Me converti en la perra del perro de mi hermana
Después de mucho tiempo de consumir pornozoo por fin me anime a experimentar en carne propia este placer prohibido .
Está historia es 100% verídica pues desde mi adolescencia empecé a consumir porno zoo específicamente de perros. Todo empezó en la secundaria, un amigo me enseñó todo este mundo y desde ese moume hice un adicto al porno zoo, Probablemente sea el tipo de porno que más consumo desde aquella vez, siempre tuve la ganas de experimentar pero nunca me animaba hasta que y después de un par de años después decidí aprovechar mi inuca oportunidad para experimentar en carne propia los placeres de la zoofilia.
Todo empezó una tarde cualquiera yo regresaba de la preparatoria hasta mi casa, ese día tenia muchas ganas de llegar pronto ya que había guardado un par de videos que había encontrado y no había podido disfrutar de ellos la noche anterior, todo el camino de regreso a mi casa me la pasé con la verga dura con ganas de jalarmela sin parar, para mí suerte la casa estaba sola cuando llegue así que tenía que aprovechar rápidamente.
Ni bien llegué a mi cuarto y empecé a quitarme la ropa (personalmente disfruto más de la paja estando totalmente desnudo) y empecé a masturbarme mientras veía los vídeos a todos volumen, lo que más me excitaba ver la lengua del perro lamer con deseo la verga de su dueño y este gemir como una putita en celo por el placer que le generaba la lengua de su perro, no tarde mucho y empecé a meterme un dedito en mi culo (también soy medio putito) estaba gimiendo de placer cuando escucho que algo se acerca, era el perro de mi hermana.
Estaba tan cachondo que no me había fijado que su perro estaba dentro de la casa y no afuera en el patio como regularmente lo salían dejar cuando salían de a algún lado, al principio me asusté pues pensé quee habían descubierto sin embargo el susto rápidamente se convirtió en una idea cuando noté que el perro (kaiser) arañaba mi puerta con ganas querer entrar, sin pensarlo mucho y con ganas de seguir masturbándome dejé entrar al perro de mi hermana a mí habitación, note cómo sus ojos se clavaron en mi verga eso me excitó mucho así que me tumbe en mi cama lo que hizo que kaiser de un solo brinco de subiera a esta. Había leído en otros relatos que algunos necesitaban de algún producto ya sea crema o algo untable para que el perro empezará a lamer su verga, en mi caso no fue necesario ya que una vez arriba e la cama y después de olfatear mi verga kaiser duo una pequeña lamida a mí verga, !QUE SENSACIÓN! fur la sensación más placentera que haya sentido en mi vida, dejé que lo hiciera más y al cabo de pocos segundos kaiser devoraba mi verga con su lengua, los demás lenguetazos fueron largos y rasposos, su lengua grusea de encaraba de lamer mi precum lo que hacía que se sintiera más y más placentero, yo gemía como una putita en celo debido al placer, le decía «papi» y otras cosas como soy tú putita, no pares, tenía la cabeza en los cielos.
El sonido era asquerosamente delicioso: lengüetazos húmedos, babas mezcladas con precum. Su baba espesa me chorreaba por los huevos y me caía por el culo, mientras el me lamía la verga yo me metía los dedos exigiendo más, llegué al punto de voltearme para que empezará a lamer mi culito, lo hacía con tantas ganas que intensivamente me corrí sin esperarlo, está jadeando de placer pero el no paraba, yo ya me había cansado y el degis con su lengua en medio de mis nalgas, se sentía tan bien, por primera vez había sentidoo que era tener un macho en carne propia. Después de un par de minutos más volví a estar boca arriba y el aprovecho para lamer mi verga y limpiar el resto de semen que había quedado en mi verga y en mi abdomen.
Desde ese vez me convertí en la perrita del perro de mi hermana. Ese fue el comienzo y sinceramente estaré encantado de volver a escribir otros momentos initmos que tuve kaiser y yo, jeje saludos y gracias por leer mi relato.


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