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Heterosexual

ASI INICIÓ TODO

NARRACIÓN DE MIS INICIOS EN LA VIDA SEXUAL CON MUJERES CONVINADO A OTRAS COSITAS.
INICIO DE TODO

Anteriormente comenté la manera de como me inicié en la sexualidad a los 8 años de una manera atípica y muy particular, digamos que demasiado diferente, para unos es repugnante, para otros es normal, otros simplemente disfrutan cuando leen, cada cual se lleva su propia opinión. Mis papás nacieron en ciudad, pero por cuestiones comerciales compraron una muy considerable cantidad de tierra en un pueblo, aislado de la cabecera municipal, construyeron una casa, pusieron a producir esa finca con todo, cultivos y animales, con el tiempo dejaron esa finca a mi cuidado, y se regresaron de manera definitiva para atender unos negocios en la Capital de departamento. Somos dos hermanos, mi hermana mayor nació en 1976, yo nací en 1988  cuando mi mamá tenía 35 años, mi hermana odia el campo y cuando terminó en la U se dedicó a su vida personal, con ella nunca coincidimos en nada de nada, cuando yo jugaba con carros ella tenía novio, mundos completamente diferentes, en el año 1994 un primo de la capital nos visitó en la finca en unas vacaciones, cuando regresó se le olvidó una revista porno, cuando fui a arreglar la cama donde descansó (mi mamá nos enseñó a arreglar la habitación y a cocinar) al levantar la colchoneta llegó ese ejemplar a mis manos, un fin de semana estuve viéndola con mucho estupor, sorpresa, admiración y sentía una sensación extraña, en la mitad de la revista le habían agregado unas páginas de zoofilia, diferentes tipos de animales entre ellos gallinas, yo a los 8 años terminé haciendo lo mismo que veía en la revista (los detalles están en mi anterior narración de mis vivencias). En la escuela me gustaba verles los cucos a las niñas y era tan travieso que tiraba cosas al piso, me agachaba a recogerlas con tal de ver entre las piernas de las niñas, hasta que comencé a hacer tocamientos a ellas, colocarles el pene en el culito, entre las piernas, en la entrada de sus vaginas, tener sexo oral mutuo, hasta que penetré a una de ellas, ésta es la historia.

 

PRIMERA NIÑA Y PRIMERA VEZ PROBANDO CULITO

Desde que recuerdo nos pasábamos de lunes a viernes en la capital, sábados, domingos y feriados empaque maletas, suba al carro y para la finca, después de iniciar actividad literalmente sexual, en el campo éramos de las pocas familias que teníamos televisor a color y grande, por entonces era sony de 29 pulgadas y a color de esos que ocupaban media casa, aunque entraban solo dos canales, éramos muy felices viendo los dibujos animados del sábado y domingo, siempre llegaban niños de las fincas vecinas a que los dejaran ver televisión, cuando comenzaban las noticias nos parecían muy aburridas y mi mamá con la empleada nos daban almuerzo a todos, al terminar jugábamos media tarde al papá y la mamá, a la lleva, a las escondidas y otros, antes de caer la noche cada cual se iba para su casa o sus papás venían a buscarlos, en el siguiente diciembre y con nueve años recién cumplidos, plenas vacaciones, un fin de semana cualquiera llegaron varios niños de mi edad y mucho menores, al medio día mis papás se habían ido para el pueblo en el carro y quedamos al cuidado de una empleada que andaba muy ocupada y ni atención prestaba, una de las niñas que llegó con los hermanitos tenía tres años y medio, comenzó a cabecear, estaba que se dormía, llamé a la empleada para que la acostara nunca subió, como ya era tarde les pedí a los niños que se fueran y apagué el televisor, los niños se fueron yendo a sus casas, menos los hermanitos de la niña, bajé y la empleada estaba lavando ropa, cuando regresé vi que la niña se fue de lado y quedó dormida en una banca, como pude la llevé para la cama en un cuarto disponible, la acosté boca arriba literalmente dormida, los hermanitos habían ido atrás, yo les dije que se fueran y prendieran la TV y la dejaran dormir, fui al armario para buscar una manta para arroparla, cuando voltee se le veía por debajo del vestido los cucos como a las niñas de la escuela, regresé rápido, sentí una emoción extraña, euforia, placer, alegría, salí a la sala y le dije a los hermanitos que estaba muy dormida, regresé, cerré la puerta con seguro y no resistí subirle el vestido y bajarle los cucos, cuando los iba bajando comenzó e emerger de debajo de los cucos su diminuta rajita hasta que quedó bien expuesta, solamente la miraba y para mí eso era todo, era la gloria, la niña trató de despertarse y se hizo de lado en posición fetal volviendo a quedar profunda, me asomé por la ventana viendo que la empleada estaba en el lavadero y los hermanitos veían TV, fui y le bajé los cucos hasta las rodillas, saqué mi diminuto pene, me le acosté por la espalda de ella, le entreabrí las nalgas y le acomodé mi pene empujando entre sus piernas hasta que ella quedó contra mí, sé que le alcancé a tocar la vagina porque sentía calientito y ella se frunció, un buen rato después comenzó a despertarse, yo saqué mi pene y me retiré rápido, ella se levantó, se acomodó sus cucos y se fue para el sanitario, al terminar llegó a la sala de TV, se reencontró con sus hermanos y se fueron, aunque fue una sola vez, estaba feliz, satisfecho, disfruté, me quedó gustando, en la noche volví a ver la revista, una a una las fotos, me gustaba lo que había pasado con la niña, con esta niña tuve varios encuentros y todos fueron de la misma manera.

 

PROBANDO VAGINA

En otra ocasión contrataron a una señora para ayudar en la casa y venia con su hija la cual tenía cinco años, para entonces yo tenía nueve años y medio porque fue en un mes de junio, absolutamente nadie sabía o sospechaba de mis travesuras sexuales, ese día estaba viendo TV, mi mamá llegó con ella de la mano, la dejó conmigo para que también viera TV y la cuidara, luego se fue a hacer los quehaceres, cuando finalizó un programa de dibujos animados, recuerdo que comenzaron a pasar un programa de política y eso no me llamaba la atención, dejé prendido el TV para que ella viera y me fui para mi habitación a jugar con mis carros, la niña dejó de ver TV y se fue para donde yo estaba, también se puso a jugar con mis carros, pasamos buen rato hasta que comenzamos a jugar al papá y a la mamá, cada que podía le hacía cosquillas y ella reía bastante, me senté en la cama y ella se sentó al lado mío echando cuentos de su casa, que ella tenía una perrita que tenía hijitos, cuentos sin fundamento, mientras tanto le comencé a hacerle cosquillas y ella también, iba avanzando poco a poco hacía sus genitales hasta que logré colocar mi mano sus piernas y la dejé ahí, hasta que le toqué a su vagina por sobre los cucos y ladrando como un perrito, ella comenzó a reír bastante, no tuvo ninguna reacción más bien parecía que le gustaba porque me decía que otra vez, la senté sobre mis pernas y la convencí que para seguir jugando se tenía que quitar los cucos, ella misma en su inocencia lo hizo sin oponerse, comencé a tocarle su rajita y hacerle GUAU, GUAU, GUAU, le daba una fuerte risa y le caía en gracia lo que le hacía, la hice sentar de frente a mí con las piernas bien abiertas, estiradas por los lados de mi cuerpo, la acerque lo más que pude y la abracé, le pedí que me abrazara y también lo hizo, metí mi mano por entre sus piernas y saqué mi pene el cual experimentaba una buena erección, luego la acerqué completamente acomodando mi pene para que tocara muy bien su vagina, así permanecí un buen rato, ella me dijo que siguiéramos jugando y le dije que estaba descansando, cuando experimenté una especie de orgasmo, se me quitaron los deseos y no me gustaba que mi pene la tocara, le pedí que se colocara sus cucos y así lo hizo, seguimos jugando como si nada, todo el tiempo le recalcaba que nunca le dijera a nadie lo que hacíamos. Al día siguiente igual que todos los días mis papás se fueron a controlar los trabajos en la finca, la señora de los oficios internos volvió a traer a la niña y nuevamente la dejó conmigo recomendándome que no la dejara sola ni la descuidara, el demonio se volvió a despertar, la llevé para mi habitación y le pregunté que: si había dicho a alguien que se había quitado los cucos, me dijo que no, a todas las niñas que estuvieron conmigo les decía que ese era nuestro secreto, que nunca le contaran a nadie porque nos pegaban a ambos y nos regañaban, ese día comencé con las cosquillas, repetí exactamente lo mismo hasta dejarla sin cucos, la hice acostar en la cama a mi lado, luego nos tapamos con una manta, sin preguntar nada le metí la mano entre sus piernas y comencé a tocarle la vagina mientras ella se reía bastante, luego le dije que abriera sus piernas, cuando lo hizo le metí mi dedo y comencé a acariciarle la vagina, me dio una buena erección, desabotoné mi pantalón y saqué mi pene, le tomé la mano y se la llevé hasta mi pene y le dije que cogiera eso, cuando me agarró el pene con su mano le decía que apretara y así lo hacía, ella duró largo rato haciéndolo hasta que volví a tener otro orgasmo y ya no me gustaba que lo tuviera agarrado, no disfrutaba nada de nada, le dije que lo soltara, trató de levantar la manta para ver, le dije que no, luego guarde mi pequeño pene, me abroché el pantalón, levanté la manta y se quedó viendo, al no ver nada yo mismo le dije que me había agarrado un dedo, después nos pusimos a jugar y se olvidó todo, esa niña estuvo conmigo muchas veces más porque la mamá duró ocho años trabajando con nosotros, me gustaba porque era delgada y no creció tanto, a los 13 años la penetré por primera vez y para entonces medía un promedio de 155 cm.

 

PRIMER DESNUDO TOTAL Y PRIMER ORAL EN UNA VAGINITA

Cuando había cumplido los 10 años, llegaron en pleno diciembre a visitarnos unos familiares de la Capital del país, vinieron dos hermanas mayores de mi papá con sus esposos, trajeron a sus tres hijos e hija con sus parejas, y traían dos hermanos de una de las esposas de los hijos de mis tías ya mayores de edad y una nieta de seis años, toda blanca de pies a cabeza, delgada de cuerpo, mi papá los invitó a todos para la finca a pasar navidad, la casa en la finca es grande, hay una buena cantidad de habitaciones porque cuando toca alojar obreros no son dos o tres, hay buen espacio, la señora que nos ayuda alistó y organizó todo, a llegar, llevaron a cada familia donde se iban a hospedar, los dos hermanos de una de ellas no se quisieron quedar ahí porque era en el piso y en colchonetas, entonces en el pueblo les consiguieron hospedaje. El 23 de diciembre mataron una novilla para hacer asado, compraron cualquier cantidad de cerveza y aguardiente, el 24 en el día se hizo el asado, mi papá le dio almuerzo a los obreros, pagó sueldos, primas, la misma señora que nos ayuda y que tiene una hija de seis años, con la misma que en más de una ocasión hemos tenido encuentros eróticos como tocamientos manuales, tocamientos con nuestros genitales, besitos, abrazos, ella me busca, le gusta que le haga cosquillas, cuando se fueron los obreros, mi papá colocó música a elevado volumen, comenzaron todos a tomar cerveza y comer carne a la llanera, a las 6 de la tarde celebramos la navidad, se dieron regalos, a las 7 y 30 de la noche la señora que nos ayuda y su hija se fueron para su casa y la verdad me quedé aburrido porque pensaba tener un íntimo encuentro con ella y ni modo de decirle que se quedara, cuando se iba yendo me miraba, me señalaba con el dedo y se reía, a las 8 de la noche en el kiosco que es grandísimo colocaron música a bastante volumen, comenzaron a beber cerveza revuelta con aguardiente, los papás llevaron a la nieta a ver TV, me pidieron que la acompañara, éramos los dos únicos menores de edad, traté de hablar con ella y ni contestaba, era una pendeja de ciudad petulante, de esas mocosas que levitan, que hablan entre los dientes, que no les gusta nada, yo me fui para mi habitación y le dije que iba a estar ahí por si necesitaba algo, la sala de TV es grande, en el segundo piso y tiene buenos ventanales, había una ventana abierta y por ahí entró una polilla negra de esas inmensas de clima caliente que revoletean en los bombillos, la nieta al verla salió corriendo despavorida para donde yo estaba, lloraba durísimo, estaba aterrorizada, yo me reía porque para mí es normal, fui y maté la polilla, cerré la ventana para que no entraran bichos, la nieta se me agarró de la mano y no me soltaba para nada, me pedía que no la dejara sola, apagué ese TV y la llevé para la parte externa de la casa, conseguí una botella, cogí unos cocuyos que es un escarabajo calentano que alumbra bastante por los ojos, los eché entre la botella y se los mostraba, al comienzo temblaba del miedo, cuando vio que los cogía con mi mano se calmó y dejó de sollozar, comenzó a mostrar sonrisas, era todo una novedad, en esas pasó brincando un sapo calentano grande, al verlo se puso a llorar, yo la llevé para la sala de TV, la calmé y le dije que esos no hacían nada, de todas maneras les tenía terror, no quiso volver a salir, le prendí la TV y le coloqué una película en el VHS, luego me retiré para mi habitación, a los dos minutos allá llegó porque había escuchado cantar algún sapo en la parte externa. Como tenía la botella con los cocuyos, apagué las luces y ellos encendieron sus ojos, con eso se calmó, me dijo que le mostráramos a los papás los cocuyos, nos fuimos al kiosco y en medio de esa bulla los ubicamos; ya estaban entonados por el licor, los llevamos afuera y les mostramos los cocuyos, ellos estaban muy sorprendidos porque nunca habían visto, la nieta hablaba más que perdido cuando aparece, les contó lo de la polilla y que yo la había salvado, el sapo que pasó saltando, un escarabajo grandísimo, al final los papás la calmaron y le explicaron que esos animales no hacían nada, me recomendaron que estuviera con ella y le tuviera paciencia porque era la primera vez que estaba en el campo, yo me fui para el segundo piso y la nieta al lado mío, me quedé viendo TV y ella no se despegaba de mi lado, me pidió que la acompañara al baño, la llevé de la mano, cuando entró me quedé afuera, adentro vio esas lagartijas o geckos que caminan sobre las paredes, salió literalmente con los cucos en las rodillas que casi se cae, me tocó entrar con ella y acompañarla mientras orinaba, la verdad que tenía fastidio, como a las 10:30 de la noche comenzó a quedarse dormida, la llevé a la habitación donde iba a pasar la noche con los papás, me iba a salir para que se colocara la pijama y no me dejó, estaba miedosa, delante de mí se desnudó como si nada y se colocó la pijama, la acosté, apagué la luz, salí y me fui para mi habitación, cuando llegué a mi habitación unos cinco minutos después llegó atrás de mí con una muñeca en la mano toda temblorosa, me dijo que había escuchado un duende, le dije que se acostara en la otra cama que hay en mi habitación, ella lo hizo, apagué la luz me coloque una camiseta y una pantaloneta, y me acosté, en la parte externa un pájaro nocturno llamado urutaú pegó un graznido horrible, la nieta se levantó, corrió hasta mi cama, se me acostó literalmente encima, me abrazo muy fuerte por el cuello y me dijo que le daba miedo y que ella no dormía sola, la calmé y le dije que era un ave nocturna, ella no se quiso ir para la otra cama, se acostó a mi lado y echó su pierna por encima, yo sentía que me tocaba con la entrepierna, estaba haciendo mucho calor, ella tenía una pijama gruesa y sudaba mucho, me dijo que tenía mucho calor, le traje agua con hielo, se la tomó, conseguí una camiseta mía en algodón y que me quedaba pequeña, se quitó la pijama y se colocó la camiseta, me volvió a abrazar fuerte, también la abracé, al sentir ese delgado cuerpo mi pene se puso erecto lo cual no era nada nuevo para mí, me entraron ganas de tocarla, de ponerle el pene en la vagina, era oportunidad para hacer cositas y estaba en bandeja de plata, no podría en otra oportunidad, comencé acariciando sus piernas, cuando lo hice me quitó la mano y se puso brava, ya había aprendido a manipular a las niñas, lo primero fue decirle que se pasara para la otra cama pero no quiso, le dije que si no se dejaba acariciar me iba para otra habitación y cerraba la puerta con seguro, me dijo: está bien pero una sola vez, yo comencé acariciar sus piernas y le dije que nos diéramos besitos, ella me daba piquitos en la boca y me dijo que se daban piquitos con un niño de la escuela, nos dimos varios piquitos pero yo iba tras de otra cosa, a éstas alturas yo había efectuado varias penetraciones en otro lado un tanto diferente a humanos, había estado con dos niñas en varias oportunidades y ésta era mi tercera, le metí la mano debajo de sus cucos y ella me rechazó, le dije que me iba para otra habitación, me dijo que no la dejara sola que ella se dejaba pero que no la dejara sola, le metí la mano y comencé a tocarle la vagina, cuando lo hacía se reía bastante y me decía que le estaba haciendo cosquillas, le quité los cucos y le acaricié la vagina bastante rato, recordando las fotos de la revista donde había sexo oral, le dije que quería darle piquitos ahí, ella se reía y me dijo que no porque en la escuela le habían dicho que ahí nadie tocaba, insistí e insistí hasta que logré convencerla, con la poca luz tenue la acosté boca arriba, con las piernas abiertas, me metí debajo de la camiseta y me ubiqué entre sus delgadas piernas, comencé a darle besitos en la vagina la cual era pequeñita, le pasé suavemente la lengua por entre la comisura y la niña temblaba cuando lo hice, le abrí bien la vagina pasando mi lengua desde la parte inferior hasta arriba en el clítoris, se fruncia muy fuerte y se reía, le pregunté que si le gustaban esas cosquillas y me respondió que sí y que quería más, se sentía muy suavecita, era agradable porque estaba muy aseada, un sutil olor a orina, cuando paré me dijo que le hiciera más cosquillas, yo le hice sexo oral un buen rato, le pedí que se acostara encima de mí, así lo hizo, le quité la camiseta y le dije que abriera sus piernas, al abrirlas le metí el pene entre ellas y le dije que cerrara, al cerrarlas la ubiqué entre mis piernas sintiendo que su vagina me rosaba en el abdomen, sentir ese calorcito de su cuerpito delgado y su vagina por sobre mi pene sin penetración todavía, me fascinaba, me gustaba, disfrutaba que me apretara el pene entre sus piernas, duramos bastante rato de esa manera, luego me senté en el borde de la cama y la hice sentar sobre mis piernas, hasta la fui acercando hasta que su vagina quedó sobre mi pene, al acercarla para que quedáramos abdomen contra abdomen, le metí bien la cabeza del glande sin penetrarla totalmente, ella se fruncía bastante, duramos así varios minutos y me hizo eyacular aunque eran solo unos leves chorros, la dejé mojada, al terminar las contracciones se me pasaron todas las ganas de seguir, incluso se estaba quedando dormida por lo que la acosté a mi lado y me quedé dormido, a eso de las siete de la mañana me desperté asustado, me coloqué muy rápido ropa interior, la pantaloneta y la camiseta, solamente esperaba que alguien tocara la puerta, la nieta estaba profunda a un lado acostada boca arriba, me le metí entre las piernas y le revisé la vagina, no noté nada particular aparte de los mapas en la sábana, que linda se le veía, pequeñita, muy blanca, no le sobresalía nada, al abrirla noté que tenía como mocos secos, le chupé la vagina y tenía un sabor diferente, muy salado y ácido, le acomodé el pene dentro de ella y duré un ratico, de un momento a otro se volteó, y siguió dormida, yo le coloqué los cucos, y la vestí con la pijama, salí a dar una vuelta, había llegado uno de los trabajadores a ordeñar y echarle cuido a los animales, estaba ya la señora que nos ayuda con su hija recogiendo botellas, su hija me miraba y se reía de manera maliciosa, los papás de la niña estaban dormidos sin desvestirse, nadie es nadie se había levantado, todos estaban dormidos, me fui para la habitación y la nieta ni se había movido, estaba igual de dormida que todos. Bajé al comedor y nos pusimos a hablar con la hija de la señora que nos ayuda, se reía bastante sin motivo, se quedaba viéndome y soltaba la risa, a eso de las 9 de la mañana volteo a ver que la niña iba bajando las escaleras y se dirigía al comedor, pidió agua porque tenía sed, le dieron limonada, le prepararon desayuno y luego se fue donde estaban los papás, los cuales no se despertaron, la busqué allá y cuando me vio me dijo que la llevara a la ducha para bañarse, al finalizar de bañare ella se entró a mi habitación, y cerró la puerta con seguro, como la otra niña reía y me miraba, se reía y me miraba, le dije que por que se reía, entre risas me respondió que se había acordado que yo le daba piquitos en su vagina y que luego había colocado una cosa entre sus piernas, le dije que era un sueño, que eso no había pasado, movía la cabeza diciendo que no porque se acordaba bien, le pregunté que de qué más se acordaba, y dijo que había sentido que algo le tocaba la vagina, le pregunté si quería más piquitos ahí y me hizo señas que no, todo el día y siguientes se juntaba con la otra niña; la hija de la señora que nos ayuda, ambas niñas se la pasaban conmigo para que las llevara a ver animales en los corrales, de noche a coger cocuyos, no hice nada de nada me daba miedo que alguna de las niñas se diera cuenta y comentara con alguien, de todas maneras ellas hablaban a solas, me volteaban a ver y reían muchísimo, o me vieran haciendo algo algún adulto y le dijeran a los papás, pero de lo que si estoy seguro es que nunca le dijo nada a los papás, al despedirse fue y me dio un abrazo, se subieron al carro y se fueron. Nunca supe si comentó algo o aún guarda el secreto, pero cuando estaba en la Universidad terminando carrera, me encontré con ella que para entonces ya era mayor de edad, nos saludamos, departimos un rato, recordaba lo de los bichos en la finca, pero nunca mencionó que le había lamido la vagina y le había colocado el pene entre las piernas, nunca me hizo ningún reclamo y nunca dio señas de querer volver a estar conmigo íntimamente, o recordaba y le daba pena decir algo o verdaderamente ese evento se le olvidó.

 

Al día siguiente que era domingo, mis papas bajaron al pueblo, me rogaron que bajara con ellos y yo no quise, tenía vivo el recuerdo de la nieta, la señora que nos ayuda me llamó y me brindó el desayuno, al terminar subí a ver dibujos animados, al rato llegó la señora con su hija que ya había cumplido los seis años, la niña es criada en el campo y es poco dócil a diferencia de la nieta, es más brusca, cuando la señora se fue a ordeñar, me quedé viendo a la hija y le hacía gestos mostrando la lengua, ella hacía lo mismo, me acerqué y le hice cosquillas, ella me hizo cosquillas, así duramos un rato, la tomé de la mano y nos metimos en mi cuarto, me asomé al balcón y la mamá comenzaba a ordeñar las vacas, la niña estaba al lado mío, me senté en la cama esperando a ver que hacía, ella fue y se sentó al lado mío como siempre hace cuando quiere estar conmigo, comenzó a reírse y a hacerme cosquillas, yo le hacía lo mismo, luego la abracé bien y le daba besitos, ella hacía lo mismo, le toqué las nalgas mientras agarraba los cucos y se los bajaba, al quitárselos ella se subió a la cama y se dio la vuelta porque pensaba que le iba a colocar el pene entre las piernas, yo la hice acostar boca arriba con las piernas abiertas, ella solamente me miraba, le recogí las piernas hacia atrás, le levanté la faldita y luego me tapé la cabeza con ella, le abrí la vagina y en ese momento se levantó y me dijo que así no, que no le gustaba así, la convencí diciéndole que le iba a hacer cosquillas de otra manera, me miraba con recelo, le pedí que se dejara una sola vez y que si no le gustaba no lo haría más, ella se volvió a acostar como estaba y me dijo que bueno, yo sin perder tiempo me le metí entre las piernas, me tapé con su falda, le abrí la vagina viendo por segunda vez una vagina real no en las fotos de la revista, cómo era, la miraba una y otra vez hasta que perdí el miedo y en un impulso natural me metí la lengua entre ella, la niña se fruncía muchísimo, no estaba tan limpia como la otra, pero el olor era agradable y me gustaba, luego de darle lengua un rato, la levanté, la hice colocar en cuatro, le metí el pene entre las piernas y la hice enderezar, la abracé y le tocaba la vagina, para entonces ya comenzaba a sentir contracciones muy fuertes y al terminar se me quitaban las ganas de seguir tocando a la niña, nos vestimos y prendimos la TV, la mamá llegó al rato, nos llevó café en leche con galletas y así permanecimos el resto del día

 

 

PRIMERA PENETRACIÓN HUMANA

En mi anterior narración, describí cómo a la edad de 11 años y medio llegó a nuestra finca la hija de un trabajador muy corpulento y grande de tez morena, la esposa también era bastante corpulenta, la niña tenía cinco años y medio y al igual que los papás, era muy corpulenta para su edad, su color de piel bien oscura, tenía la piel quemada, los labios bastante gruesos, besaba muy rico y duro, piernas gruesas y macizas, culoncita, la vagina le sobresalía bastante porque era gordita, la típica niña de campo y hay que ser sinceros, no era para nada agraciadita, un poco descuidada en la higiene personal por parte de los papás, a ella yo la inicié en el sexo a esa edad, aprendió a chupar el pene y yo tuve con ella orgasmo pleno con expulsión de semen la primera vez que estuvimos, después que tuvimos la primera experiencia, cada que podíamos teníamos encuentros, si no era con ella, era con la hija de la señora que nos ayuda, se dejaba hacer de todo sin problema y participaba llevando la iniciativa, cuando no habían personas en mi casa, extendía una sábana blanca afuera para anunciar que estaba solo, ella venía diciendo que era para ver TV, en varias oportunidades estuve a punto de penetrarla, también estuve a punto de ser descubierto por mi mamá, le vi empezar a crecer los senos y también la vi tener su primera menstruación, le vi crecer un escaso vello púbico, también fue a la única niña que le vi lubricar la vagina desde siempre, quedaba bastante mojado cuando estaba con ella. Ella y la hija de la empleada fueron las que más aventuras tuvieron conmigo y a las únicas que penetré cuando crecieron, nunca abrieron la boca y mantuvieron nuestro secreto, hoy siendo adulto extraño mucho mi niñez porque no puedo repetir esas experiencias.

 

A la edad de 16 años yo medía 170 cm de estatura, hoy en día mido 175 cm, mi pene por entonces había alcanzado una longitud de 13 cm, hoy en día mide 15 cm. la niña negrita medía un promedio de 1.65 metros aparentando ser una joven de 14 años, hace como unos cinco años la y debe medir por lo menos 180 cm, aparte que es muy gorda, demasiado grande.

 

A la edad de 16 años (2004) había terminado el bachillerato y tuve una novia que estudiaba conmigo (con ella nunca pude siquiera tocarle una teta, cuando lo hice salí cacheteado y echado), había estudiado en 10 y 11 una materia que se llamaba comportamiento y salud, aprendí todo lo relacionado a la reproducción humana, ya me cuidaba con las dos niñas en la finca porque sabía en la vaca loca que me metería donde ocurriera un embarazo, especialmente con la negrita que ya estaba menstruando y mi semen tenía la capacidad para fecundar.

En vacaciones de diciembre, me fui todo el mes para la finca mientras mis papás se quedaron en la capital, por entonces comenzaba a asumir roles de responsabilidad. A los papás de la niña se les pagó por un trabajo por contrato, de manera que el tiempo era de ellos, llegaban muy temprano a trabajar y se iban tarde, la niña los primeros días les ayudaba, no vino por dos días, yo se la pregunté a los papás y me dijeron que estaba enferma, no pregunté más al tercer día vino, duró un rato con ellos y se regresó para la casa, al encontrarla en el comedor tomando agua, la noté muy pálida, decaída, incómoda, apagada, no decía nada, con unas ojeras feas, le pregunté que de qué estaba enferma, ella no dijo nada y me llevó hasta el sanitario me hizo la seña con la mano que esperara, entró cerró y salió varios minutos después, abrió la puerta y me hizo la seña que entrara, me mostró la poceta, había manchones de sangre oscura en el agua, en el cesto de la basura una toalla higiénica manchada de sangre, me dijo que ya era mujer y que era la primera vez, que le dolía bastante el estómago. Bajó la cisterna y se fue para el comedor, a pesar de estar próxima a los 11 años, por primera vez la vi apagada y sin ganas, ni siquiera me miraba con morbo, no me hizo ninguna seña, ni me determinaba.

Tres días más tarde la vi sola en el comedor muy cambiada, como más caderona, unos ligeros senos le sobresalían bastante, reía nuevamente, me miraba blanqueando sus ojos, hacía seis meses que no teníamos nada y la última vez aún era muchísimo más bajita, si bien era gorda, ésta vez estaba más delgada, le pregunté por los papás y me dijo que estaba trabajando junto a mis papás, le pregunté por la señora que nos ayuda y dijo que estaba llevando las medias nueves y se había ido con la hija, le dije que si podía ir a mi habitación, se quedó mirándome y me hizo una seña que me fuera adelante, arranqué de una, unos minutos después llegó ella, ya eran cinco años de varios encuentros con ella. Se notaba que ya no era niña hasta en su forma de hablar, ya no necesitaba decirle que si le hacía cosquillas, corrí cortinas y me quité los pantalones quedando en camiseta, ella se subió la falda y se quitó la ropa interior, yo comencé practicándole sexo oral mientras se fruncía muy fuerte, tenía una vagina muy grande y más negra que siempre, cuando le chupaba el clítoris con las piernas me apretaba la cabeza, le salía bastante flujo, tenía un ligero vello púbico, luego ella comenzó a chuparme el pene, era la primera vez que ambos sudábamos, si bien no es que ella tuviese experiencia con hombres, yo le decía como hacíamos las cosas, ella me volteó la cola como siempre para que le colocara el pene en la entrada de la vagina y así lo hice, pero al enderezarse ya no era una niña y ni siquiera la tocaba, yo me acosté boca arriba para que ella se hiciera encima como otras veces y que frotara su vagina sobre mi pene, así lo hicimos, ella se subió y comenzó a frotarse suavemente, de un momento a otro se excitó demasiado, llevó su cola bastante adelante liberando mi pene el cual se le metió entre la vagina y no tuve tiempo de pararla porque echó la cola hacia atrás, ella misma se metió una clavada riquísima, pegó un grito bastante duro y se quedó inmóvil, no me decía nada de nada, agachó la cabeza y se miraba entre las piernas, le comenzaron una serie de contracciones rítmicas, su vagina me ocultaba todo el pene, sentía un calor agradable, demasiado suave, mucho calor, creo que duró así unos cuatro minutos, yo no me aguanté la excitación y eyaculé dentro de ella, de un momento a otro temblaba muy duro, literalmente se me desplomó encima no porque se hubiese desmayado sino que quedó sin fuerzas, la ayudé a recostarse en la cama, me miraba toda asustada, me dijo ya no soy virgen porque ahora soy mujer, por primera vez le vi en su cara manifestaciones de vergüenza, por primera vez la vi que sintió pena de estar desnuda, se sentó en el bode de la cama e iba a colocarse la ropa interior y casi se cae, temblaba todo su cuerpo, yo me vestí y me salí, le traje un vaso de agua, seguía en la misma posición y no se movía nada de nada, quise verle la vagina y no me dejó, Cuando se recuperó de ese trance, se fue así al baño a orinar y lógicamente que donde estaba sentada en mi cama quedó como si hubieran regado un vaso de agua, duró más de 10 minutos en el baño, salió del baño caminando recuperada, no hubo un solo cruce de palabras, simplemente bajó a la cocina y tomó abundante agua, luego se fue para donde estaban los papás, yo me asusté demasiado, estaba aterrorizado, cuando llegaron tanto los papás de ella como los míos ni di la cara, en la tarde se fueron y las pocas veces que ellos vinieron incluida la negrita, nunca crucé palabras con ellos, la negrita no volvió más y hasta el día de hoy no volvimos a cruzar palabra, la única vez que nos vimos de frente, agachó la cabeza y siguió, la hija de la empleada me preguntó que por qué la negrita no había vuelto a la casa, no supe cómo explicarle que habíamos tenido sexo pleno con penetrada, si ella no sabía que la negrita me deslechaba lo mismo que ella y si se enteraba la podía perder. A los 13 años a la hija de la empleada que por entonces mediría 155 cm, delgada, livianita, flaquita y con una vagina pequeña, terminó haciendo exactamente lo mismo, por acelerada quedó completamente clavada, la diferencia es que ésta le siguió gustando hasta que la mamá renunció y se fue donde unos familiares a trabajar porque tenía mejores condiciones de vida. Creo que ninguna de esas cuatro niñas comentó algo a sus papás.

8 Lecturas/25 julio, 2026/0 Comentarios/por jucatove88
Etiquetas: hermana, hermanos, hija, mayor, mayores, navidad, sexo, vacaciones
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