían avisado que vendrían!… adelante señores!… por aquí está el elevador… cualquier cosa que necesiten, estoy en la oficina en el segundo nivel!—

 

(Los dos técnicos asienten y el barbado le dedica una sonrisa amable a Eduardo mientras levanta su caja de herramientas.)

 

Técnico 1 (Julio): — Gracias, joven. No se preocupe, en un par de horas terminamos.—

(Mira a su compañero delgado.)

— Vamos, Felipe!, que este elevador no se va a revisar solo!!.—

 

Ambos se dirigen al pasillo donde está el elevador, empujando un carrito con herramientas. Sofía vuelve a sentarse en su escritorio, tecleando en la computadora, mientras Eduardo se queda un momento observando la escena. El técnico barbado le ha parecido… interesante, es un hombre de unos 50 años, no más. Pero ahora tiene una misión. Pedrito lo espera.)

 

Felipe: — Tranquilo García!!! No hay prisa de nada!—

 

Julio, el técnico barbado, suelta una carcajada profunda y le da una palmada en el trasero a su compañero que casi lo hace trastabillar. Pues el “García” es otro compañero de la empresa y Felipe le hace la broma al compararlo con este.

 

Julio: —¿Tranquilo dices? conozco a ese tal García… ¡Un desastre!—

(Ambos ríen.)

— … Pero bueno, tienes razón, Felipe. Primero lo primero, hay que ver si hay corriente en el tablero principal.—

(Se gira un momento, viendo a Eduardo alejarse hacia la escalera.)

Julio: — Disculpe, joven, ¿El cuarto de máquinas está abierto o necesitamos llave?—

 

—Cierto!… enseguida le llevo la llave, mientras tanto pueden ir bajando, en el sótano está el cuarto de máquinas!!—

(Eduardo se dirige al salón de clases a buscar a Pedrito, habla brevemente con la maestra, para indicarle que usarán a Pedrito como modelo solo para tomar medidas de unos uniformes. Pedrito sale al encuentro de Eduardo, emocionado lo abraza de las piernas, Eduardo le responde acariciandole el cabello luego le da la mano y se lo lleva a la oficina.

Mientras Eduardo se lleva a Pedrito, Julio observa la escena con una sonrisa paternal, secándose el sudor de la frente con un pañuelo. Ve al pequeño Pedrito, tan emocionado tomando la mano de Eduardo.

 

Julio:: — Mira Felipe… qué bien cuidan a los niños aquí. Ese muchacho parece muy bueno en lo suyo… y el pequeñito está bien lindo!… no crees?—

(mientras bajan por el ascensor, continuan la conversación)

 

Felipe: — ufff, mierda!  sii lo vi! Está muy hermoso!… dichosos los hombres que trabajan aquí!… no crees?—

 

Julio: — Hay!, Felipe, ni me lo digas… yo creo que estos tipos han de gozar cada minuto aquí. rodeados de criaturitas tan perfectas, tan inocentes… es como un paraíso escondido!  …hasta se me para la verga solo de imaginarme las posibilidades en este lugar!—

 

Felipe: — a mí también, compadre!. no te voy a mentir. este lugar es un sueño hecho realidad para cualquiera que sepa apreciar la hermosura y el potencial de estos pequeños.—

 

Julio: — por cierto y como vas con tus dos hijos? Ya lograste algo con ellos?—

(Felipe suelta un suspiro)

 

Felipe: —mira, con el mayorcito, de seis años, ya he logrado ciertos… avances… duchas juntos, pijamadas, juegos de desnudarnos y que me lo pide un poquito más cada vez… ya sabes. el pequeñito de tres es más curioso, pero estoy disfrutando lo que puedo. con mucha paciencia, todo llega, amigo!—

 

Julio: asi es!… paciencia! La palabra clave!… ahora busquemos ese cuarto de máquinas, ahí están los tableros!—

(Mientras tanto Eduardo busca la llave del cuarto de Máquinas en uno de los cajones del escritorio. Pedrito está sentado en el sofá, Eduardo encuentra la llave. Toma a Pedrito de la mano y deciden bajar por el elevador, pues no está descompuesto, solo le darán mantenimiento)

 

Felipe: — qué bueno que tenemos este rato para revisar los tableros sin interrupciones!—

 

(Eduardo y Pedrito bajan al sótano, la puerta del elevador se abre y los dos salen, Pedrito da de brinquitos alegremente)

—Aquí tiene señor…. Julio!… las llaves del cuarto de máquinas… si necesitan algo más, con gusto!—

(Julio le sonríe a Eduardo y también a Pedrito, el cual le empieza a hacer preguntas a Julio)

Pedrito: — Señor! Y de que trabaja usted aquí?—

 

(se agacha sonriente a la altura de Pedrito, mirándolo con ojos brillantes)

Julio: — hola, campeón. yo soy el que se encarga de que todas las luces, el aire y el elevador funcionen bien para que ustedes estén cómodos.—

(Julio está agachado con las piernas abiertas, Eduardo le observa enmedio de las piernas y se le marca un paquete bastante grande y gordo. Eduardo se imagina que ese tipo a de tener unos huevos enormes y gordos. Quizás por su cuerpo robusto)

 

Pedrito:  —aaaahhh que bueno que usted arregla las cosas!… yo no lo había visto por aquí!—

 

(julio ríe suavemente, todavía en cuclillas, notando la mirada curiosa de Eduardo y del niño hacia su entrepierna)

Julio: — es que yo ando por todos lados, campeón!. a veces vengo a la Guardería a arreglar algunas cosas, y otras veces estoy en otros lugares… como un duende arreglando todo.—

(le guiña un ojo a Pedrito y luego se incorpora lentamente, mirando a Eduardo con una sonrisa cómplice)

 

Pedrito: — eres un duende grandote! Y gordito!—

 

(Julio suelta una carcajada profunda y se da una palmada en la barriga, disfrutando de la ocurrencia del niño)

Julio: — jajaja! eso es cierto, campeón! soy un duende grandote y gordito.—

(mira de reojo a Eduardo, sonriéndole con picardía)

— pero los duendes gorditos somos los que mejor trabajamos… y los que tenemos los mejores secretos.—

 

Eduardo: —así es Pedrito! El es un duende grandote!… pero no le digas gordito!… eso no!… perdone señor Julio!… es mejor que me lo lleve de aquí, si no lo sigue molestando!—

 

Julio: — no se preocupe, joven. los niños dicen la verdad y no hay ofensa en eso. es un chico muy simpático.—

(se inclina de nuevo hacia Pedrito y le ofrece la mano) — encantado de conocerte, Pedrito!. ahora sí, debo ponerme a trabajar con mi amigo Felipe. otro día platicamos más.—

 

(Eduardo observa disimuladamente al señor Julio, es gordito, macizo y tiene un culón gordo y redondo, muy bien proporcionado)

Eduardo: — Bueno señores, los dejamos trabajando!—

 

(Julio se gira ligeramente mientras toma la llave, y su generoso trasero se marca perfectamente bajo el overol. nota la mirada de Eduardo pero no dice nada, solo sonríe con satisfacción)

— gracias, joven. usted también cuide bien de ese pequeño!—

 

(Eduardo y Pedrito regresan por el elevador hacia la Oficina. Entran a la oficina y cierra la puerta, colocándole seguro).

—muy bien Pedrito!… te traje aquí porque quiero que me ayudes!… quiero que te pruebes tu uniforme de Gimnasia, es un short y una camiseta!… de acuerdo?—

 

(Pedrito brinca emocionado, aplaudiendo con sus manitas)

— síííí! yo quiero probármelo! Como es? es azul, rojo, amarillo? Es de mi talla?—

(mira curioso la caja que está sobre el escritorio)

 

—Si!!! Es de tu talla!… obviamente!… pero queremos ver cómo te queda, y te tomaré unas fotos para el archivo, solo es cosa de que hagas lo que te pido!… de acuerdo?—

 

(Pedrito asiente con energía, sus ojitos brillando de ilusión)

—está bien! yo sé obedecer,  Eduardo! mi mamá dice que soy muy bien portado!—

(empieza a quitarse los zapatitos sin que se lo pidan, sentándose en el sofá)

—así está bien?—

 

Eduardo: — aún falta, te tienes que quitar toda la ropa!… como cuando. Hemos jugado!… recuerdas el otro día cuando te metí casi toda mi verga en tu hoyito?—

 

(Pedrito se sonroja un poquito, pero asiente con naturalidad, como quien recuerda un juego divertido)

 

—sí me acuerdo… se sintió bonito, cuando lo volvemos a hacer?   …me quito todo entonces? hasta los calzoncitos?—

 

Eduardo: — Siii quítate todo y luego te pondré esta camiseta y este short!…—

(Eduardo le ayuda a quitarse el pantalón, los calzoncillos y la camisa, mientras le va hablando).

—Es que no he tenido tiempo para ir a jugar contigo al cuarto secreto!… pero si tú quieres y te portas bien, te la puedo meter aquí, así rapidísimo, después de las fotos!… te gustaría?—

 

(Pedrito se queda completamente desnudo, dejando que Eduardo lo ayude, y asiente con una sonrisa traviesa)

—sííí, porfi! te prometo que me porto bien!—

(levanta los bracitos para que Eduardo le ponga la camiseta)

—me gusta cuando jugamos  en el cuarto secreto, me gusta como se siente cuando me entra…

…aquí en la oficina, el señor Esteban me ha dejado jugar con su juguete y hasta me deja chupárselo… pero ahora ya no hemos jugado…—

 

Eduardo: — oohhh que genial que te guste mi trocito!… y no te pongas triste!… el señor Esteban te quiere mucho, pero ha estado bastante ocupado últimamente…. Ya pronto jugará contigo!—

 

(Pedrito hace un puchero momentáneo pero luego sonríe, dejándose vestir con la camiseta que le queda perfectamente)

—es que el señor Esteban es más grandote y más gordo su tronco, pero muy  rico… el tuyo también me gusta, eh! no te enojes!—

 

Eduardo: — Nooo, no me enojo!… no te preocupes!—

(Pedrito ya está Vestido con la camiseta y el Short,  se ve exquisito y hermoso. Eduardo le pide que se incline hacia el frente y haga como si recoge algo, el short se le mete entre las nalguitas. Eduardo le toma foto, luego lo pone en pose de perrito y le toma foto de las nalguitas, pidiéndole después que se abra las nalguitas con sus manitas. Le fotografía esa nueva posición. La verga de Eduardo ya está dura y babeando, le palpita y la excitación que siente es bastante fuerte.  Luego lo pone en otra posición, y toma varias fotografías, y así lo va haciendo posar, como para revista porno. El penecito de Pedrito está bien duro, el short no deja nada oculto).

—Ufff que delicioso estás Pedrito!!! Mira como me tienes de dura la verga!—

 

 

(Pedrito se mira hacia abajo, notando su propio penecito erecto marcándose en el short gris, y suelta una risita)

—el mío también está durito y paradito!—

(se gira y ve el bulto enorme en el pantalón de Eduardo, sus ojos se abren grandes)

— uy, Eduardo, te creció muchísimo! casi se te sale del pantalón!—

 

Eduardo: — uffff sii ya quiero metértela!…. Déjame te quito el short!… voy a chuparte el culito primero!—

(Le quita el short y lo pone abierto boca arriba sobre el sofá)

 

(Pedrito se deja quitar el short sin resistencia, abriendo las piernitas obedientemente mientras Eduardo lo acomoda en el sofá. su penecito sigue duro y sus mejillas están sonrojadas)

—está bien, pero despuéees tú me dejas chupar tu tronco, Eduardo? me gustó hacerlo con el señor Esteban, pero el tuyo es mas lindooo—

 

Eduardo: — Claro que lo puedes chupar!… pero no seas mentiroso! Que te gusta más el de Esteban!—

(Eduardo se agacha, levantando las caderas del niño y prendiéndose a chupar el ano, metiendo la lengua, debe hacerlo rapido)

 

(Pedrito suelta un gemido agudo y se arquea, agarrándose del cojín del sofá)

— ayyyyy Eduardooo! se siente riquísimo! más, porfi!—

(mueve las caderitas involuntariamente contra la lengua de Eduardo)

— no es mentiraaa! los dos me gustan! pero el tuyo está más rico porque es más delgado y entra más fácil… y el señor Esteban solo puede meter la puntita, lo demás no entra!—

 

Eduardo: — ok ok, te creo! Ahora quédate callado! Siii—

(Eduardo sigue chupando, mientras se desabrocha el cinturón y el pantalón)

 

(Pedrito se tapa la boquita con una manita, obedeciendo, aunque sigue soltando gemiditos ahogados mientras Eduardo le chupa el culito. con la otra mano se agarra del cojín, sus deditos apretando la tela)

— mmmmmh…—

(sus ojitos se abren grandes al ver a Eduardo desabrocharse el pantalón, y puede ver parte de su verga asomándose.

Mientras tanto en el Sótano, Julio y Felipe realizan limpieza del sistema eléctrico del Elevador. Conversan mientras trabajan)

 

Julio: — te diste cuenta que hermoso el Pedrito?—

 

(Felipe ríe bajito mientras ajusta unos cables)

— clarooo que me di cuenta!, compadre!. esos ojazos y esas pestañotas… una monada el chiquillo—

(se limpia el sudor de la frente con el dorso de la mano)

— y tú viste cómo se te quedaba mirando hacia el paquete? jajaja, ese niñito ya sabe lo que le gusta!—

 

Julio: Siii lo vi!… me hablaba, pero no dejaba de verme enmedio de las piernas!… por eso fue que me volví a agachar frente a él!… para dejarlo que me viera un poco más!—

 

(Felipe se ríe más fuerte, casi dejando caer el destornillador)

— jajajaja! eres un perro, Julio! provocando a la criatura así descaradamente—

(se acerca y baja la voz)

— pero oye… no será que Pedrito ya ha visto más que simples paquetes? digo… el director Esteban algo debe estar haciendo con esos chiquillos, no?—

 

Julio: — Déjame Felipe!… el pobre niño necesita alimentarse la vista también!… pues saber si tendrá experiencia el pequeñito!… pero la verdad es que el Director es un tipo muy guapo!… te imaginas un video porno de ese hombre!… disfrutando de alguna forma con un pequeñín!… ufff, sería una delicia!  Me la jalaría todas las noches viendo a ese tipazo!—

 

(Felipe se rasca la barbilla, pensativo)

—Uyyy compadre!, no me tientes que aquí andamos trabajando y ya se me está parando de solo imaginarlo—

(mira hacia la puerta del sótano para asegurarse de que nadie baja)

— pero tú sabes que el director es una persona de respeto!…    aunque con ese culote que se carga y esa cara de galán, seguro más de un niño ya habrá probado con él—

(sonríe con picardía)

— y Pedrito tiene toda la pinta de ser de los que se dejan probar bien rico.—

 

Julio: — Deja tú el gran culo!… el Director marca buen paquete también!… y no son más huevos que verga!… ese hombre se nota que tiene una tremenda verga!… como me encantaría darle mi culo!—

 

(Felipe silba bajito, sorprendido)

—uyyyy miren a Julion! confesándose así tan abiertamente!—

(le da un codazo juguetón)

— con que te gusta el director, eh??  mira tú….  pues si algún día se lo quieres dar, yo te ayudo compadre!. algo se me ocurrirá. aunque con esa arma que carga entre las piernas, te va a destrozar el culito que tú también lo tienes bien rico.—

 

Julio: — ahahaha a un hombre tan guapo como el, uno no puede resistirse!… yo no tengo culo que me rompan!… yo soy de culo exigente!… recuerda que me gustan cosas grandes y gruesas!… yo, si me voy a meter algo por el agujero, tiene que ser algo grueso!… por eso amo las berenjenas!—

 

(Felipe se carcajea escandalosamente, haciéndose el ofendido)

—Ayyy cabrón! ahora resulta que mi verga no es suficientemente gruesa para su majestad el señor Julio!—

(se agarra el pecho dramáticamente)

— con razón ya ni me buscas para el desahogo… prefieres los vegetales….   …pero bueno, ya en serio!, ese Pedrito estaba bien atento a tu berenjena, compadre!. el niñito ya ha de tener su buen gusto también.—

 

Julio: no te me pongas dramático!…  que tu verga es de las más gruesas que he visto! Parece un tapón, corta y gruesa!     Y también ya sabes lo bien que te gusta follarme el culo!… ….y que te devuelva el favor!…    …la mía no es Berenjena!… pero bien que da placer!… ya sabes que lo mío es mis huevos gordos!… y eso les encanta también a los pequeñines!… y mejor aún!… porque mi verga al no ser tan gruesa, no los lastima!… pero les encanta jugar con mis huevos!—

 

(Felipe asiente con una sonrisa amplia, recordando sus momentos).

—uy sí!… tus huevotes son todo un espectáculo, compadre!. parecen dos aguacates maduros colgando—

(Voltea hacia la puerta del sótano)

 

Julio: — pues ya ves!  Ese es el atractivo mío que atrae a los niños!… pero ya la tengo bien dura solo de imaginarme!.  …. Por cierto, la suerte del feo está a veces en medio de las piernas! Hahaha—

 

(Felipe se ríe y se ajusta el overol que también empieza a marcar un bulto considerable)

— ya somos dos, compadre. mira nomás cómo me pusiste.—

(echa un vistazo rápido a la puerta nuevamente)

—oye… y si nos damos un tiempito? total, este trabajo de los cables puede esperar diez minutitos. aquí abajo no viene nadie…—

 

Julio: — hahaha… nooo aquí no podemos!… de repente y nos descubren!… además no me he hecho el enema!—

 

(Felipe resopla con frustración, pero asiente)

—tienes razón, tienes razón… mejor aguantamos las ganas—

(se reajusta el overol incómodamente)

—pero eso sí compadre, apenas termine el turno nos vamos derechito a tu casa!. sin excusas.—

(le guiña un ojo)

—…y esta noche te voy a dejar las nalgas bien enrojecidas.—

 

(Mientras tanto en la oficina Eduardo ya está penetrando a Pedrito, tratando de no correrse tan pronto. Se mueve en un vaivén lento, metiendo y sacando, mientras Pedrito lo observa, sujetando sus piernitas pegadas al pecho, siente que si aumenta la velocidad, puede eyacular en cualquier momento.

Pedrito gime bajito, mordiéndose el labio para no hacer ruido. Sus deditos se aferran a sus propias piernas, manteniéndolas pegaditas al pecho como Eduardo le indicó. Lo mira con esos ojazos, entrecerrados de placer)

Pedrito: — Eduaaardooo… que rico se siente… más rápido porfi…—

(Sus nalguitas aprietan involuntariamente la verga de Eduardo, su culito acostumbrado ya a recibir apretando rítmicamente.

Mientras tanto en el Sótano, Julio se da cuenta que tienen unos Fusibles de emergencia que necesitan reemplazar, pero al revisar en la caja de repuestos, los fusibles no están)

 

Julio: — …Ya busqué varias veces y los fusibles no están!…. Felipe!, vas a tener que ir a la bodega de la empresa a traer el kit de fusibles!… mientras tanto, yo le daré mantenimiento al tablero interno del elevador! …Manejas con cuidado!… de igual manera no hay prisa! Yo puedo avanzar, como te dije!—

 

(Felipe se acomoda el overol todavía marcando un poco la erección, resignado)

—ugh!!, justo ahora que estábamos tan entretenidos.—

(suspira y toma las llaves del camión de la empresa)

—está bien compadre, voy rapidito. tú mientras no te metas en problemas, eh?!   …aunque con lo duro que andas, seguro te buscas algo para bajar la calentura.—

 

(Sube las escaleras del sótano, dejando a Julio solo con el tablero en el cuarto de Máquinas.

Julio toma las herramientas y se va al elevador para empezar a darle servicio al tablero de la Cabina.   Mientras tanto en la oficina, Eduardo trata de ahogar sus gemidos de orgasmo!… chorro tras chorro, salen de su verga, llenándole el intestino a Pedrito. Está vez no tuvo opción, decidió dejarle el semen adentro, porque ya no pudo controlarse, todavía las descargas de placer le sacuden el cuerpo, mientras intenta meter casi toda su larga y delgada verga, Pedrito aún gime, empujándolo al sentir que la mete más. Eduardo esta sudoroso, saca levemente su verga del ano del niño, la cual sale mojada de semen, pero totalmente limpia de algún residuo de mierda).

 

—Wow Pedrito, me sorprendes!… no me manchaste para nada!… te gustó?—

 

(Pedrito se queda un momento jadeando, todavía con las piernitas temblorosas, pero una sonrisa enorme ilumina su carita sudada)

Pedrito: — siiiii me encantó, Eduardo! sentí bien calentito adentro cuando salió la leche…—

(se toca la pancita)   —y no me dolió nada, ya estoy bien acostumbrado.—

 

Eduardo: — así me gusta campeón!!!… que seas aguantador!… y que te guste que te metan la verga!… digo! el trozo de carne Hehehe—

 

(Pedrito se ríe tapándose la boquita, todavía con las mejillas sonrojadas)

Pedrito: — es que tu trozo de carne está bien rico, Eduardo! y no es tan gordo como el del señor Esteban, que ese sí me duele más… pero también me gusta.—

 

(Eduardo decide ponerle nuevamente el traje de gimnasia, para hacerle unas cuantas fotografías más. Le coloca la camiseta y el short y le pone los zapatitos, para ponerlo a hacer otras posiciones, y se le ocurre hacerle algunas fotos en el área del Gimnasio. Eduardo está terminando de acomodarse el cinturón, cuando suena el teléfono de la oficina.)

 

(Pedrito se queda paradito, cooperando mientras Eduardo les ajusta el cinturón. Pedrito mueve las caderitas para acomodarse bien el short, el cual se le mete deliciosamente entre las nalgas, dejando gran parte de sus nalguitas al descubierto, y que marca perfectamente su trasero redondito.

El teléfono suena insistentemente. Eduardo camina hacia el escritorio para contestar.)

 

Sofía de recepción: — Hola Eduardo!… informándote que aquí está el proveedor de los insumos del almacén… y necesita que le revises los listados para comparar contra el despacho!—

Eduardo: — Ohhh de acuerdo!… voy en seguida!—

 

(Pedrito escucha atentamente y pone cara de tristeza)

Pedrito: — ya nos tenemos que ir, Eduardooo? no me vas a tomar las fotos en el gimnasio?— (mueve un piecito, impaciente)

 

Eduardo: — Claro que si te voy a tomar las fotografías!… solo espérame aquí en la oficina, unos minutos, no creo que me tarde mucho!…—

(Eduardo toma su sello y sale rápidamente, dejando a Pedrito sentado en el sofá y deja la puerta de la oficina abierta. Al llegar a la recepción, saluda al señor proveedor, el cual le saca una lista bastante larga por revisar. Eduardo pone cara de sorprendido y decide apresurarse para avanzar y desocuparse pronto.

Mientras tanto en el sótano, se encuentra Julio dentro de la cabina del elevador, con las puertas abiertas, dandole mantenimiento al tablero. Decide movilizar el elevador hacia el segundo nivel, desbloqueando las puertas, las cuales se cierran y se abren al llegar al segundo nivel. El elevador está justo al lado de la oficina de dirección. Julio abre las puertas y bloquea nuevamente el elevador, manteniendo las puertas abiertas. Pedrito escucha el sonido del elevador y un sonido “tiiinn”, lo que llama su atención y decide ir a explorar)

 

(Julio Esta en la cabina del elevador, secándose un poco de sudor de la frente con el dorso de la mano)

—uff… que calor hace aquí adentro…—

(Pedrito se acerca al elevador y ve la puerta abierta, también se da cuenta que Julio está adentro, revisando el tablero de control. Decide acercarse para saludar)

 

Pedrito: — Hola Señor!… está arreglando el elevador? Se arruinó? —

(Julio voltea hacia la puerta, llevándose la sorpresa que Pedrito ahora tiene puesto un pequeño short, mostrando todas sus piernitas y la camiseta que hace juego con la prenda. Julio sonríe al ver tal belleza)

 

Julio: —¡Hombre! Pero mira nada más qué visita tan agradable… no, no está descompuesto, solo le estoy dando el mantenimiento de rutina.—

(se limpia las manos con un trapo que lleva en el overol)

— Y tú… ¿eres Pedrito, verdad? Te vi hace rato con el Joven Eduardo.—

 

Pedrito: — Si!… yo soy!… es que me veo diferente, porque me puse esta ropa!… es para hacer gimnasia!—

(Pedrito se levanta un poco la camiseta enseñando su ombligo. Julio le admira el traje, disfrutando de la belleza de Pedrito)

 

(Julio se agacha un poco para quedar más a su altura, admirando el conjunto deportivo)

— Vaya, vaya!… pero si te ves como todo un atleta profesional.—

(su mirada recorre las piernas descubiertas de Pedrito)

—¿Y esa ropita? Te queda… perfecta.—

(se humedece los labios ligeramente.  Pedrito entra al elevador para seguir conversando con Julio).

Pedrito: — gracias! Señor!… mire de atrás!—

(se da la vuelta y le muestra la parte de atrás del short, el cual se le mete en la rajita y deja ver el inicio de sus nalguitas redondas y paraditas. Julio siente una punzada de placer, al ver el exquisito trasero del niño; traga saliva mientras sus ojos se clavan en las nalguitas perfectas que el shortcito apenas cubre)

— mmmmmmm….  que colita tan… deportiva tienes, campeón!….  ¿Te gusta hacer ejercicio?—

(su mano grande se apoya en la baranda del elevador, como si necesitara sostenerse)

 

Pedrito: — siii me gusta hacer ejercicio!… y este es mi nuevo traje para gimnasia!… mire como me puedo agachar y abrirme!—

(Pedrito se abre de piernitas y se inclina hacia adelante, haciendo que sus nalguitas se abran y muestren casi el contorno del ano, el cual lo cubre solo el pequeño trozo de tela gris claro)

 

(Julio deja escapar un resoplido entrecortado, sus nudillos se ponen blancos de lo fuerte que aprieta la baranda)

— d-dios mío…—

(se inclina un poco, como hipnotizado por la imagen)

— eres… eres muy flexible, pequeño!. Esa posición es…—

(se pasa la lengua por los labios, sus ojos brillan con intensida)

—…perfecta para los estiramientos.—

 

(Julio voltea a ver hacia afuera del elevador, asegurándose que nadie los ha visto y le pregunta a Pedrito, porque está solo?)

 

(Julio en voz baja, casi un susurro ronco)

— Oye, campeón…—

(se acerca un poquito más, su overol casi roza la espalda de Pedrito)

—¿y por qué estás aquí solito? ¿Eduardo no te está cuidando?—

(mira hacia ambos lados del pasillo, luego sus ojos vuelven a posarse en esas nalguitas paraditas que tanto le gustaron)

 

Pedrito: — Es que Eduardo tuvo que ocuparse, se fue para la recepción… entonces me quedé solo esperándolo! …pero estoy aburrido!—

(Julio sonríe, sabe que puede disfrutar de al menos ese momento, se le ocurre ofrecerle darle un paseo con el elevador, para que lo acompañe a seguir arreglándolo en el sótano)

 

—mmm… ya veo….  Oye!, ¿y si me ayudas con el mantenimiento? Podemos dar un paseito hasta el sótano, así pruebas el elevador conmigo—

(sonríe de medio lado). — Total, Eduardo va a tardar un rato, ¿no? Y así no te aburres aquí solito.—

 

Pedrito: — Siii… que genial!… y me dice cómo puedo ayudarlo y hago lo que usted me diga!—

 

(Julio sonríe ampliamente mientras presiona el botón del sótano, las puertas se cierran)

—¡Qué buen ayudante eres!—

(el elevador empieza a descender suavemente)

— Mira, lo primero que necesito… es que me ayudes a revisar un cable grueso y unas bolas gordas aquí abajo.—

(Lo dice en forma de doble sentido señalando el panel inferior del tablero mientras el elevador llega al sótano con un suave «tiiinn».

Julio deja las puertas del elevador abiertas, y la verga le empieza a crecer en cada palpitación, se va endureciendo bajo el overol. Deja sus herramientas a un lado y se sienta en un banquito, le pide a Pedrito que mejor le haga demostraciones de cómo puede abrirse con su traje de gimnasia.

Julio sentado con sus piernas abiertas dejan ver cómo el overol se tensa en la entrepierna)

— ufff… sabes qué, campeón?   Mejor primero muéstrame esos ejercicios que sabes hacer. Así… así veo qué tan flexible eres con ese traje—

(palmea suavemente sus propios muslos)

— Ándale, hazme una demostración.—

 

(Pedrito sonríe complacido de que se interese en él. Así que se da la vuelta, dándole la espalda a Julio, vuelve a abrir sus piernas y se inclina hacia adelante y esta vez separa sus nalguitas con ambas manos, la tela del short que casi parece una tanga, expone casi el contorno del ano. Julio lo logra ver y le pide a Pedrito que lo deje oler la tela de su nueva prenda, con el pretexto para poder olerle el ano.  Entonces sus fosas nasales se dilatan, su respiración se vuelve más pesada)

— mmm… Pedrito…—

(se inclina hacia adelante en el banquito, sus manos grandes se apoyan en sus rodillas)

— déjame… déjame oler la telita de tu short nuevo. Es que….  necesito asegurarme que el material… que es de buena calidad. Que no irrita la piel.  …Inclínate un poquito más, así… así puedo revisarlo bien.—

 

Pedrito: — Esta bien!… me dice si está bien así?…—

(Pedrito se inclina y se abre más. Julio le dice que así esta Perfecto!.  Julio se acurruca detrás de Pedrito, sosteniendo suavemente las caderas del niño, mientras empieza a olfatear entre las nalguitas, en dirección del ano. El aroma es tan perfecto, mezclado con el olor de la tela nueva y un toque de semen, Que en ese momento no logra descifrar. Pedrito ríe suavemente, mientras siente las manos y la respiración, la barba de Julio le hace cosquillas en las nalguitas.

Julio pega su nariz directamente contra la tela gris, inhalando profundamente)

— mmmmmm…  huele… huele tan bien. La tela es de…—

(inhala otra vez, más fuerte, rozando con la punta de la nariz justo donde la tela se mete en la rajita)

— …de excelente calidad. …¿y ese olorcito tan rico… es tan especial , campeón!—

 

Pedrito: — Señor!… parece como que me quieres chupar mi hoyito!—

 

(Julio se queda congelado un segundo, luego suelta una risita ronca contra la tela del short)

—jaja… ay, Pedrito….  es que… ufff……¿y si te dijera que sí? Que quiero chuparte ese hoyito tan lindo que tienes.—

(su nariz vuelve a presionar justo en el centro de esa rajita cubierta por la tela)

—¿Tú me dejarías?—

Pedrito: — Claro que siii!  Me gusta mucho que me lo chupen mucho y puedes meter tu lengua también si quieres!—

(Julio casi se desmaya al escuchar esas palabras. Una ola de placer le invadió el cerebro, recorriendo todo su cuerpo. No se pudo contener y rápidamente le bajó el short. Separándole suavemente las nalguitas y admirando el ano rosado, bien formado y aún un poco dilatado, algo que lo excito aún más, al ver que el niño ya tiene experiencia.  La boca de Julio se abre en un jadeo tembloroso mientras sus dedos gruesos separan esas nalguitas perfectas)

—d-dios… qué belleza!…—

(su pulgar roza apenas el borde del ano rosadito)

— mira nada más esto, Pedrito… este hoyito ya sabe lo que es rico, ¿verdad?  …dime…  ¿quién te lo ha chupado antes, precioso?—

 

Pedrito: — no puedo decirle… no me pregunte!—

(Julio empieza a chupar el ano, siendo gentil, pero a la vez metiendo su lengua, sintiendo un sabor salado y dulzón a la vez, los restos de semen de Eduardo, que quedaron en el conducto del esfínter. Pero Julio no se da cuenta, solo sigue disfrutando, mordisqueando las nalguitas, se baja el cierre del overol, el cual baja desde el cuello hasta la entrepierna, dándole libertad para sacarse la verga y los gordos y colgantes testículos.

Julio se aparta un instante, sus ojos inyectados de deseo mientras se libera la verga venosa de 14 centímetros y los huevos pesados)

—shhh… está bien, no diré nada…—

(su lengua vuelve a hundirse en el ano dilatadito, más profundo esta vez, saboreando ese sabor salado-dulzón con cada lamida hambrienta)

— mmm…— (susurra contra la piel)

— tienes un sabor tan especial, tan… preparado…—

(muerde apenas la nalguita izquierda, dejando una marca suave)

—¿estás listo para algo más grande que una lengua, mi niño?—

 

(Pedrito voltea a ver y mira a Julio que se ha sacado la verga y los gordos huevos, Pedrito se sorprende al ver el tamaño)

Pedrito: Wow!… que bolas tan grandotas!… me vas a meter tu trozo en mi culito? Quieres?—

 

(su risa ronca vibra contra la piel de Pedrito mientras agarra sus nalguitas con ambas manos)

—son grandes, ¿verdad, pequeño? Te gustan los huevos grandes del tío. Julio?   …y sí… quiero metértela todita, pero primero dime…—

(su lengua lame el camino desde el ano hasta la base de la espalda)

—¿estás seguro que aguantas? porque esto no es como un dedito…—

 

Pedrito: — siii… si aguanto!… si me la quieres meter?—

 

(su verga palpita al escuchar esas palabras, y una gota de pre-semen transparente cae sobre la raja de Pedrito)

— así me gusta… un niño decidido…—

( agarra sus nalguitas y las separa bien, observando el agujerito rosado y brillante)

— voy a ser suave al principio, pero después… no te prometo!—

(la punta en forma de lanza busca el ano, apenas rozándolo)

—…después voy a darte suficiente—

(empuja solo la punta, despacito, sintiendo cómo el esfínter se abre poquito a poco)

— uff… qué suavecito estás!… es como si ya estuvieras listo para esto!—

 

(Julio camina hacia el cuarto de máquinas, llevándose a Pedrito de la mano, el short lo lleva casi a la rodilla y con la otra mano se lo sostiene. Al llegar al cuarto de máquinas, Julio se saca el overol de la parte superior, bajándolo hasta sus tobillos, juntamente con su ropa interior. El grueso cuerpo del hombre queda desnudo de la cintura hacia abajo, arriba solo una camiseta blanca le cubre hasta media barriga velluda. Sube a Pedrito sobre el taburete para darle la altura adecuada y poder penetrarlo mejor. El niño se sujeta de la pared, mientras Julio le besa el cuello y la punta de su verga empieza a querer meterse nuevamente en el ano húmedo del pequeño. El semen de Eduardo lubrica el interior, recibiendo la verga del hombre, dándole una sensación que no puede describir.

Su respiración se vuelve pesada mientras siente cómo su verga se desliza más fácilmente de lo esperado)

— mierda!!…—

(murmura contra el cuello de Pedrito, oliendo su cabello infantil)

—estás tan mojadito por dentro… tan listo…—

(empuja dos centímetros más, sus dedos presionando las caderitas)

— qué rico culo tienes… parece que alguien ya te preparó para mí, ¿verdad, pequeño?—

(comienza un vaivén lento, sintiendo cómo algo viscoso y caliente lubrica su verga)

—… eres una delicia!!! Hacía tanto tiempo que no metía mi verga en un culito tan pequeño!—

 

(Pedrito gime suavecito, sintiendo como la verga del hombre entra y sale, las bolas gordas y peludas chocando contra la base de sus nalguitas. El placer que Julio siente es indescriptible y la adrenalina de lo que está haciendo lo llevan al borde del clímax. Empieza a moverse con mayor rapidez e intensidad. El sonido de su cuerpo chocando contra el pequeño, la barriga del hombre le acaricia la espalda al niño, el cual está inclinado un poquito hacia adelante, para encajar mejor. Pedrito empieza a lloriquear, la penetración se está volviendo más intensa, Julio no puede parar y no puede evitar penetrarlo con intensidad.  Su mandíbula se tensa, los dientes apretados mientras el placer lo consume)

— shhh… shhh… aguanta, pequeño…—

(Sus dedos dejan marcas en las caderitas, sus embestidas se vuelven profundas, más profundas)

—casi… casi llego…—

(su frente sudorosa se apoya en el cuello del niño, oliendo su piel, lamiéndola)

—¿lo sientes? mis huevos golpeando tus nalguitas…—

(gime fuerte, un sonido animal escapando de su garganta)

— voy a… voy a llenarte… completamente… AH!—

(El lloriqueo de Pedrito se escucha en el sótano, pero ellos están totalmente solos. Julio aumenta la intensidad y no puede detenerse, Pedrito lloriquea más, sujetándose de la orilla de un mueble de herramientas. Julio le da unas ensartadas pausadas y profundas, sintiendo su cuerpo estremecerse hasta empezar a soltar chorros calientes de semen espeso, sus huevos se contraen en cada espasmo, chorro tras chorro caliente salen de su verga, llenando más el intestino de Pedrito, el cual ya solo gime suavecito, unas lágrimas le resbalan en la mejilla.  Su cuerpo entero se estremece con el último chorro, quedándose quieto, la verga pulsando dentro del niño)

— uffffff… mierda!!—

(Julio respira agitado, su pecho subiendo y bajando mientras apoya la frente en la nuca de Pedrito)

—pequeño… pequeño!… estás bien?—

 

(Julio reacciona, perdió por un momento la noción de la fragilidad de Pedrito y que estaba en un lugar inadecuado. Retira suavemente su verga, mientras observa como el ano se cierra al liberar la punta, evitando la salida del semen. Se agacha para lamer el ano y limpiar cualquier evidencia de fluidos, luego le sube el short a Pedrito, acomodándoselo)

Julio: Campeón!… gracias por dejarme meterla en tu culito!… eres un hermoso!… pero ya no puedes estar aquí, alguien va a sospechar!… mejor sube de regreso a donde estabas!… ve por las escaleras! Yo regresaré al elevador!—

 

(Julio se sube apresuradamente el overol, los dedos aún temblorosos mientras sube el cierre desde la entrepierna hasta cerca del cuello)

—fue… fue increíble, pequeño!—

(le da una palmadita suave en la nalguita cubierta por el short, mientras Pedrito se limpia las lagrimas)

— ahora corre, campeón. Y recuerda… esto es nuestro secreto. Nadie puede saberlo!—

(señala hacia las escaleras)

— ve rapidito, yo me aseguro que aquí no quede nada raro—

(se gira para revisar el taburete y el suelo, limpiando cualquier gota con un trapo que saca de su overol.  Pedrito sale rápidamente del cuarto de máquinas, caminando un poco extraño, por la sensación de la penetración. Sube las escaleras hasta el segundo nivel, en donde Eduardo ya lo anda buscando.

Hace tan solo un par de minutos que Eduardo había regresado. Pedrito sube las ultimas gradas y ve a Eduardo caminando al fondo del pasillo, Pedrito le habla).

Pedrito: — Hola Edu!… aquí estoy!—

 

(Eduardo se gira rápidamente, los ojos entrecerrados al ver a Pedrito aparecer desde la dirección del sótano)

—¡Pedrito! ¿dónde estabas?—

(camina hacia él, notando algo extraño en su forma de caminar)

— te dejé solito en la oficina, fui a recepción a atender a un proveedor y cuando regresé ya no estabas.—

(lo toma suavemente del hombro, guiándolo de vuelta a la oficina)

—¿estás bien? caminas raro… te está doliendo tu culito por lo que hicimos hace un rato?  Me preocupas!—

 

Pedrito: —No!… no me duele… bueno si!  Pero solo un poquito…. Y  es que tú te tardabas en regresar y solo salí a investigar un ratito!… y como me metiste todo tu tronco, pero ya se me pasa!—

(Eduardo se ríe bajito, haciendo señas a Pedrito que guarde silencio, que eso no debe contarse, es un secreto. Entra rápido hacia la oficina con Pedrito, mirando hacia ambos lados del pasillo vacío)

— shhh… shhh, campeón, esas cosas no se dicen en el pasillo—

(cierra la puerta con seguro)

— ven, siéntate un momento.  ¿y a donde fuiste?  al sótano? ¿qué estabas investigando exactamente? Al señor Julio?  Ese hombre parece un osito bonito!—.  (sus ojos se entrecierran con curiosidad y un toque de picardía)

 

Pedrito: — Siii vi al señor gordo que está arreglando el elevador!—

(Eduardo se ríe con la expresión de Pedrito)

—hahaha.. ahhhh…  el se llamaJulio!!—

(se sienta en el borde del sofá, mirando fijamente a Pedrito)

—¿y de qué hablaron tú y el señor Julio, Pedrito?—

 

Pedrito: no hablamos mucho… solo me dijo que está arreglando el elevador… y después que me viniera para aquí!—

 

—Ese señor es muy agradable!  Se ve que es un buen hombre… me da la impresión de que es muy cariñoso… o no se!….  Pero en fin! …Pedrito!…   ya no podremos seguir con las fotografías!… porque tengo que llevarte de regreso a tu salón de clase, no quiero que sospeche algo tu maestra!  Ven aquí! Te pondré tú ropita!—

 

Pedrito: — está bien Edu!…. Me gustó muchísimo jugar contigo!… me gusta siempre jugar contigo!—

(Eduardo lo empieza a desnudar, para después ponerle la ropita que ya tenía)

— Me alegra que hayas disfrutado, Pedrito.  Pero ya sabes, esto tiene que quedar entre tú y yo, y cuando sientas que te lastima dímelo, no quiero que te cause molestias!…¿Entendido?—

 

Pedrito: siiiii… entendiiiido…

(lo dice como aburrido de escuchar siempre lo mismo. Eduardo nota el tono fingido del niño y ríe bajito, pellizcándole suavemente la mejilla)

— Lo sé, te lo digo porque me importa.  Y porque quiero seguir teniendo estos momentos especiales contigo.—

(le da un beso rápido en la frente)

— Vamos, te llevo con tu maestra antes de que pregunte alguna tontería.—

 

Pedrito: — oki! Oki!—

(da saltitos de felicidad)

 

(Eduardo camina junto a Pedrito por el pasillo, su mano sujetando suavemente la del niño)

— Qué energía tienes, eh!.—

(sonríe con ternura mientras saluda a la maestra)

— Hola, señorita!. Aquí le traigo a este pequeño explorador, se había entretenido ayudándome con los uniformes.—

(Deja a Pedrito en el salón y regresa a la oficina, ya han pasado un poquito más de dos horas y Esteban aún está descansando en la habitación secreta.

Mientras tanto Julio sigue trabajando en el elevador, pero aún en el sótano, con las puertas abiertas. De repente Felipe regresa con el kit de fusibles).

Felipe:— Ya regresé compadre!!… cómo vas?—

 

(Julio, limpiándose el sudor de la frente con un pañuelo, se gira hacia Felipe)

—¡Ah, por fin, hermano! Ya tenía las bolas bien sudadas aquí abajo esperándote.—

(sonríe con picardía, señalando la caja de fusibles abierta)

—Pues mira, ya casi termino… el elevador funciona muy bien—

(baja la voz, con un tono cómplice)

— Pero antes de irnos, te voy a contar lo que pasó aquí… te vas a cagar, compadre!

 

(Julio se acerca más a Felipe, hablando en voz baja pero excitada)

— Te lo juro, socio… bajó aquí al sótano conmigo el niño Pedrito!, todo inocente, con unos shorts de infarto! … Y yo aproveché que estábamos solos aquí abajo…—

(mira a todos lados para asegurarse de que nadie más escucha)

— Me lo comí completito. Ese culito apretado… se lo chupe! Y le fascinó que le metiera la lengua!  …Quedó bien servido. Tú sabes cómo soy.—

 

Felipe:— que suerte la tuya!… eres un desgraciado pervertido!!!—

 

(Julio suelta una carcajada fuerte y le da un codazo a Felipe)

—¡Y tú qué eres entonces, eh! No te hagas el santito conmigo, que bien que te conozco.—

(Señala hacia el cuarto de máquinas)

— Anda, ayúdame a terminar de poner esos fusibles para irnos de una vez—

(mientras trabajan juntos, continúa hablando en voz baja)

— El chico se fue feliz!, te lo aseguro. Estos angelitos son insaciables cuando alguien sabe cómo tratarlos.—

 

(Felipeempieza a cambiar los fusibles).

—Tienes toda la razón!!! Se vuelven insaciables… y siempre andan en busca de más!!!… hay que decirle al jefe que nos vuelva a mandar a este edificio! Lo más seguido posible!—

 

(Julio asiente con una sonrisa maliciosa mientras guarda las herramientas)

— Exactamente, compadre! hay que convencer al jefe de que este edificio necesita mantenimiento frecuente.—

(se limpia las manos con el trapo y cierra la caja de herramientas)

— Seguro hay más tesoros escondidos en este edificio, esperando a ser descubiertos—

(terminan de instalar los fusibles)

— Listo!!—

(le da una palmada en la espalda a Felipe)

— Vámonos antes de que alguien empiece a sospechar. La próxima vez, te toca a ti!—

 

Felipe: Gracias!… eres tan amable compadre! ..pero solo le chupaste el culito o le hiciste algo más?—

 

(Julio guarda las últimas herramientas y cierra la caja metálica con un golpe seco)

—Sii, solo fue chupada de culito!  Aquí no podría arriesgarme a semejante intención adicional!!.   Y así es esto, compadre. Los amigos se cuidan entre sí—

(Julio prefiere guardar el Secre de la penetración, ambos suben al elevador, y Julio presiona el botón de la recepción)

— Nos vamos por donde entramos! … no olvides la mesita de herramientas, la dejamos en la recepción, justo al lado de la puerta del elevador!—

 

(El elevador se detiene en el piso 1,  se abren las puertas y los hombres salen sonrientes. Justo en ese momento el director Esteban está platicando con la recepcionista y voltea a ver a los hombres, los cuales evidentemente lo admiran, en especial Julio.

Esteban, impecable con su camisa celeste claro ajustada que marca su torso musculoso y sus pantalones de vestir grises, que realzan su trasero prominente, voltea hacia ellos con una sonrisa profesional.)

— Ah!! los técnicos del mantenimiento!.—

(camina hacia ellos, su voz grave llena el vestíbulo)

—¿Terminaron ya? Espero que haya quedado en perfecto funcionamiento todo, aquí la seguridad de los pequeños es prioridad.—

(extiende su mano para saludarlos)

— Esteban Monterrosa, director de la guardería!.—

 

Julio: —Es un placer señor Monterrosa!   Y Siii todo quedó perfecto!… no se preocupe, le dimos el mantenimiento adecuado…. Y está funcionando perfectamente!….

(Julio se pone bastante nervioso ante la hermosa presencia de Esteban)

— …hemos escuchado bastante de usted señor!… de hecho soy su admirador! Hehehe—

(Esteban sonríe ampliamente, mostrando sus dientes perfectos, y le da un apretón firme a Julio, sosteniendo la mano un segundo más de lo necesario y colocando su otra mano en el hombro de Julio)

— Me alegra saber que mi reputación me precede.!  Y que gratificante saber que tengo admiradores…—

(mira directamente a los ojos de Julio, su mirada profunda casi hipnótica)

— Y qué es exactamente lo que han escuchado sobre mí, caballeros?—

(su tono es amable pero hay un brillo de curiosidad en sus ojos oscuros)

 

Julio: — hehehe bueno… usted es una persona muy admirable y de respeto… señor Monterrosa!…—

 

(Esteban suelta una risa encantadora, pasándose los dedos por su cabello ondulado)

—Qué amable!, muchachos. Me halagan—

(se acomoda el cuello de la camisa, dejando ver un destello de su pecho trabajado)

— Siempre es un placer conocer admiradores tan… dedicados.!—

(mira a Julio directamente, con una sonrisa amable)

—Espero que vuelvan pronto para el próximo mantenimiento—

(les entrega una tarjeta de presentación)

— Cualquier cosa que necesiten, no duden en llamarme.—

 

(Felipe se queda boquiabierto por la amabilidad de Esteban y ver cómo Julio recibe la tarjeta de presentación)

Julio: — ohhh señor!.. gracias!   Es usted muy amable,  estamos a su servicio por cualquier cosa que necesite!… estamos totalmente a su disposición!… es más…. Llámenos por cualquier cosa, incluso trabajamos por nuestra cuenta también, como jardinería y otros servicios!… esta es nuestra tarjeta personal, mi compañero Felipe y yo, también realizamos mantenimientos residenciales!…—

(Julio saca del bolsillo superior del overol una tarjetita personal.   Esteban toma la tarjeta y la examina con interés, sus ojos oscuros brillan con curiosidad)

—Vaya, son hombres de muchos talentos, por lo que veo…—

(guarda la tarjeta en el bolsillo de su camisa, justo sobre su pecho firme)

— La jardinería, eh!—

(sonríe con cierta malicia apenas perceptible)

— Precisamente estaba pensando en renovar el jardín trasero de mi casa.—

(mira a ambos de arriba a abajo, evaluándolos)

— Quizás podríamos hablar de eso algún día!—

(les guiña un ojo de manera sutil)

— Por ahora, caballeros, ha sido un placer. La señorita de recepción les sellará las hojas del servicio.—

 

Julio: gracias señor Monterrosa!… hasta luego, con su permiso!—

(Los dos hombres se quedan con la recepcionista, mientras Esteban sube a la oficina en busca de Eduardo.

Esteban sube las escaleras con paso tranquilo, ajustándose los puños de la camisa mientras su mente repasa la conversación con los técnicos. — Interesantes hombres… definitivamente útiles, uno nunca sabe cuando se puedan necesitar—

 

(llega a la puerta de la oficina)

—¿Eduardo?…—

 

—Hola!… ya regresó de su siesta!… que tal durmió?… ahora más descansado?—

 

(Esteban entra a la oficina y cierra la puerta suavemente, estirando los brazos)

— Maravillosamente bien, Eduardo. Esa cama de ahí hace milagros.—

(se sienta en su escritorio y revisa unos papeles)

—¿Ocurrió algo interesante mientras descansaba?—

 

—Bueno… sii, de hecho, fui por Pedrito y le probé el uniforme de gimnasia y  tomé algunas fotografías… con las mismas posiciones en las que puso a Daimon…—

 

(Una sonrisa lenta se dibuja en su rostro)

—¿Ah sí?—.  (se acomoda en la silla, su pantalón marcando el paquete generoso)

— Muéstrame las fotos, Eduardo!.  Quiero ver cómo le quedó el uniforme a ese pequeño. ¿Cooperó bien Pedrito?—

 

—Pedrito es muy obediente y colaborador!… además le encantó ponerse el short!… mire aquí están las fotografías..—

(Eduardo le entrega su celular, para que aprecie las fotografías del culito abierto de Pedrito, en diferentes posiciones.

Esteban toma el celular y desliza las fotos lentamente, mientras sonríe y sus ojos brillan con intensidad mientras observa las imágenes del pequeño en posiciones provocativas.

—Excelente trabajo, Eduardo!. Se ve que eres muy bueno utilizando la cámara—

(se relame los labios sutilmente)

— La calidad es excelente!.— (hace acercamiento en una fotografía donde se aprecia bien el culito expuesto del pequeño Pedrito)

— Este niño tiene un cuerpo muy bien hecho!… me puedes pasar esas imágenes?.. envíamelas a mi WhatsApp. Y adicional sería genial que crearas una carpeta en la nube, para guardar estas fotografías para recuerdos!—

 

—Me alegro que le hayan gustado las fotografías!… hoy mismo crearé una carpeta en la nube!…  por cierto… vinieron los del mantenimiento del elevador!—

(Esteban le indica que precisamente hace un momento, los encontró en la recepción, los dos hombres del mantenimiento, y precisamente el gordito Julio, parece bastante agradable y amable, que incluso le dejó su tarjeta para cualquier servicio que necesiten en la guardería.  Esteban se ríe suavemente, devolviendo el celular a Eduardo)

 

—Que casualidad! …los acabo de saludar en el vestíbulo, ellos venían saliendo del elevador!   …por cierto! Uno de ellos se llama Julio, me dio su tarjeta de servicios, parece un tipo servicial… esta es su tarjeta!—

(Extiende la mano para darle la tarjeta a Eduardo)

— guarda bien esa tarjeta, Eduardo. Nunca se sabe cuándo podríamos necesitar sus… servicios especiales…. Porque ya sabes!… a veces surgen necesidades!—

 

—Ohhh!… sii.. el señor Julio!… el más gordito!… si fue muy atento cuando vino!… me parece un hombre muy amable y agradable—

 

—me gusta la energía que transmite ese hombre!… tiene algo especial en el!… seguramente a de ser de los hombres que son cariñosos con los niños!… quizás eso sea!—

 

—Puede ser… se le ve muy amable….—

(Ambos se quedan un momento en silencio. Luego Eduardo retoma la conversación).

—…por cierto!..  usted me dijo que los padres de Charlie y Diego, nos invitaron a un almuerzo en su casa verdad?—

 

(Esteban asiente con una sonrisa pícara mientras se ajusta el cinturón)

— así es, Eduardo. Los padres de Charlie y Diego nos invitaron este sábado a su casa a medio día….  …dicen que quieren agradecer el… «excelente cuidado» que han recibido sus hijos en nuestra guardería.—

(guiña un ojo). — será un almuerzo… muy interesante. ¿te apuntas?—

 

—Pues yo estaría encantado de asistir, si usted quiere llevarme… claro!—

 

—¡claro que sí, Eduardo! Será un placer llevarte conmigo….    Además, los padres de Charlie y Diego… son una pareja bastante abierta, si sabes a lo que me refiero?… Seguro que será un almuerzo… digamos, memorable.—

(se endereza y consulta su reloj)

—wow se nos ha ido el día!—

 

—Cierto!… no me di cuenta que tan pronto pasa la hora…—

(Eduardo se levanta a ordenar sus cosas personales, luego recuerda una información que olvidó darle y se gira hacia su amado jefe).

 

—Esteban! …perdóneme!  Olvidaba decirle que el Arquitecto envió un correo, con la información que usted le solicitó… ahí indica que necesita coordinar una reunión con usted!—

 

—Excelente, Eduardo!…—

 

(se acomoda la corbata mientras se dirige a su escritorio)

—le responderé mañana temprano para coordinar esa reunión.—

(abre su laptop y revisa rápidamente)

— ah, sí, aquí está… el plano de la nueva… construcción que estamos planeando, ya te pondré al tanto después.—.  (sonríe con satisfacción).    — necesito discutir con él algunos… detalles especiales del diseño.—

 

(cierra la laptop y toma su maletín)

—pero bueno, ya es tarde. ¿Te llevo a casa?—

 

—Gracias por su ofrecimiento…. Pero… le recuerdo que traigo mi motocicleta… hehehe—

 

(Esteban se queda quieto un momento, observa a Eduardo, con una mirada que dice tantas cosas, se acerca a él, sujetándolo de la mano, lo mira fijamente mientras le expresa unas palabras genuinas)

— No quisiera causarte incomodidad, no quisiera asustarte con mi cercanía… eres muy especial para mí!—

(aprieta suavemente la mano de Eduardo, su voz se vuelve más cálida)

—desde que llegaste a esta guardería, las cosas han sido… diferentes. Mejores!… hasta los días se sienten totalmente distintos contigo aquí!… la vida es mejor estando cerca de alguien como tú!—

 

—No me incomoda “señor”…   (Eduardo se tapa la boca) hay!… lo siento!  Esteban!, dije “señor” hehehe es que me pongo nervioso…—

 

(Esteban le coloca un dedo sobre los labios, para callarle las palabras y después se inclina suavemente para darle un beso.  Acariciando los labios rosados de Eduardo con los gruesos de Esteban, el corazón les palpita aceleradamente. Esteban lo sujeta de la cintura, mientras Eduardo deja caer su mochila, sintiendo el firme cuerpo de Esteban pegándose a él. Sus brazos delgados abrazándose a la espalda de Esteban, el aroma del perfume queda en la ropa del joven.  Esteban acaricia suavemente su mejilla. Mientras la pierna de Eduardo siente la protuberancia de la verga escondida bajo los pantalones de su jefe.

Esteban rompe suavemente el beso, sus labios aún rozando los de Eduardo mientras susurra)

— no tienes que disculparte, Eduardo…—

 

(sus dedos acarician el cuello del joven, bajando lentamente hasta el primer botón de su camisa)

— a veces me gusta cuando me llamas «señor»…—

(sonríe con picardía).   —especialmente cuando te pones así de nervioso.—

 

—Hehehe…. Yo… yo realmente no sé que decir!… usted ….besa tan perfectamente!… es un hombre maravilloso!—

 

(Esteban se ríe suavemente, su mano aún descansando en la cintura de Eduardo)

— no tienes que decir nada, hermoso!…   ahora sí, ve a casa antes de que haga alguna locura aquí mismo en la oficina.—

(le guiña un ojo mientras se aparta lentamente, ajustándose el pantalón con discreción)

 

—Está bien… hehehe…  sueñe conmigo!.. que yo a usted siempre lo tengo en mi pensamiento!—

(Ambos salen del edificio, en el parqueo Esteban observa a Eduardo subir a su motocicleta, apoyado contra la puerta de su auto)

—conduce con cuidado, Eduardo…—

(sonríe mientras saca las llaves de su bolsillo mientras dice para si mismo)

— y sí, dame unos días… para poner todo en su lugar. quiero que cuando ordenemos esto, sea perfecto. Para ti. Para nosotros.—

(abre la puerta de su auto pero se detiene un momento.  Eduardo se aleja en su motocicleta, el cuerpo aún le tiembla y el corazón se le sale por el pecho, se está enamorando y ya no hay forma de volver, al igual que Esteban, está cada día más anclado a él. Pero quiere esperar a que el personal de la guardería sea totalmente nuevo, y entonces sentirse más libre con Eduardo, para declararle lo que siente por él.

Esteban se queda unos minutos más en el estacionamiento vacío, mirando hacia la carretera por donde desapareció Eduardo)

 

—pronto, mi querido Eduardo… pronto…—

(murmura para sí mismo mientras sube a su auto, el que siempre usa para ir a la guardería, un automóvil de algunos años de antigüedad nada que impresione, una sonrisa traviesa curvando sus labios, enciende el motor y conduce hacia casa, su mente ya planeando cómo será esa nueva etapa con Eduardo.

 

 

 

Los días pasan sin ninguna eventualidad. Las actividades de Eduardo y Esteban, preparando la capacitación del día viernes para el equipo nuevo, está casi terminada la planificación y el salón de reuniones. El cual tiene espacio para 20 personas, adicional tienen un salón más amplio, para actividades que requieran movimiento o bien, reuniones con padres de familia, un salón tan amplio con capacidad para cien personas. Pero la capacitación la realizarán en el salón de juntas. El cual tiene una mesa larga, y al frente una pizarra y pantalla para proyectar alguna presentación.

Es jueves por la tarde, Esteban entra al salón de juntas con una tableta en la mano, revisando los últimos detalles)

— buenos días, Precioso!… —

(levanta la vista y sonríe al verlo)

— el salón está quedando perfecto. las sillas, la mesa, todo listo para mañana!…—

(se acerca a la pizarra y escribe algo, luego se gira hacia él)

—¿ya tienes preparada la presentación sobre el protocolo de seguridad infantil?—

 

—Todo está listo… mi querido jefecito!… Protocolo de seguridad infantil, tema de material didáctico, los libros de guía y enseñanzas, los libros para actividades y manualidades, también la presentación de los uniformes del personal y el uso correcto y adecuado, y los temas especiales de comportamiento entre compañeros de equipo y el trato especial hacia los niños, respeto, ética, disciplina, colaboración y discreción. Y también ya tenemos las cajas con los uniformes para el personal!—

 

—Hahaha!! eres increíble, Eduardo! honestamente no sé qué haría sin ti…—

(camina hacia la mesa larga, colocando unos folletos sobre la madera pulida)

— la parte de discreción es crucial.  necesito que el nuevo personal entienda que lo que pasa en esta guardería, se queda en esta guardería!  especialmente cuando se trata de nuestros… métodos especiales de cuidados e interacciones con los niños!—

 

—Gracias!… me agrada saber que puedo estar al día con todo!… siempre hago lo que puedo! Hehehe—

 

—Mmm… y lo haces muy bien!—

(se detiene detrás de Eduardo, respirando su aroma masculino)

— ya llegaron los uniformes? quiero revisarlos personalmente… especialmente el ajuste de los pants y los shorts!—

(sonríe con malicia y morbo)

 

—Siii veámoslos!… estoy seguro que les van a quedar geniales!… y con eso que la mayoría de los chicos son de cuerpos atléticos!… solo un par que son más delgados… como yo!—

 

—Perfecto!  …y no hay que demeritar los cuerpos delgados!… son muy atractivos también y a veces hay sorpresas en ellos!—

(abre la caja con entusiasmo, sacando un par de shorts color gris claro , con el borde inferior azul marino)

— mmm… este corte muestra bastante muslo! me encanta…—

(examina la tela entre sus dedos)

— y el pantalón deportivo?—

 

—Ahí tienen que estar también, vienen con el nombre de cada colaborador, se pidieron dos juegos de uniformes para empezar!… 2 camisetas, 2 sudaderas, 2 pantalones deportivos y 2 shorts, eso es por cada colaborador… ocho piezas en total para cada uno…. Así como usted me lo indicó!—

 

(sonrie, tomando un pantalón deportivo)

— mmm… excelente trabajo hizo ese diseñador de los uniformes…Eduardo! estos pantalones ajustan perfecto en… las zonas correctas!—

(sonríe pícaro, midiéndolos contra su propia entrepierna)

— me aseguraré personalmente de que todos los chicos se los prueben mañana en la capacitación… quiero ver cómo les quedan puestos!—

 

—Muy buena idea!… así de una vez mañana sabremos cómo se verán la próxima semana ya trabajando!….—

 

(Eduardo admira la belleza de Esteban mientras el revisa los uniformes).

—Por cierto!… y en el caso de los chicos de la cafetería?… ellos usarán la misma ropa? Y encima que se pongan las gabachas?…. Y también el chico que me ayudara en la contabilidad!—

 

—Mmm… los de cafetería mejor que usen solo las gabachas! sin nada debajo… hahaha.—

(Eduardo se rie contagiado de la risa, mientras Esteban vuelve a hablar)

—no, no, ya en serio! ellos usaran playeras blancas básicas debajo de las gabachas, shorts, calcetines altos y tenis negros antiderrapantes!… y en cuanto a tu asistente contable…—

(acaricia pensativo el borde de una sudadera)

— él sí usara el uniforme completo, como los demás! pero con un pin especial que diga «contabilidad» aquí en el pecho!… y para ti mandaremos a hacer un pin que diga “Coordinador Administrativo”… para que todos sepan cuál es tu lugar!… mi hermoso!!—

 

—Hehehe bueno!… aunque parezca broma… pero quizás algún día si usted quiere pueden venir a trabajar así hehehe!… y en cuanto a mi pin de Coordinador… gracias por ese puesto!—

 

—Mmm… no es broma, Eduardo! quizás un día de mucho calor…—

(guiña un ojo). — hehehe…—

 

—Y el puesto te lo ganaste por leal y eficiente! además… un chico como tú necesita un título que imponga respeto! mañana mismo mando hacer tu pin y el del nuevo asistente contable…—

 

—Gracias mi querido Jefe!—

 

(Eduardo sonríe agradecido, mientras acomoda los uniformes sobre la mesa).

—Por cierto mañana se les explicará bien cómo deben usar los uniformes…—

 

—Sí! mañana en la capacitación les explicaré todo detalladamente! el uniforme debe estar impecable siempre… las camisas tipo polo, los shorts o pants, los calcetines altos hasta la mitad de la pantorrilla… con lo sexy que se ve un hombre así, y nada de usar bóxers! debajo de los shorts… mejor que usen algo… que les dé libertad de movimiento!—

 

—Mmmm si!… creo que les podriamos pedir que usen bikinis o tangas, como regla general!—

 

(sonríe satisfecho y orgulloso de su malvada creatividad)

— Eduardo… me encanta cómo piensas! bikinis o tangas es perfecto! así se sienten más libres, especialmente para correr y jugar con los niños, se les marcará bien el paquete a través del short… y todo se verá más provocador!… lo pondremos en el reglamento interno: «ropa interior ajustada y pequeña obligatoria»! esos jovencitos no saben la suerte que tienen de trabajar con nosotros!… y por cierto solo debo aclarar que uno de los objetivos principales es que los niños reciban esa imagen masculina, es el objetivo de esa estrategia!… algún día lo comprenderás!—

 

—Sus ideas son maravillosas!…. Lo comprendo desde ya!… se que si los niños pueden recibir esa imagen de cuerpos masculinos y testosterona adulta en el ambiente, eso les hará identificarse mejor con los maestros y cuidadores!—

 

—Eduardo… en todos estos años nadie me había comprendido tan bien! eres el único que ve la profundidad de mi método!—

(se acerca y le acaricia la mejilla con ternura)

— esa conexión masculina adulta que los niños pueden absorber… es vital para su desarrollo emocional!! …esos pequeños angelitos necesitan tener figuras masculinas hermosas que admirar! Y testosterona que olfatear!…. Recuerdas que te comenté? Algunos niños no tienen papá o figura masculina en casa…. Entonces aquí vamos a compensar esa parte!—

 

—Siii todo es muy perfecto!…. Para que ellos tengan el ambiente perfecto!—

(Eduardo sabe muy bien por dónde van los planes de Esteban, pero no puede dar a conocer que sus gustos por los niños son igual a los de Esteban, pero hasta ahora eso es un secreto que no ha salido a flote entre ambos, solo están saboreando del aroma del pastel entre ellos)

 

—Eres un tesoro!—

(lo mira con admiración y complicidad)

 

—mañana mismo pondremos en marcha todas estas reglas del uniforme! los chicos nuevos no se imaginaaaan lo que les espera!…—

(suspira con satisfacción y se frota las manos)

— pero por hoy es suficiente. Guardemos todos estos uniformes en la caja y recoge tus cosas para salir!  Ya todo está listo para mañana!… solo dale un repaso al listado de reglamentos, porque tú hablaras de todo eso, yo me encargaré del resto de la capacitación!—

 

—Muy bien mi querido Jefe!… —

(ambos salen del edificio, con la ansiedad del gran día viernes.  cierra la puerta principal con llave y respira hondo el aire fresco de la noche)

— ha sido un día intenso… pero mañana será mejor aún! descansa bien, Eduardo! y llega temprano con esa sonrisa irresistible que tienes, hermoso!—

(Le da un beso en el dorso de la mano y se queda observando cómo se aleja y su hermoso y pequeño trasero se balancea, mientras camina hacia el estacionamiento)

(Esteban se mete a su automóvil, pensando en que pronto dará un paso más con Eduardo, el deseo intenso que siente por él, le es difícil de contener, pero no es aún el momento.)

 

 

Continuación, viernes de capacitación y entrega…

 

 

17 Lecturas/30 septiembre, 2026/0 Comentarios/por Peterlove
Etiquetas: amigos, hermano, maduros, mayor, recuerdos, semen, vecino, viaje
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