Tradición Familiar Parte 10
Eduardo se pone en acción, para buscar a los hombres que se cogerán a su nieto Julian .
Pasó ese fin de semana, Eduardo ya había estado contactando a algunos amigos que sabía que estarían interesados en participar en el encuentro con Julián. Uno de ellos era un amigo pediatra, se conocían desde jóvenes. En una ocasión que Eduardo lastimó mucho a un niño, le tuvo que llamar a su amigo, el Dr. Manuel, un hombre de la edad de Eduardo, 58 años, 1.75 de estatura, Moreno, muy guapo, ceja poblada y una barba y bigote de corte candado, con una mezcla entre canas y cabello negro al igual que su pelo, no era gordo pero tenía una leve pancita, lo que no tenía leve era la verga, 21cm de carne maciza, una verga morena que se curveaba hacia arriba. En aquella ocasión, Eduardo le llevó a un pequeño que consiguió por un cliente de su despacho, que estaba acusado de haber violado a su hijo de 8 años.
La esposa le quería quitar la custodia de su hijo, porque lo había descubierto violandolo, lo que ella no sabía era que el niño estaba de acuerdo. El pequeño siempre lo negó, e incluso habló mal de su mamá, alegando que lo golpeaba y lo trataba mal. Al final, la esposa perdió la custodia, Eduardo movió sus influencias, alterando las pruebas, además se comprobó que la mujer se drogaba. Dejando al niño con su padre, quien siguió teniendo relaciones con su hijo.
Eduardo había sabido de ese caso por un amigo abogado, inmediatamente buscó al acusado, Raúl Pérez, albañil de 48 años, un hombre corpulento, moreno, alto, de carácter fuerte, cabello negro al igual que su bigote. Desde un principio Eduardo fue honesto con Raúl, le dijo que si era cierto que se cogió a su hijo, él lo iba a ayudar, aunque tuviera que comprar al juez, y no le iba a cobrar un solo peso, la única condición era que le prestara al niño. Raúl le confesó la verdad a Eduardo, cogía con su hijo, aunque no le metía la verga completa, ni se lo cogía tan fuerte, le dijo que sí le metía por lo menos la mitad de sus 20cm de carne gruesa, pero al niño le gustaba, y ahora incluso les estorbaba la madre, querían estar ellos dos solos.
Después de ganar el juicio, Eduardo obtuvo lo que quería, al pequeño Raulito, un nene de 8 años, morenito y delgado; amante de la verga, pero Eduardo fue muy rudo con él, se dejó de llevar y le metió la verga completa, cogiendoselo duro y fuerte, le rompió el culito. Fue cuando Eduardo le llamó a su amigo el Dr. Manuel, y le tuvo que confesar lo que había hecho, que necesitaba su ayuda. El doctor conocía a Eduardo bastante bien, y no fue del todo una sorpresa para él.
Cuando el escándalo de Eduardo donde se le acusaba de haber abusado de un niño, su amigo el Dr Manuel, estaba seguro que había sido cierto, y con esto lo confirmaba. Después de atender al niño, una vez que este se recuperó, el Dr Manuel terminó cogiendose a Raulito en su consultorio, después de eso, Eduardo y el Dr Manuel se hicieron aún más amigos.
Eduardo contactó a los dos, a Raúl y a Manuel para invitarlos a la fiesta con Julián, ambos aceptaron encantados.
Esa tarde después de que Raúl y el doctor Manuel aceptaran, Eduardo se quedó pensado en el por qué a su hijo le excitaba ver que otros hombres se cogieran a Julián, a él nunca le llamó la atención eso, aunque ahora le daba mucho morbo. Pensó en sus hijos cuando estaban chiquitos, y se los imaginó siendo penetrados por otros hombres, luego recordó su infancia, cuando su papá lo hacía con él, no recordaba si le gustaba o no. De grande nunca más volvió a dejarse coger, y hasta la fecha no se le antojaba.
Eduardo creció con un hermano y una hermana, Eduardo era el mayor, después su hermana Elena y el menor Ernesto. Suponía que su padre nunca había tocado a Elena, pero a pesar de que no estaba seguro, creía que a su hermano Ernesto sí. Nunca tocó el tema con él, Ernesto era divorciado y solo había tenido una hija. Eduardo casi no veía a sus hermanos, tanto Elena como Ernesto eran personas muy exitosas y siempre estaban ocupados. Decidió marcarle por teléfono a su hermano, le dijo que lo extrañaba y que tenía muchas ganas de platicar con él, coincidieron en que esa tarde los dos tenían un espacio en sus agendas y quedaron de comer juntos.
Más tarde Eduardo ya esperaba a su hermano en una mesa de su restaurante favorito, cuando lo vio llegar. Ernesto era un hombre de 54 años, muy guapo, más guapo que Eduardo, era alto, hacía deporte, tenía un cuerpo atlético, llevaba el pelo peinado hacia atrás, un cabello castaño, no usaba barba ni bigote, tenía unos hermosos ojos verdes y una sonrisa de galán de telenovelas.
Se saludaron, se dieron un abrazo y se sentaron a la mesa.
Eduardo: Hermano qué gusto verte, que bueno que tuviste oportunidad, tenía muchas ganas de platicar contigo.
Ernesto: Sabes hermano, deberíamos juntarnos más seguido, es cierto, me la paso metido en el trabajo, pero la familia debería ser primero.
Ordenaron de comer y después de platicar de temas de trabajo y ponerse al tanto de sus vidas, Eduardo sacó el tema.
Eduardo: Sabes hermano, estuve recordando nuestra infancia y hay algo de lo que nunca he hablado contigo. Quizá lo sepas o quizá no, quizá incluso también pasaba contigo, es sobre papá.
Ernesto: No sé exactamente de qué hablas hermano.
Eduardo: Bueno, es un tema delicado, pero así es como fueron las cosas, cuando éramos niños, mi papá y yo….. ¿Cómo te lo digo?…. teníamos….. relaciones sexuales.
La cara de Ernesto no era de sorpresa, escuchaba atento a su hermano que siguió hablando.
Eduardo: No fueron muchas veces, ni fue algo que yo recuerde para mal, creo que en ese entonces me gustaba, después crecí y ya no volvió a pasar nada con él, pero siempre quise saber si entre ustedes llegó a pasar algo.
Ernesto se quedó pensativo, bajó la cabeza un poco y después la levantó para ver fijamente a los ojos a su hermano.
Ernesto: Sí hermano, yo también cogía con mi papá, me encantaba que me metiera la verga, no sé por qué, pero lo disfrutaba. La verdad es que no he vuelto a dejar que nadie me la meta, pero te digo algo, me causa mucho morbo el sexo de alguien joven con alguien maduro, y siéndote sincero últimamente he cogido con jovencitos.
Eduardo: ¿Qué tan jovencitos?
Ernesto: De 18 años.
Eduardo: ¿Nunca has estado con alguien menor?
Ernesto: No ¿Por qué lo preguntas?
Eduardo: ¿Te gustaría?
Ernesto: ¿Qué tan menor?
Eduardo: 10 años, el niño quiere, al niño le gusta.
Ernesto: No me imaginaba que esta reunión se trataría de esto, pero me está interesando la idea. Cuéntame más.
Eduardo: ¿Puedo confiar en ti?
Ernesto: Claro hermano, tienes mi palabra.
Eduardo le contó a su hermano todo, desde cómo se cogía a sus hijos cuando eran niños, hasta como sus hijos se cogían ahora a sus propios hijos. Le contó el plan que tenía Adrián con el pequeño Julián, Ernesto estaba tan sorprendido como entusiasmado.
Ernesto: Hermano, todo esto que me cuentas me vuela la cabeza, pero me pone la verga dura, qué rico todo lo que has hecho y lo que me estás contando, yo solo tuve una hija, pero si hubiera tenido hijos, seguro me los hubiera cogido también.
Eduardo: Una última cosa ¿Cuánto te mide la verga?
Ernesto: 21cm bien gruesota ¿Por qué?
Eduardo: Es el único requisito de Adrián, que estén vergones, quiere ver a su hijo disfrutando de hombres maduros con vergas grandes, entre más grande tengan la verga mejor.
Ernesto: ¿Y el niño aguanta?
Eduardo: Le encanta.
Ernesto: Estaría bien que se lo cogiera el burro, a ver si es cierto que aguanta, a ese wey le mide 25cm, dice que ni las viejas se la aguantan, y que van varios gays que los deja casi sin poder caminar, sería delicioso ver como se coge a tu nieto.
Eduardo: Pues suena bien, pero ¿Quién es el burro?
Ernesto: Es un conocido, un mecánico a donde a veces llevo mis coches, le dicen el burro, un día le pregunté por qué le dicen así y esa fue su respuesta, que por la verga de burro que se carga.
Eduardo: Sí la verdad si estaría rico ver como Julián se come una verga así, pero, crees que a ese hombre le gustaría participar.
Ernesto: Pues a lo que me ha contado, ese wey le entra parejo a todo, y se ve que es bien rudo para coger, sería cuestión de preguntarle, igual si le damos una lana jala.
Eduardo: Vamos con él, quiero conocerlo.
Después del restaurante, Eduardo y Ernesto se dirigieron al taller mecánico de el burro, cuando llegaron, Eduardo lo vio, y por un instante pensó que no era buena idea, ante él estaba un hombre de 1.85 de estatura, tenía 50 años, no musculoso pero sí de brazos firmes, usaba bigote y barba bastante poblada, su cabello y su barba eran una mezcla de canas y cabello negro, era un hombre blanco, con la ceja muy poblada, traía una camiseta blanca y unos pantalones de mezclilla, ambos llenos de grasa, sus fuertes brazos estaban llenos de tatuajes, y muy peludos al igual que su pecho por lo que Eduardo alcanzaba a apreciar.
El hombre se acercó a ellos, saludó a Ernesto y luego volteó a ver a Eduardo que estiró la mano para presentarse.
Eduardo: Hola qué tal mucho gusto, soy Eduardo Montemayor, hermano de Ernesto.
El burro: El gusto es mío, Luis Martínez, para servirle, pero todos me conocen como el burro. ¿En qué puedo ayudarles?
Eduardo: Sí, ya me contó mi hermano por qué te dicen el burro, y precisamente de eso es de lo que queremos hablar, tenemos una propuesta para ti. No sé si nos puedas regalar unos minutos de tu tiempo.
El burro: Claro los escucho.
Eduardo: Mira, no sé ni por dónde abordar el tema, es algo complicado y no cualquiera le entra, pero voy a ser lo más directo que pueda contigo, esperando tu discreción. Estoy reuniendo a varios hombres, maduros, que tengan una buena verga para entre todos cogerse a alguien.
El burro: ¿Y ustedes van a participar?
Eduardo: Sí, y cuando mi hermano me dijo que le contaste por qué te decían el burro pensé en ti. El detalle es que no es una mujer a la que nos vamos a coger.
El burro: Ah ya entiendo por dónde va la cosa, es para cogernos a un vato, no me diga que es a usted.
Eduardo: No, no es a mí, es digámoslo, un jovencito, es mi nieto. Su papá tiene la fantasía de verlo siendo penetrado por varios hombres maduros y vergones. Sé que puede sonar muy extraño, pero si estás dispuesto a participar te podemos ofrecer dinero.
El burro: ¡Órale! Esa si no me la esperaba. ¿El papá del chavo quiere ver cómo varios vatos se cogen a su hijo, entre ellos usted que es su abuelo? No pues que fantasías tan perversas, y yo que me consideraba cochinote, pero va, va, me interesa, la verdad ya me he cogido a varios jovencitos aquí en el taller, luego luego uno ve cuando les gusta la verga y le andan ofreciendo el culo a uno, así que suena bien esa fantasía.
Eduardo: Solo hay un detalle más y es el más importante, mi nieto tiene 10 años.
El burro: A ver, a ver, eso si ya no lo entendí, ¿Cómo que tiene 10 años? Pues es un niño ¿Y se lo van a coger entre todos y el papá está de acuerdo?
Eduardo: Sí, sé que suena raro, pero todos estamos de acuerdo, incluido mi nieto, ya lo ha hecho y le gusta.
Los tres se quedaron en silencio, Eduardo estaba nervioso, había compartido un secreto muy importante con alguien prácticamente desconocido. Después de un silencio, Luis el burro, habló.
El burro: A ver, varios puntos, yo no tengo problema con que sea un morro, si el morrito quiere está bien, yo encantado de comerme un culito tan tiernito, pero, va a aguantarme, yo tengo una vergota, y he dejado a varios putos más grandesitos llorando, y lo más importante ¿No me voy a meter en problemas? Es un niño, ustedes saben a lo que me refiero.
Eduardo: De eso no te preocupes, no te meterás en problemas, y de que te aguante la verga lo vamos a ver ese día, pero Julián es tan cabrón que seguramente te va a aguantar, te lo dice alguien con 23 cm de verga que ya se lo cogió.
El burro: Que rico, no pues así sí le entro, y no se preocupen, no es necesario que me paguen, estas oportunidades no se deben dejar pasar, ustedes me avisan qué día, y se arma. Me despido, un gusto conocerlo Eduardo, si ya no se les ofrece otra cosa dejen le sigo en la chamba.
Se dieron un apretón de manos para despedirse, Eduardo se dio cuenta de la fuerza de su apretón. Era un hombre rudo fuerte, y sobre todo riatudo. ¡Lo que le esperaba a Juliancito!
Eduardo le llamó a Adrían para contarle que ya eran cinco hombres dispuestos a cogerse a Julián, Adrián consideró que estaba bien con ellos, se le paró la verga de la emoción. Eduardo le dijo que todos estaba vergones, pero no le contó de los 25cm de el burro. Adrián le dijo a su papá que preparara todo para el fin de semana.
El fin de semana llegó. Eduardo tenía todo listo, les había dado las indicaciones a los otros 4 participantes, la ubicación y el horario del encuentro, sábado por la tarde.
Adrián quería darle la sorpresa a Julián, él llegaría con el niño una hora más tarde, cuando todos estuvieran listos, le había dicho a su papá que quería que todos estuvieran desnudos en la recámara cuando él llegará con Julián. Eduardo colocó un sofá a un lado de la cama, para que Adrián observara todo.
Al entrar a la cabaña Julián no vio a nadie, pero había visto varios coches estacionados afuera, solo cuando estuvieron afuera de la recámara, Adrián le pidió a Julián que se desnudara. Julián pensó que iba a coger con su papá, sin imaginar que adentro cinco hombres lo estaban esperando completamente desnudos, el doctor Manuel se jalaba la verga suavemente, ya comenzaba a ponérsele dura, al igual que a Raúl el albañil, los hermanos Eduardo y Ernesto estaban platicando de las experiencias que Eduardo había vivido justo en esa cabaña, en esa habitación, y el burro, estaba callado, solo en una orilla, viéndolos a todos, con su enorme verga colgando, se veía enorme, así dormida parecía medir mínimo 20cm y gruesa, más gruesa que la de Eduardo, tenía la panza y el pecho lleno de pelos negros, al igual que los de la verga, que parecía que nunca se los había cortado, tenía unas piernas grandes, firmes, también llenas de pelo y unos brazos fuertes llenos de tatuajes.
Adrián abrió la puerta para que Julián entrara, todos voltearon a verlo, Julián no se esperaba lo que vio, 5 hombres desnudos, 4 de ellos completamente desconocidos para él, con una mirada de confusión volteó a ver a su papá que estaba fascinado viendo a los hombres que se iban a coger a su hijo.
Julián: Papi ¿Quiénes son ellos?
Adrián: Son amigos de tu abuelito, vinieron a jugar contigo. Te van a coger entre todos, hoy vas a probar muchas vergas.
Julián seguía confundido, pero no dijo nada, su abuelo lo tomó de la mano mientras Adrián cerró la puerta y se dirigió al sofá para tomar asiento.
Eduardo: Ven mi cielo, te voy a presentar a mis amigos, él es Raúl, chúpale la verga para que se la conozcas.
Julián así paradito como estaba se acercó a la verga de Raúl el albañil, que ya tenía sus 20cm de verga erecta, Julián lo volteó a ver, moreno alto, pelo en pecho y un bigote negro, le tomó la verga y se la metió a la boca, Raúl al sentir su boquita tibia, se apretó un pezon con una mano mientras que con la otra tomo del cabello a Julián para que le mamara la verga más fuerte, Julián se comenzó a atragantar al sentir la verga de Raúl en su garganta, Raúl apenas le daba oportunidad de respirar cuando ya lo tenía con media verga adentro de su boca.
Raúl: Eso putito, me dijeron que te encantaba la verga, vamos a ver si es cierto
El doctor Manuel no pudo resistir más, y se colocó detrás de Julián jalando su cintura para que parara las nalguitas, ahí donde estaba parado chupándole le verga a Raúl. El doctor se puso de rodillas y clavó su cara entre las nalgas de Julián, que al sentir la lengua del doctor se puso más caliente, le encantaba que le mamaran el culo, además el doctor Manuel era experto en eso.
Eduardo: A ver Julián ahora le vas a mamar la verga a mi hermano, él es tu tío abuelo, se llama Ernesto.
Raúl se quitó para darle espacio a Ernesto, aquel hombre rubio alto, con el cuerpo trabajado, un madurito delicioso, acercó sus gruesos 21cm a la boca de Julián, que con los ojos llorosos le comenzó a lamer la verga. Ernesto sintió que se desvanecía de placer al sentir la pequeña boquita de Julián, que se había convertido a su edad, en toda una perra experta en mamar vergas.
El burro estaba en una orilla sólo observando, con su enorme verga aún dormida, cuando Eduardo le pidió que se acercara.
Eduardo: Mira Julián, él es Luis, pero le dicen el burro.
Julián se sacó la verga de Ernesto y volteó a ver al burro, alto, con cara de malo, lleno de tatuajes y una barba y bigote tupido, le dio miedo su actitud, le vio la enorme verga colgando entre la mata de pelos gruesos y largos, 20cm gruesos aún sin despertar.
Julián: ¿Por qué te dicen el burro?
El burro: Ahorita vas a ver putito.
El burro se acercó a Julián, lo cargó en brazos, y lo giró dejándolo colgado de cabeza, la cara de Julián quedó justo frente a la verga del burro, que sostenía al niño de la cadera abrazándolo con sus fuertes brazos, el culito de Julián quedó casi en la cara del burro. A Julián le llegó un fuerte olor a verga, al burro le apestaba la verga a macho, a testosterona. Julián tomó la verga flácida del burro con sus manos y se la metió a la boca, el burro bajó su cara y le empezó a devorar el culito al niño, pasando su lengua por ese pequeño agujerito, al instante la verga del burro se comenzó a parar, todos miraban expectantes, especialmente Adrián, eso es lo que quería, un macho que hiciera a su hijo como quisiera.
El burro se deleitaba con el culito de Julián, con sus pequeñas nalguitas, al tiempo que sentía la boquita del niño chupándole la verga, pero conforme le fue creciendo, Julián ya no pudo, la tomaba con sus dos manos y la lamía porque en la boca ya no le cabía.
Todos se quedaron sorprendidos al ver aquel animal que había cobrado vida ante sus ojos, el burro decía que le medía 25cm, pero todos estaban seguros que era más, o por lo menos así se veía, enorme, gruesa, llena de venas para poder irrigar semejante pedazo de carne.
El burro sostuvo a Julián con una sola mano y con la otra le empezó a meter dos dedos al mismo tiempo, eran dedos grueso, el burro soltó una risa de placer como alguien que se ríe de sus maldades.
Julián lanzó un quejido, así como estaba colgado de cabeza, el burro le saco los dedos y lo volvió a girar, cargándolo en sus brazos, la cara de Julián quedó a la altura de la del burro que lo comenzó a besar de la manera más sucia posible, lo lamía, le escupía la cara y le metía la lengua a la boca. Julián estaba completamente excitado, su verga erecta pegaba en el pecho peludo del burro, nunca se había sentido así con ninguno de sus familiares que había cogido, le gustaba la manera en que el burro lo trataba. El burro lo lanzó a la cama y Julián cayó acostado boca arriba.
Los demás que ya estaban impacientes se subieron a la cama, Raúl lo volteó y lo puso de perrito, se escupió la verga y apunto dispuesto a clavársela a Julián
Eduardo: ¡Espera deja saco el lubricante!
Adrián: ¡No papá, que se la meta así sin lubricante!
Raúl clavó su verga negra en el culo de Julián, era la primera vez que sentía la verga de un extraño, y le encantó, volteó a ver a su Papá y le excitó que su papá lo viera, quería hacerlo sentir orgulloso, como cuando un pequeño compite y su padre lo apoya desde la tribuna. Así estaba Adrián, fascinado de ver en lo putito que se convertía su hijo. Julián bajó el pecho para levantar el culito y que le entrara toda la verga. Raúl se la dejó ir hasta adentro, y se lo comenzó a coger.
Ernesto el hermano de Eduardo estaba que no lo podía creer, era la primera vez que veía algo así, su verga estaba que reventaba y casi sentía venirse de sólo ver como Raúl, ese macho albañil, con la fuerza suficiente para levantar costales de cemento, se estaba cogiendo a un pequeño niño de diez años.
Ernesto: Déjame darle a mi que siento que me voy a venir ya.
Raúl le sacó la verga dejando el culo de Julián abierto y dilatado. Ernesto se colocó detrás de Julián y el doctor Manuel se puso frente al niño para que le chupara la verga.
Ernesto se la clavó de una, tenía la verga más gruesa que Raúl, Julián gimió como perra y luego le siguió chupando la verga al doctor. Ernesto se lo empezó a coger muy rudo, pero Julián ya estaba acostumbrado a que selo cogieran así, Ernesto no resistió más y se empezó a vaciar en el culito de Julián, que sintió la tibia leche de su tío abuelo en su interior.
Doctor Manuel: ¡Ven chiquito móntame la verga!
Ernesto le sacó la verga a Julián que se acercó al doctor y se subió sobre su verga, Julián ya estaba muy excitado, así que al montarse sobre la verga del doctor se sentó hasta abajo, metiéndosela toda el solito en el culo, y comenzó a cabalgar, el doctor nunca había estado con un niño que disfrutara tanto la verga, Julián cabalgaba ensartándose solito una y otra vez los 21cm de verga del doctor, hasta que Julián comenzó a sentir calientito nuevamente, el doctor le estaba vaciando su leche, Julián siguió cabalgando al tiempo que de su culito le salían chorros de mecos, que escurrían por los huevos del doctor. Raúl se acostó a un lado de ellos.
Raúl: Ven chiquito, móntateme a mi también.
Julián se levantó, los mecos le escurrían por la piernas, Adrián se jalaba la verga completamente excitado de ver cómo se cogían a Julián, su mayor fantasía hecha realidad. El burro y Eduardo esperaban su turno jalándose la verga para que no se les bajara.
Julián comenzó a montar a Raúl, que tenía un hijo casi de la edad de Julián, pero nunca se lo había podido coger así, aquel niño solo le aguantaba media verga y Julián se sentaba tragandose con su culito aquella verga morena de 20cm. Raúl giró a Julián acostándolo boca arriba, le levantó las piernas y se acomodó sobre él, metiéndole nuevamente la verga hasta el fondo.
Julián: Ahhhhhhhhhhhhh
Raúl: Así chiquito cométela toda ¿Quieres más leche? Ya traes el culito lleno.
Raúl se lo comenzó a coger más fuerte, sudaba a chorros como si estuviera en un sauna, le metió el dedo pulgar a la boca para que Julián se lo chupara mientras por el culo le metía verga, cada vez se la metía más fuerte hasta que sintió como la leche se le salía a chorros inundando aún más el culito de Julián.
Raúl: Así chiquito, comete toda mi leche.
Cuando Raúl le saco la verga a Julián, la verga le brillaba de lo mojada que estaba, así traía el culo Julián, lleno de mecos, ya traía la leche de tres hombres diferentes y aún faltaba. Raul se acercó a Julian para que le limpiara la verga con la boca, haciendo que el niño saboreara de sus ultimas gotas de mecos que salían, mientras Raul se apretaba la Verga para que saliera toda la leche.
Inmediatamente después se subió Eduardo a la cama, queria dejar al burro al final ya que era el que tenía la verga mas grande, aun más grande que el mismo Eduardo.
Eduardo dejó a Julian así como estaba, solo le levanto las patitas, al hacerlo del culito de Julian salió un chorro de leche, el nene estaba completamente mojado y dilatado, aun así se puso nervioso, ya había sentido esa verga y sabia lo que le esperaba.
Eduardo le metió la verga, de un golpe se le fue la mitad, y se detuvo porque Julian gritó.
Julian: ¡Despacio abuelito por favor despacio!
Eduardo: No mi cielo, hoy no te vamos a coger despacio, así que aguántate.
Eduardo con media verga adentro comenzó a meter y a sacar solo un poco, contó una, dos y en la tercera se la metió hasta el fondo.
Julián: ¡Ayyyyyyy abuelito nooooo no puedo así no, me duele ahhhhhhhh!
Eduardo: Si puedes, ya te la has comido toda.
El culo de Julián a pesar de estar dilatado sentía las dimensiones de la verga de su abuelo, su abuelo le rompió los esfínteres metiéndole la verga entera, Julián lo sentía muy profundo. Los demás hombres estaban sorprendidos al ver que Eduardo le metió toda verga hasta adentro y se lo comenzó a coger muy fuerte.
Julián: Ahhhhh ahhhhhh abueloooooo ahhhh
Eduardo se estaba cogiéndo a Julian tan delicioso, los dos gemían de placer, se lo habría podido coger toda la tarde pero volteó y vio al buurro, que lucia desesperado, se jalaba la verga caminando de un lado a otro, como un animal en celo esperando que le suelten a su hembra para montarla y preñarla.
Eduardo se excito de pensar lo que le esperaba a Julian, y le dio dos metidas profundas más para comenzar a vaciarse dentro de Julian. Después de que Eduardo terminó, se bajó de la cama para por fin darle turno al burro.
El burro: ¡Ahora si Julián, vas a bramar como perra con mi verga!
Julián: ¡Papi dile que no, que no me la vaya a meter toda por favor!
Adrián estaba sentado en su sillon mientras se jalaba la verga, que en ese momento se le puso mas dura al saber que su hijo estaba por recibir ese monstruo que el burro tenia como verga, solo observo a Julián, pero no intervino, ni respondió a su súplica.
El burro jaló a Julian de los pies arrastrándolo hacia él, que estaba de pie en el bordo de la cama.
El burro: Volteate putito, ponte como la perrita que eres.
Julian se acomodó de perrito, el burro le empujó hacia abajo la espalda con su mano, para que pegara el pecho al colchón y su culito se levantara, Julian temblaba de miedo y de nervios, y no era para menos, el burro había hecho llorar a mas de un puto que se creía capaz de aguantar su verga, dejándolos casi sin poder caminar, pero el burro no pensó en Julián, ni en lo que su verga le podía hacer a ese pequeño niño, al ver a Julián así, un culito tan tierno, el culito más chiquito que jamas imaginó cogerse, se volvió loco, desquiciado de calentura, ese culito chiquito hacia que su verga creciera aun más, en su mente perversa algo se trastornó al ver ese culito, tierno, rojo, abierto y escurriendo de mecos, pero aún así, chiquito para el tamaño de su verga. El burro dejó de pensar como humano, ahora en una bestia.
El burro tomó a Julian por la pelvis para que no se le escapara a ningún lado, y con la otra mano apunto al culito de Julian, colocando la cabeza de su verga en la entrada. Los demás hombres se acercaron para ver, dudaron siquiera que le pudiera entrar. Adrian se puso de pie y se acercó también, queria ver en primera fila cómo ese hombre le rompía el culo a su pequeño hijo. El burro sacaba la lengua, y tenía unos ojos de lujuria, ya no aguantaba más. Julian volteó a ver a su papá.
Julian: Papá de verdad no voy poder, dile que no, me va a doler.
Julián le suplicaba a su papá, el burro deslizaba su enorme verga entre las nalgas de Julián listo para entrar, el burro volteó a ver a Adrián como pidiendo su consentimiento y Adrián movió la cabeza de forma afirmativa, tenía su permiso, no le importaba lo que el burro le hiciera a ese culito, que lo rompiera o lo desgarrara, Adrián quería que le diera verga a su hijo de la manera más ruda posible.
El burro empujó fuertemente, el culito de julian a pesar de estar dilatado y lleno de mecos ponía resistencia, el burro retiro un poco su verga y desde donde estaba lanzó un salivazo que cayó justo en el culito abierto de Julián. El burro colocó nuevamente su verga y empujó fuerte, sintió como Julian apretó su culito.
El burro: No apriete puto, puja porque si no te voy a lastimar ¡Puja, abre el culo!
Julian pujó haciendo que su culito se abriera y sintió como la gruesa cabeza de la verga apestosa del burro entró, Julian sintió que su corazón dejó de latir, pero una vez que la cabeza de la verga del burro entró, fue como una avalancha que el culito de Julian no fue capaz de detener, el burro le fue metiendo la verga con todas sus fuerzas. Las paredes del culito de Julián se desgarraban al paso de ese animal, pero el burro no tuvo compasión, se la clavó lo más profundo que pudo. Un fuerte dolor invadió a Julián, que sintió como la verga del burro lo perforaba, sintió como toda la verga le llegó hasta adentro, pero no era toda, apenas era la mitad.
Julian entró como en un trance por el fuerte dolor que sintió, no gritaba ni hacia nada, el burro tenia media verga adentro, sentía como ese culito le apretaba, pero para él no era suficiente, le queria meter toda la verga. Nuevamente lanzó un salivazo que cayó en su verga y siguió clavando, jalando con su mano a julian hasta él.
Julian al sentir como le entraba más verga, salió del trance en el que estaba, levantó el pecho de la cama e intentó ponerse de pie para safarse, pero el burro lo tenía fuertemente prisionero, con la mano que tenia libre presiono la espalda de julian, para que la pegara nuevamente al colchón y con la otra lo jalo hacia él, la verga del burro se siguió metiendo.
Julian: ¡Ayyyyyyyy yaaaaa por favooooooor sacala!
El burro no escuchaba, aunque los cinco hombres hubiesen intentado quitarle al niño, no habrían podido, no había nada que impidiera que el burro le metiera toda la verga. El burro empezó un mete y saca muy fuerte, con cada metida le clavaba un poco más de su verga, con cada embestida, Julián sentía como el burro entraba más profundo, hasta que sintió como los largos y gruesos pelos negros de la verga del burro pegaron en sus nalguitas.
La escena era impactante, un hombre alto, fornido, lleno de tatuajes y pelos en todo el cuerpo metiéndole una enorme verga a un pequeño nene delgadito, chiquito. Adrián no podía más de placer, los hombres al rededor estaban nuevamente erectos al ver semejante escena. El burro lo había conseguido, Julian ya no solo gritaba, lloraba.
Adrián: ¡Cogetelo fuerte, más fuerte! ¡Rómpele ese culo al cabrón!
El burro se comenzó a coger a Julian salvajemente, le daba duro, como nunca había cogido, como si no hubiera un mañana, el culito de Julian estaba roto, el burro le metía y le sacaba su enorme verga hasta adentro, Julian la sentía tan profundo que creía que le saldría por la boca.
Después de un rato, el culito de Julian se comenzó a acostumbrar a esa verga, a pesar del dolor, se comenzó a excitar al sentir toda la verga caliente del burro adentro, dejó de llorar y comenzó a pujar.
Julián: Ahhhhh ahhhh ahhhhh que vergota tiene señor.
El burro: ¿Te gusta putita? ¿Te gustan las vergas grandes? Mira, eres toda una zorrita, ya la tienes toda adentro.
El burro jaló a Julián del cabello para darle más duro.
Julián: Ahhhhhhhhhhhhhhhhh
El burro: Eso perrita puja como la putita que eres.
Julian no entendía muchas de las palabras que le decía, ni porque lo trataba así, pero le gustaba, le gustaba sentirse lleno de verga, dominado por hombres machos y maduros.
El burro no se vino, pero le sacó la verga llena de mecos de los otros hombres y algo roja, le había roto el culo a Julián, pero Julián no se quejaba, al contrario, seguía con el culito parado listo para que le dieran más. Los hombres que estaban alrededor se volvieron a formar para cogerselo, primero, Ernesto, luego el Dr Manuel, luego Raul y después su abuelo, Julian seguía con el culito parado recibiendo las vergas de todos.
El burro: ¡Preparate porque ahí te va mi verga nuevamente!
A julian se le cortó la respiración solo de pensar, pero tenia la verga erecta de lo excitado que se sentía por experimentar nuevamente esa sensación de tener la enorme verga del burro adentro. El burro lo bajó de la cama y le pidió que se quedara de pie, le pidió que se inclinara un poco y se sostuviera de la cama, después el burro se agachó hasta que su verga quedo a la altura del culito de Julián, deslizó su verga entre las nalguitas del niño y se la clavó, esta vez se fue con todo, Julian no dejaba de sentir como la verga le entraba, cuando pensaba que había terminado le entraba más, sentía cómo cada centimetro de carne caliente iba resbalando en sus entrañas, hasta que nuevamente sintio que el burro le perforaba el estomago y los pelos de la verga le pegaron en sus nalgas, nuevamente la tenia toda adentro, las piernas le empezaron a temblar a Julian. El burro se lo empezó a cojer ahí, en esa posición, Julian gimió como si quisiera llorar pero aguantaba, aguantaba que el burro le diera verga.
El burro tomó a Julian por el pecho con una mano y se levantó quedando completamente de pie con la verga adentro de Julian, lo que hizo que Julian quedara colgando ensartado en su verga, las patitas de Julián colgaban y el peso de su cuerpo hacía que la verga se le ensartará hasta adentro.
El burro se acerca a Raúl que era el más fuerte después de él.
Burro: Compa sosténgame al niño de las axilas, así que quede de frente a mí.
Raúl: Ya estás compa, vengase pa acá chiquito.
Raúl levantó en brazos a Julián, que sintió un breve descanso al salir de esa verga en la que estaba ensartado. Raúl giró a Julián para que quedara frente al burro, sosteniéndolo fuerte con sus brazos por debajo de las axilas de Julián. El burro le levantó los pies sosteniéndolo de los tobillos. Julián quedó en una especie de columpio entre esos dos hombres, el burro lo levantó de los tobillos hasta que el culito le quedó a la altura de su verga, lo acercó y se la metió de golpe y así se lo empezó a coger.
Julian sentia como la verga del burro le entraba una y otra vez, al tiempo que de su culo seguían escurriendo mecos de los otros hombres que se habíanan vuelto a vaciar en el culo de Julian, el burro estaba que no aguantaba más, sin sacarle la verga bajó sus manos y tomó a Julian de los muslos.
El burro: ¡Abrazate de mi cuello chiquita!
Al burro le gustaba hablarle en femenino a los hombres que se cogía, y Julian era la más puntita que había probado. Raul acercó a Julian para que abrazara al burro del cuello, en cuanto se sostuvo, el burro lo comenzo a subir y a bajar a su antojo, haciendo que su verga entrara y saliera una y otra vez, todos estaban sorprendidos de ver la agilidad del burro para coger, pero sobre todo, sorprendidos de ver como el culito de Julian se abría para recibir tamaña vergota.
Después de un rato, el burro ya estaba completamente sudado y quería venirse, acosto a Julian en el bordo de la cama y le subió los pies hasta la altura de sus orejas, los sostuvo fuerte contra la cama, y se lo comenzó a coger muy duro, el burro empezó a besar a Julian, a lamerlo y a escupirlo, hasta que ya no pudo más.
Julian: Ahhhhhhhh ahhhhhhhh ahhhhhhhh
El burro: Eso putito ahhhhhhh ahí te va la leche ahhhhhhhhhhhhhhhhhh
Los huevos del burro se comenzaron a contraer y comenzó a lanzar chorros de mecos tan fuerte y tan abundantes, que Julian sintió que el burro se estaba orinando, sentía como la leche caliente de esa enorme verga lo inundaba, el burro se quedo así un rato con su verga adentró, cuando la sacó aun estaba un poco erecta, un chorro espeso y abundante salió del culo de Julian, que estaba abierto y rojo, se abría y se cerraba despues de la cogida que le acababa del dar el burro.
Pero la cosa no terminó ahí, bajó a Julian de la cama, lo tomó de la mano y se lo llevó al baño, todos lo siguirieron incluyendo Adrian, que no entendía que estaba pasando. El burro se metió con Julian a la regadera recorriendo una cortina que separaba la ducha del baño, el resto de hombres se apretujaron en el baño para ver que haría el burro, el burrro recargó a Julian de frente contra la pared y se agacho para volverle a meter la verga ya un poco flácida, Julian sintió como un chorro caliente lo mojaba por dentro. Por las piernas de Julián empezaron a escurrir chorros de miados amarillos, el burro se estaba miando en el culo de Julian.
El burro: Eso perrita, ya quedaste bien marcada por tu macho.
El burro le saco la verga lo volteó y lo agachó del hombro, pidiéndole que se pusiera de rodillas y siguió orinando, haciendo que el chorro de miedos cayera sobre la cabeza y la cara de Julian, que no decía nada, nadie dijo nada, cuando el burro terminó de orinar se sacudió la verga ya flácida y se hizo a un lado. Nadie decía nada, todos estaban en silencio. El burro abrió la regadera y puso de pie a Julian, los demás hombres se salieron del baño menos Adrian.
Adrian: No pensé que llegarías a tanto.
El burro: Así me gusta tratar a los puntitos.
Adrián: Mi hijo no es puto.
El burro: Mientras tenga una verga adentro, es un puto, pero que sabroso culito, la verdad el mejor que me he comido.
El burro se terminó de dar una enjuagada y se salió de la regadera dejando a Julián solo con su padre.
Adrian: Julián…. Perdón.
Julian: ¿De que papa?
Adrian: De lo que hice, de traer a todos estos hombres para que te cogieran.
Julian: Está bien papá, yo vi que a ti te gustó ver que me cogieran.
Adrian: ¿Y a ti te gustó, que te cogieran todos esos hombres?
Julian: Si papá, me gusta que me metan la verga, y me gusta meter la verga también, la del burro al principio me dolía mucho, pero después me gustaba como se sintió, tienen una vergota papá, yo la quisiera tener así cuando crezca, y si tengo hijos les voy a meter la verga.
Adrian: Sí hijo cuanto tengas hijos te los coges, y si todavía estoy vivo, me los prestas para cogermelos yo también, como tu abuelito a ti.
Julian: Papá, el unico de todos que no me metió la verga fuiste tú ¿Por qué?
Adrian: ¿Quieres que te la meta?
Julian: Sí papá, tu verga es mi favorita.
Adrian: ¿Aunque no esté tan grande como la del burro?
Julian: Es mi favorita porque es tuya papá.
Adrian se sintió lleno de amor y calentura, su verga se comenzó a poner dura, volteó a Julian contra la pared y le sobó las nalgas, le metió dos dedos, el culo de Julián estaba completamente dilatado, Adrián se agarró la verga y la metió a su hijo, la verga de Adrián se deslizo hasta adentro sin ningún problema. Adrián sentió el vacío en el culo de Julián, no le apretaba la verga, estaba completamente abierto, podía sentir como Julian traía el culo lleno de leche.
Adrián: !Te dejaron bien preñado hijo!
Adrián comenzó a hacerle el amor a su hijo, suave y tiernamente acariciando y besando su cuello mientras el agua caía sobre sus cuerpos, le metía la verga una y otra vez excitado de saber la cantidad de vergas que habían estado ahí en ese culito, que ahora era suyo nuevamente, cerró la regadera y cargó a Julián en brazos, lo llevó a la recámara y así mojados como estaban, lo tiro sobre la cama y sobre Julián se tiró él.
Le levantó las piernas y le siguió haciendo el amor, metiendo su verga una y otra vez mientras lo besaba apasionadamente, hasta que Julian por las caricias de su padre y la deliciosa metida de verga que le estaba dando, se comenzó a venir. Adrián sintió los mecos de Julian en su abdomen y se comenzó a venir el también, hasta que quedó rendido, le sacó la verga y se acostó a un lado de él, los dos se quedaron dormidos. Una hora más tarde, cuando despertaron y se alistaron para salir de la cabaña, se dieron cuenta que estaban solos, ya todos se habían ido.
Continúara…



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