Padre quiero que derrame en mi sus bendiciones
Esta historia me sucedió cuando tenia 20 años.
Esta historia me sucedió cuando tenia 20 años, para esos entonces yo estaba por entrar a la universidad a estudiar una licenciatura mi mama sabiendo que no había hecho aun la confirmación me dijo que debia de inscribirme en los cursos de catecismo de la iglesia lo que hice sin muchas ganas, cuando llegue a la parroquia me recibió un nuevo sacerdote, tenia sus años yo le calculaba unos 40 o mas, aunque la edad era de lo menos me asombro su físico, no era mamado pero si estaba tonifica, sus manos se notaba que iba al gimnasio ya que se veían grandes y venosas y sus brazos llenos de vello no dejaban nada a la imaginación
—buenos días padre, vengo a inscribirme para la catequesis de confirma—le dije un poco nervioso
–pase joven, aquí son las inscripciones me alegro que hayas tomado una buena decisión– me dijo el padre al cual llamaremos Augusto para ocultar su nombre real
Cuando me sente no pude dejar de pensar en su físico, tanto que tuve una ereccion aunque el padre no lo noto o no le dio importancia porque al momento me dio unos papeles que tenia que llenar para confirmar mi asistencia a las catequesis
—las catequesis son todos los sábados por la tarde, espero que vengas– me dijo estrechando mi mano
–asi será padre—le dije aun con nervios
Durante todo ese año de catequesis aunque el padre era bien atento y amigable con los jóvenes en especial con las chicas, siempre se acercaba a mi a preguntarme como estaba, si la situación en mi familia estaba bien y si había viajes fuera de la ciudad se tomaba el tiempo de comer conmigo si era posible y claro eso a cualquiera lo hacia sentir especial y apreciado
Unas semanas antes de la confirmación nos toco confesar nuestros pecados, al principio pensaba en decir cosas sin importancia como que dije alguna mala palabra, o me pelie con mis padres pero algo dentro mio quizá mi fe o por morbo me decía que tenia que confesarle al padre mi vida sexual después de todo era secreto de confesión y el no le diría nada a nadie
Cuando llegue a donde estaba el padre le conte todo sin tapujos, pude notar al padre que le extraño la confesión pero al momento de volver en si, pensé que me diría que rezara unos avemarias y ya, siendo la sorpresa de que me dijo que pasara mas al rato por su oficina para hablar con mas calma sobre lo que le dije, claramente estaba nervioso no sabia si ir o no, pero ya que tuve el valor de confesarle al padre mis pecados debia tener el valor de ir donde el
Cuando llegue al rato ya todos se habían ido solo estaba el en su oficina leyendo unos documentos, cuando entre me pidió que cerrara con llave la puerta y que me sentara para hablar sobre mis pecados, el padre augusto me dijo que la homosexualidad era un pecado pero que dios nos amaba y que el perdonaría nuestros pecados porque el amor perdona los pecados
—¿Y usted ha amado padre?—le pregunte nervioso al padre augusto
–si, he amado y como cualquier persona me gusta amar y ser amado—dijo el padre augusto mientras se levantaba de su silla y se acercaba a donde yo estaba
—¿Y le gustaría sentirse amado ahorita padre?—le dije todo nervioso al padre ya que sabia lo que iba a pasar
—como te dije, somos personas y nos gusta sentirnos amados—dijo el padre mientras se acercaba mas y cuando menos me di cuenta me comenzó a tocar el pene sobre encima del pantalón y a besarme
No recuerdo cuanto tiempo estuvimos besándonos, solo recuerdo como cada una de nuestras prendas salia volando en la oficina hasta que quedamos los dos en ropa interior, me daba pena que el padre me viera asi y peor con unos boxers un poco usados
—hijo no te de pena, tu cuerpo es hermoso quiero ver todo tu cuerpo—dijo el padre mientras me metia la mano debajo del boxer
—como pude de la excitación me quite el boxer la ereccion que andaba era tal que ya tenia liquido pre-seminal y el padre al ver eso se sento en la mesa, de manera instintiva le quite su boxer dejando salir una enorme verga venosa
—hijo debes incarte y pedir perdón por tus pecados—dijo el padre augusto y bien obediente me sente y comenze a realizare sexo oral, al parecer le estaba gustando porque pusos sus pies cubiertos con sus calcetines encima de mi espalda
Después de un rato el me pregunto si quería sentir sus bendiciónes dentro mio, a lo que le dije que si, que quería todas sus bendiciones dentro mio, acto seguido se puso dentras mio y comenzó a lamerme tanto que sentía su lengua en mis intestinos después se levanto y puso una silla para que me apoyara y comenzó a darme unas cuantas embestidas, pensé que seria brusco pero fue bien respetuoso y a medida que avanzábamos era mas duro y me daba placer
—de haber sabido tus pecados hace días te habría dicho que vinieras–, me dijo el padre augusto todo jadeado parecía un semental en celo, cuando senti que ya se venia me agarro de la ingle para que no me soltara, pego un pequeño pujido y senti el chorro de sus bendiciones en mi culo, al acabar el se dio vuelta y me comenzó a besar y a masturbarme, me masturbo tanto que sin querer mi leche fue a parar a los pelos púbicos de el, el se miraba feliz tanto que me abrazo y nos llenamos de mi leche y de su leche
Como no me podía quedar ahí, me paso papel higienico para que me limpiara me cambie y luego de ordenar un poco me despedí con un beso y le dije que gracias por no contrarle mi secreto a nadie
Después de la confirmación volvimos a tener otro encuentro pero esta vez en una hotel fuera de la ciudad ahí volvimos a tener sexo y esta vez pasamos los dos desnudos toda la noche sentir sus piernas peludas y tocar su pecho con algunos pelos fue la mejor experiencia que había tenido hasta ese momento, y cuando el me dijo que quería sentir mis bendiciones dentro de el, sentía que me moria por fortuna le supe responder y los dos deslechados nos abrazamos como si fueramos amantes y no un sacerdote y un joven que lo apreciaba mucho

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