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Gays, Incestos en Familia, Intercambios / Trios

Padres golosos y como follarlos

¿Cuenta como infidelidad si tú novio se coge a tu padre? No sabía que pensar. Solo que mi cuerpo estaba deseoso de seguir viendo más. Papá se dejó montar por Raúl. La polla de mi novio le habría el culo con dureza. Por lo poco que podía ver, la zona estaba roja, llena de humedad..

 

Suspiré al ver a mi progenitor hacerle preguntas a mi novio en la sala.

Mamá me dió una palmada en el hombro, llevándome a la cocina.

—Dejalo, hijo. Ya sabes cómo es él. Todavía le cuesta aceptar tu gusto por los hombres.

Negué con la cabeza.

—Pero eso no significa que deba tratarme como si fuera una mujer. Que me gusten los hombres, no me hace menos hombre.

Mi mamá soltó una risa y no dijo nada.

La cena pasó en un silencio incómodo que mamá y yo rompíamos al pedir especias.

Mi padre y mi novio, Raúl, estaban comiendo con el semblante serio. Parecían estar listos para una pelea en cualquier momento.

Puse mi mano en la pierna de mi novio y él me miró.

Sus ojos azules me hicieron suspirar y le sonreí.

Raúl era un hombre de 34 años, 8 años mayor que yo, que tenía 26.

Raúl es un hombre rubio, de barba recortada, casi imperceptible. Con un bigote evidente. Sus labios rosa eran tentadores, su nariz recta le daba un toque serrano, sus ojos eran chiquitos y unas cejas pronunciadas a veces le cubrían el gesto. Su cabello era recortado, tanto a los lados como en la cabeza, al estilo militar.

Lo conocí en el ejército, durante mi tiempo de servicio.

Fue mi capitán de pelotón y después de varias peleas entre ambos, nació el deseo de estar juntos.

Raúl era un gay reservado. De gustos masculinos, pero sin vergüenza al probar nuevas cosas. Como usar lencería o ropa femenina, siempre en privado.

Su cuerpo músculoso blanco y lleno de pelo rubio me gustaba. Además, su polla de 20 centímetros era lo que más amaba de él, eso y su forma de follar.

Mi pareja me devolvió la sonrisa entre mis cavilaciones y noté el gesto inconformidad de mi padre.

Mi progenitor se llamaba Alejo. De tez oscura, sin ser moreno. Músculoso, pero bajito.De cuerpo curvilineo en las caderas y piernas.

Su porte varonil era raro. Siempre me pareció que mi padre tenía un cuerpo perfecto para un gay tonificado.

Trasero ancho y firme. Cuerpo músculoso, pero suave al gusto y estetico. Con vello en el pecho, axilas, pubis y trasero.

La mata negra que portaba siempre estaba recortada, junto a su barba corta, nariz romana, labios rojos, cejas delineadas, cabello peinado hacia un lado y ojos severos. Mi padre a sus 46 años, se conservaba bien. Igual mi madre.

Siempre que salían robaban miradas por igual.

Lo único malo era el carácter de mi padre. Muy rígido en muchas cosas y difícil de convencer.

Tuve suerte de que no se tomará mal mi gusto por los hombres, según sus palabras, era evidente que me gustarían.

«Siempre te ha gustado verme desnudo cuando nos bañamos juntos, hijo.», me había dicho enfrente de mi madre

La vergüenza que sentí todavía me hace querer huir de él al recordarlo.

Dejé mis pensamientos cuando se estaba haciendo de noche.

Mi novio se quedó a dormir por petición de mi madre y él aceptó no muy convencido.

Mientras mi padre y Raúl quedaban solos, mi madre me llevó al cuarto.

—Es mejor dejarlos solos, hijo. Tu padre necesita hacer su prueba definitiva.

Hice una mueca al escuchar eso.

—Solo van a emborracharse—dije.

Mi madre sonrió.

—Y no nos conviene estar despiertos cuando suceda. No quiero limpiar el vómito de borracho de nadie. Te aconsejo dormir antes de que empiecen, algo que será pronto.

Mientras asentía a las palabras de mi madre, me pasó una pastilla.

—Para dormir. Harán mucho ruido y será difícil conciliar el sueño.

Le miré raro.

—¿Es necesario?

Mi mamá entornó los ojos.

—Apenas llevas unos días de haber vuelto del servicio militar y cuando eras un niño tu padre no tomaba. Cuando cumpliste la mayoría de edad te fuiste a vivir solo, por lo que nunca lo viste borracho. Confía en mí y bebetela.

Acepté y me despedí de mi madre.

Mientras pasaba por la sala, vi a mi padre y a Raúl tomar varios tragos de vodka.

Fuí al cuarto y dejé la pastilla en la mesita de noche.

Quería bañarme primero.

Preparé la tina para sumergirme y dejé que el agua caliente embriagara mis sentidos.

Rápidamente, me quedé dormido.

Desperté al escuchar golpes y gritos graves.

Me levanté mareado de la tina y caminé desnudo mojando el piso hacia afuera del baño y el cuarto.

Los ruidos de golpes de piel y los gritos se hicieron más fuertes.

Cuando llegué al origen, me quedé aturdido sin saber que decir.

En el sillón de la sala, mi padre estaba en cuatro, desnudo.

Su piel tonificada tenía una capa de sudor que realzaban sus músculos. Desde sus bíceps, pectorales, piernas, espalda y trasero.

El pelo de su cuerpo brillaba ante la luz de la sala. Tenía los párpados cerrados y gritaba en voz alta en un tono lastimero, como un perro herido.

La razón, mi novio lo estaba follando por detrás.

Eran embestidas rápidas y crueles. El golpe de piel entre la pelvis de Raúl y el trasero de mi progenitor eran fuertes. No había suavidad y el rojo en la zona marcaba que llevaban mucho tiempo con ese tempo.

Raúl estaba desnudo, sudado y moviéndose con soltura. Cómo le gustaba follarme a mi, con los brazos a los lados de sus caderas, empujando con sus piernas su pelvis hacia el agujero de su interés.

Mientras follaba a mi padre no dejaba de hablar, de soltar maldiciones y quejas.

—Zorra malnacida. No sabes cómo deseaba cogerte apenas te vi. Ya sabía que eras igual de puto que tu hijo. Tus ojos de padre severo no engañan a un veterano como yo. Se distinguir a las golfas de tu clase.

Mi padre soltó un gruñido moviéndose al compás de las embestidas.

Ambos se perdieron en el vaivén de sus caderas, ajenos a mi.

Mi polla estaba erecta, no sabía cuando, pero estaba masturbándome mientras los veía enfrascados en su sexo prohibido.

¿Cuenta como infidelidad si tú novio se coge a tu padre?

No sabía que pensar. Solo que mi cuerpo estaba deseoso de seguir viendo más.

Papá se dejó montar por Raúl. La polla de mi novio le habría el culo con dureza. Por lo poco que podía ver, la zona estaba roja, llena de humedad.

Ambos hombres soltaron un grito grave y se dejaron caer en el sillón, uno encima del otro.

Papá fue nalgueado por Raúl y luego este sacó su polla llena de semen.

Por la cantidad que tenía, no era su primera descarga. Suponía era la tercera, le conocía bien.

Mi padre se dió la vuelta y con desgana chupó la polla de mi novio, dejando que este descansará en el sillón, disfrutando de la mamada.

Sin que me notarán, regresé al cuarto, totalmente despierto.

Miré la pastilla que me dió mi madre y sonreí.

Partí la pastilla y regresé a la sala de estar.

Mi padre y mi novio se estaban besando, sin prestar atención a su alrededor.

Parecían idos en el deseo y la embriagez.

En silencio, puse las pastillas en los dos vasos a medio terminar de licor y regresé al cuarto sin que me notarán.

No fue difícil, realmente parecían estar en su mundo, ajenos a su alrededor.

Escuché como hablaban en voz alta de seguir bebiendo y esperé varios minutos con los nervios en el cuerpo.

Una vez, dejé de escuchar ruido, salí del cuarto.

Ambos estaban dormidos en el sillón.

Mi padre a mitad de una mamada y mi novio dormido, sentado.

Tomé a mi padre y lo empujé hacia el suelo, dejando su culo abierto donde mi pareja lo había follado.

Su culo abierto estaba rojo, pero no por estar dañado, sino simplemente por su uso.

Se veía bien, lubricado, lleno de semen y abierto. De vez en cuando, se cerraba en una contracción anal que chorreaba semen hacia afuera.

Tragué saliva dudando de lo que iba a hacer.

Pero al ver a mi novio en el sillón, no podía quedarme con las ganas.

Me subí a mi padre, desnudo e introduje mi polla en su culo varonil.

La carne caliente recibiendome me hizo suspirar.

Gemí de gusto al dar la primera penetración. Después, la segunda y la tercera.

Mientras escuchaba los golpes de piel, no podía creer lo que estaba haciendo.

Follandome a mi padre. Algo que imaginaba en mis fantasias se había vuelto realidad.

Miré a mi progenitor despierto, mirándome y me quedé quieto.

Le ví sonreír con su vista nublada por el licor.

—Adelante, hijo. Soy todo tuyo.

Con un hipo, su voz ronca me llamó a continuar.

Lo hice lentamente, escuchando su gemido grave.

—Asi, bebé. Más fuerte.

Hice caso viendo la expresión de éxtasis de mi padre. Estaba disfrutando de ser cogido por su hijo.

Me arme de valor y lo folle con ganas. Golpeando mi pelvis contra sus nalgas y escuchando sus quejidos varoniles.

El vaivén de caderas fue mutuo y el placer en mi cuerpo me llenaba de descargas en la espalda y pubis.

Se sentía tan bien cogerse a mi padre por el culo, escucharlo gemir por mi polla y llenarlo con ella como mi putita.

Mi novio seguía dormido, así que no entendía como mi padre estaba despierto.

Pero no importaba ahora, podía disfrutar del momento con él despierto.

Ambos nos sumergimos en el placer del sexo por un buen rato, y solo nos detuvimos después de mi segunda descarga de semen.

Solté un gemido en voz alta y mi padre aprovecho para tomar mi rostro y besarme.

Sus labios carnosos rojos aprisionaron los míos, metió su lengua hasta mi garganta y me hizo seguirle el juego. Enroscando nuestras lenguas y compartiendo el sabor del otro.

Los sonidos húmedos de nuestras bocas y el raspor de su barba contra mi piel fue gustoso.

Nos separamos con un gemido ronco de ambos y nos miramos.

Papá sacó mi polla de su culo y se levantó lentamente.

Se tocó el trasero haciendo un quejido de dolor y se fue caminando a paso errático hacia el cuarto con mi madre, dejándome desnudo en la sala con mi novio, después de ordeñarnos.

Miré los vasos de licor y noté que solo mi novio se había bebido su trago, el de mi padre estaba intacto.

Sonreí al pensar en eso.

«Mi padre realmente es una golfa golosa», pensé.

 

Fin

Gracias por leer. Si desean charlar, estoy en telegram.

@Remaster64TL28.

Nos leemos luego.

9 Lecturas/12 agosto, 2026/0 Comentarios/por Remaster64
Etiquetas: anal, gay, infidelidad, madre, mayor, militar, padre, sexo
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