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Gays, Incestos en Familia, Intercambios / Trios

La Timidez de mi Hijito DAMIAN (4° relato)

Estimados lectores, este relato ha demorado dado que después de lo que les conté en el último relato (https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/gays/la-timidez-de-mi-hijito-damian-3-parte/) no se había dado mayores novedades, hasta ahora..
Efectivamente, Damián al regreso de la visita a la casa parroquial, donde pudo conocer las dependencias como también al menos saludar a algunos de los integrantes de la congregación regresó tan taciturno como siempre y mas aún, como desencantado por lo que había conocido y que yo interpreté como un desagrado al ver que había más gente de lo imaginado y dada su extrema timidez, simplemente le produjo un desencanto.

Y hablando de mí, no puedo dejar de mencionar que me siguen dando vueltas en la cabeza los videos que mi primo me ha permitido disfrutar, con preadolescentes y adolescentes siendo objeto de “atenciones especiales” por parte de los curas e integrantes de la congregación, y porque no decirlo, de lo que yo mismo hice con mi hijito y que también ya relaté antes, si bien no al nivel d ellos videos. El solo recuerdo de su desnudez, su cuerpo absolutamente lampiño, su culito duro y su agujero rosado me llevan a una violenta erección que indefectiblemente termina en una abundante eyaculación que por lo general debo repetir dada la intensa calentura que me produce.

Y así es que ya pasada un par de semanas me decidí a hacerlo nuevamente, puse fecha al fin de semana dado que así Damián podía dormir el domingo hasta tarde por el efecto de la píldora para dormir, me preparé pues y tal como la vez anterior programé una salida al cine, y darnos algunos gustos en comer cosas ricas, ir a los juegos y todo lo que hace un padre con su hijo para disfrutar de modo natural.

Nuevamente, de camino a casa compré un helado de su sabor preferido (selva negra) y una vez en casa,  le pedí se diera una ducha previa a irse a dormir, aproveche de preparar el helado “especial” con el somnífero perfectamente triturado y disimulado en el helado, en lo oscuro del chocolate.

Damián regresó envuelto en su bata de levantarse, debajo de la cual se notaba su pijama de superhéroes que tanto le gusta, se sentó junto a mi y empezamos a degustar el helado. Se mostró más locuaz de lo acostumbrado, comentándome lo linda de la tarde que lo había pasado genial, y sorpresivamente se me acercó a abrazarme por lo que lo acurruqué en mis brazos, acariciándole y besando su cabellera ensortijada, de ese rubio intenso que ya he comentado. Debo reconocer que todo ello me provocó una erección intensa que debí disimular acomodándome en la silla, ello que, además del abrazo y muestras de cariño me anticipó lo que luego ocurriría una vez que el somnífero hiciera su efecto.

Así que, una vez que Damián se fue a su habitación, ya somnoliento por lo ajetreado del día y por los primeros efectos del sedante se metió a su cama. Por mi parte me fui a ver una película para distraerme de mi erección, aguantándome para lo que venía.

Deje pasar un poco mas de una hora y me dirigí a su habitación, abrí la puerta y le llame en voz alta, pero -obvio- no reaccionó, pero quise asegurarme. Ingresé con la luz encendida y retire por completo la ropa de la cama dejándole descubierto, en una posición de costado. Me acerque, le acaricie la cabellera y le di un beso mientras mi mano se deslizaba por su cuerpito llegando a su culito tan apetitoso, el que sentí duro y bien formado, lo que rápidamente me regresó a un estado de erección. Procedí sin demora a sacarle el pantaloncito y levantarle lo mas posible la camisa dado que era mas complejo sacársela, pero lo suficiente para poder tocar y acariciar sus tetillas, las que prontamente empecé a lamer y chupar. Damián dormía como un tronco.

Yo, convenientemente desnudo empecé a lamer ese cuerpo virginal de mi hijo, recordaba los videos antes mencionados, en especial de aquel preadolescente rubio de complexión muy similar a mi Damián y que disfrutaba del sexo con dos curas adultos que lo acomodaban en posiciones increíbles buscando el placer para los 3 y que encendían aún más mi imaginación.

Me fui directamente al rosado umbral de su culito y lo empecé a lamer ansiosamente, mientras con mis manos separaba sus nalgas para poder meter mi lengua hasta lo mas profundo posible. Un sabor a jabón daba cuenta del buen aseo que el niño se había hecho previamente, sin imaginar ni remotamente lo que luego ocurriría. Mi pene estaba que reventaba pero no podía acabar tan pronto, así que mantuve mis manos acariciando ese cuerpito, mi lengua saboreando aquella cuevita por un buen rato, para luego seguir lamiendo su espalda hasta donde podía, luego lo giré y le besé los labios metiendo mi lengua hasta el fondo, chupando su cuello sus orejitas, bajé hasta sus tetillas para terminar chupando ávidamente su pequeño pene y sus huevos, notando una ligera erección que me hizo entender que, a pesar de estar dormido, mis caricias le llevaban a algún grado de excitación.

Y ya, prácticamente al borde de mi explosión sexual, me atreví a poner mi pene en la entrada de su boca, haciendo que la abriera y metiendo la cabeza y un poco más, por lo que, al sentir esa húmeda tibieza de su boca, no aguanté mas y lancé mis primeros chorros de semen dentro de su boca y el resto en su cara mientras yo me masturbaba furiosamente.

Como era de esperarse, Damián empezó a toser mientras tragaba el semen paterno, pero sin despertar, lo senté en la cama para que no se ahogara, balbuceó algo, pero siguió durmiendo, por lo que volví a acostarlo y le bese la boca sintiendo el sabor de mi propio semen, mientras lo abrazaba y acariciaba diciéndole, “hijito mío, cuanto te amo….”.

Me acosté a su lado, dejando mi pene a la altura de su culito y lo acaricié besando su nuca, su cuello, y como era de esperar mi erección volvió rápidamente por lo que esta vez, lo puse en boca abajo, de cubito ventral, con su pelvis sobre una almohada lo que hacia que su culito quedara ligeramente levantado y me ubique sobre sus piernas. Nuevamente inicie mi lamida por toda su espalda dando especial atención a deslizar mi lengua por su rajita, abriendo la nalgas que permitiera meterla dentro de ese caliente agujero. Luego de algún tiempo en ello me masturbé con una mano mientras la otra amasaba sus nalgas y cuando ya estaba a punto de lanzar mi leche, puse mi pene en la entrada de su colita y lance mis chorros de blanca crema, parte de la cual entro un poco en el hoyito y el resto saltaba por su espalda alcanzando incluso hasta el pelo (así era mi calentura), todo ello entre gemidos, jadeos y expresiones de lujuria incestuosa.

Y ya cuando todo acabó procedí a limpiar los restos de semen, le puse su pantaloncito y lo deje tapado y aquí no ha pasado nada, regresé a mi habitación donde dormí plácidamente, completamente satisfecho.

Por esas casualidades, al día siguiente donde nos levantamos tarde como domingo, Damián muy contento no dio muestras de recordar algo de lo ocurrido mientras dormía y a media tarde llega mi primo, el cura. Damián como siempre se lanzó a sus brazos y demostró su alegría de verlo, algo que no ocurría desde la visita a la casa parroquial.

Matías con mucho tacto no toco el tema de la visita a la casa parroquial y hablamos de otras cosas, al menos mientras Damián estuvo con nosotros. Luego y cuando quedamos solos, me preguntó sobre que novedad había sobre el tema de mi hijo. Le conté inmediatamente sobre lo acontecido en la noche reciente, lo que le llamo mucho la atención, saboreándose a ratos (acomodándose el pene en una clara erección) mientras yo le relataba con lujo de detalles (tal como lo hago con ustedes estimados lectores) lo ocurrido en la cama de mi hijo.

Por supuesto que su interés se acrecentó y me dijo que tenia una idea para poder convencer a Damián a irse con él a la casa parroquial, que como ya sabemos, sería durante la semana para recibir una educación completa, de día en el colegio aledaño y por la tarde-noche en la casa, regresando conmigo el fin de semana.

No me quiso comentar la idea que estaba madurando señalando que lo haría cuando ya estuviera en marcha, pero que si quería pedirme que lo mismo que hice en la noche lo hiciéramos ambos, ya que ardía en deseos de tener a su sobrinito a disposición, lo que acordamos para el siguiente fin de semana, lo cual, por supuesto, no le saldría gratis por lo que le pedí me diera nuevas claves para poder ver videos privados que yo ya conocía. Al respecto le señalo a los lectores que esos videos están en una pagina privada a la cual no hay un acceso general, y además las claves que me entrega son dinámicas, o sea cuando veo los videos gracias a dichas claves, al cerrar la aplicación se requiere una nueva clave por lo que no puedo ver dos veces los videos y menos descargarlos, por ello por favor no me insistan en que los comparta dado que NO los tengo y por seguridad tampoco tengo otros.

Y bien, según lo acordado, llegó el sábado siguiente y a media tarde llegó mi primo y traía una torta de selva negra, sabedor que a Damián le encanta el chocolate en todas sus formas. Compartimos un trozo cada uno y sorprendentemente Matías desafió a mi hijo a un juego en la consola, que según después me explicó había aprendido a jugar para aumentar la cercanía con mi hijo que le ayude a decidirse a ir a lo acordado, lo que me pareció excelente idea. Jugaron un buen rato mientras yo miraba una serie de streaming, y así hasta que ya casi se hizo hora de dormir para Damián, y de modo “extraordinario” le permití tomar un poco de helado que aun guardaba en el congelador, el cual, como ustedes comprenderán fue preparado de forma “especial” con el ingrediente estrella del que ya he hecho mención.

Luego del helado, y según lo acostumbrado Damián se duchó y posteriormente vino a darnos las buenas noches envuelto en su bata, y debajo su pijama de dinosaurios ( tiene 3 con distintos motivos). Se fue a la cama y mi primo y yo nos fuimos a la sala a compartir un trago mientras se hacia la hora para la acción.

Como las veces anteriores, esperé al menos una hora antes de invitar al cura a acercarnos al dormitorio de mi hijo. En el intertanto comentamos un poco sobre los videos que me ha permitido ver y me compartió algunas historias muy sabrosas, por cierto, de sus relaciones con jovencitos en el ámbito clerical, relatos que notoriamente le calentaban y de paso tenían efecto similar conmigo de solo imaginarme las situaciones descritas y además me aumentaba el morbo de poder practicar esas experiencias con mi propio hijo.

Nos fuimos pues a la habitación de Damián, quien según su costumbre dormía de costado, encendí las luces y retiré la ropa que le cubría quedando a nuestra vista su cuerpo bien formado de preadolescente. Mi primo le movió un poco y le llamo por su nombre comprobando así que estaba profundamente dormido. Procedió a desnudarse lo que yo imité y subiéndose a la cama empezó a acariciar a su sobrino en especial sus partes íntimas, y sin mayor dilación le empezó a quitar el pantalón de piyama, mientras ya se le veía una buena erección. Su pene que yo conocía de las pajas que nos hacíamos juntos en nuestra adolescencia, lo noté algo más largo de lo recordado y también más grueso, pero no exagerado. Dando una opinión se veía de un tamaño bastante normal a grande. Me pidió ayuda y ambos le retiramos la parte superior del pijama dejándolo completamente desnudo a nuestra disposición.

Ansioso, se fue directamente a su culito y lo empezó a lamer y chupar con verdadera angustia morbosa, abría sus nalgas y metía profundamente su lengua, larga, entrando más profunda que la mía, y saboreaba aquel culito virgen de su querido sobrino, olía y lamia, saboreaba, se encontraba en completo éxtasis. Ante aquella vista también me acerque y empecé a lamer la espalda de mi hijo y a disputarle el culito para lamerlo, saborearlo, mientras sentía la dureza de mi pene apretado sobre la cama. Era el inicio de una orgía lujuriosa de dos primos con el hijo-sobrino dormido profundamente, inocente de lo que con el ocurría.

Matías llevaba las riendas de lo que ocurría, dio vuelta al niño dejándolo boca arriba iniciando una lamida, chupada, besada de toda la delantera del chico, dejándome espacio apenas para hacer lo mío. Se podría decir que estaba sumido en trance ante aquella situación, poniéndolo nuevamente boca abajo empezó a pasar su verga arriba abajo por su espalda y culito, quedándose finalmente en la raya intima, sube y baja mientras con una mano se sostenía el miembro, con la otra separaba las nalgas buscando el rosado agujero que ya había saboreado profundamente con su lengua. Le advertí que tuviera cuidado con lo que hacia a lo que respondió “tranquilo primo, todo se hará cuando corresponda” y apenas acababa de decir eso puso su pene en la entrada anal y lanzo un primer chorro de semen, una parte de la cual entró un poco en el hoyito y el resto saltó en la espalda de Damián, chorro que fue seguido por incontables disparos lo que se explicaba por los grandes huevos que colgaban en una gran bolsa escrotal, contenedores de gran cantidad del intimo líquido.

Ante aquella visión yo también lancé el contenido de mis huevos en la espalda de mi hijo, participando del dueto de jadeos y gemidos, cuyo resultado fue prácticamente bañar la espalda de Damián por lo que tuve que buscar una toalla para secarlo, pero cuando regresé con ella vi que el cura, en su morbo, había lamido la mayoría del semen de las nalgas y culito infantil, y seguía introduciendo su lengua en la rajita, sacando los restos que podían aun quedar. Ante ello solo me limité a secar la espalda de mi hijo y posteriormente asearlo con toallas húmedas que no dejaran muestras de lo ocurrido.

Nos acostamos a ambos lados de Damián, mientras lo acariciábamos, en especial su culito blanco recién profanado, insistí a mi primo que me hablara de su plan para hacer realidad nuestro sueño de que se vaya a vivir con el durante la semana y así supere su extrema timidez lo que nos abrirá las puertas al placer (junto con abrirnos su culito a voluntad) lo que no conseguí, solo diciéndome que iba todo bien encaminado y que me lo dirá cuando sea el momento.

Luego de algún tiempo en esa posición, vestimos a Damián, lo dejamos dormir tranquilos, mi primo se regresó a la casa parroquial y yo me acosté pensando en lo sucedido con mas ansias que nunca de que todo funciones y pensando en que al día siguiente podré, nuevamente, disfrutar de esos videos cuyo acceso me dejo Matías al despedirse.

Ya les contare lo que sigue, estimados lectores y ya ven como estoy haciendo caso a quienes me han escrito y estoy buscando la forma de ser quien inicie a mi hijo, obviamente en compañía y complicidad de mi primo, cura con gran experiencia en el tema.

Les invito a comentar y opinar sobre lo que estoy haciendo y sobre cómo debería seguir desarrollándose. Como siempre, responderé cada mensaje. Hasta pronto [email protected]

2 Lecturas/26 mayo, 2026/0 Comentarios/por Pinkys
Etiquetas: anal, colegio, gays, mayor, mayores, padre, primos, sexo
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