Audiofilia y atracción por menores (¿Casualidad?)
Lo que pasa cuando tu sistema nervioso es hiper-conductor.
Curiosidades | Menores |
🅷ace unas semanas posteé: La niña más mamacita del mundo, donde aduje a la muy posible relación entre la atracción por las morritas y la condición de audiófilo, misofónico y melómano, y de ser en términos generales una persona altamente sensible. Aquí me extenderé un poco más en ello.
Llevo décadas dándome cuenta de que hay un alto índice de coincidencia entre la atracción por menores y los efectos típicos de tener un sistema nervioso que conduce mucha más electricidad que la aceptada como normal, o sea, ser un HSP o persona altamente sensible. Estos efectos serían la misofonía (intolerancia extrema, casi fobia a determinados sonidos), la melomanía (gusto extremo por determinados sonidos, obviamente la música), y la afinación extrema del sentido auditivo, que deriva en audiofilia (volverse experto en sonido, ya que a través de este se disfruta tanto).
Las personas altamente sensibles tienen un estilo de vida particular, debido a su condición especial. En el otro polo, están las personas menos sensibles, que son quienes buscan experiencias de vida extremas para poder ‘sentir algo’. Ahí están los deportes extremos, como el kayac, paracaidismo, bungee jumping o escalada. El sistema nervioso de una persona que practica deportes extremos, vendría a ser poco conductor, como el metal bismuto. Por eso ellos pueden ufanarse de no sentir miedo. Bien por ellos. Pero son los que no se dan cuenta cuándo a un personaje le cambiaron el actor de doblaje en una serie que ha seguido por años. Por su parte, los HSPs, se mantienen alejados de situaciones emocionalmente tormentosas, puede que ni se interesen en subirse a una montaña rusa, pero son los que te pueden decir si una persona es de fiar o no solo al oír su voz, ya que el sonido carga mucho más que información que percibimos normalmente como vibración en el aire. Su sistema nervioso es como el grafeno, un superconductor. Grafeno vs bismuto. Superconductividad vs escasa conductividad.
Pero las características de las personas sensibles no se limitan al sentido auditivo, sino también al olfato. En cuanto a los demás sentidos físicos, claro que también hay hipersensibilidad, pero no está tan bien documentada como lo que pasa con el oído.
Aquí es donde mi artículo pierde el carácter «científico» y se pone metafísico: ¿Qué sentido nos dice que algo es bello o no? Así como el gusto nos dice que algo es salado, dulce, amargo, etc; ¿Qué sentido nos dice que algo es estéticamente superior o algo que debe pasar sin prestarle más atención? Lo que sea, también es afectado por la hiper-conducción nerviosa, obviamente a través de la vista, principal, pero no únicamente. Si no, no sabría cómo más explicar la insoslayablemente alta coincidencia entre el contenido underage softcore y las manifestaciones de alta sensibilidad. En pocas palabras, los atraídos por menores tienen alto índice de coincidencia con audiofilia y melomanía. Son quienes manifiestan (como yo) que las minas son lo más bello que puede existir, y su atracción por ellas traspasa lo carnal y llega a lo romántico. Son pocos, eso sí.
Qué odioso hacer la misma aclaración siempre, pero es necesario: Con «atraídos por menores», me refiero a quienes se derriten por las morritas, o a las damas que encuentran que un menor es mucho más atractivo de un hombre adulto, y su atracción se resume en amor y deseo casi nunca consumado. Los violadores, traficantes y/o asesinos de niños y niñas son algo completamente diferente, aunque vengan en el mismo empaque que el resto de nosotros. Son psicópatas. Hecha la aclaración, continúo:
Me encantaría compartirles material que demuestra lo que digo, pero no está permitido; y me banearían. Entre demostrar que tengo razón y conservar mi cuenta, prefiero lo segundo. Además, las veces que he compartido algún enlace, en otros sitios, lo único que logro es que el sitio compartido sea perseguido y finalmente desaparezca. Así como Dross Rotzank se cagó gran parte de la deep web, hablando tanto de ella.
Pero sí, abunda el material que exalta la belleza aplastante de las tween y es ambientado con música Chill Out o similares. La música Chill Out es conocida por su pulsación lenta y relajante. Para los que tienen sistema nervioso tipo bismuto (jaja), el Chill Out es un género insoportable. Igual pasa con la música clásica, cuya estructura es tan compleja y solo oídos evolucionados (no pretendo ofender a nadie) la entienden. No cualquiera llora al oír Nessum Dorma interpretada por Pavarotti o Also Sprach Zarathustra, de Strauss.
Ni para qué mencionar los géneros musicales que están al extremo opuesto, con estructura tan primitiva que hasta un sordo la identifica. Pero ya debéis saber cuáles son, el que solo hace durún-dun-dún, durún-dun-dún y el que abusa de la técnica de «sampleo», para no tener qué componer nada.
Ahora, y para terminar, imaginen ser audiófilo y que le pase esto a uno:
Yo tenía como 14 años y estaba en medio de mucha gente. Era yo el encargado de sonido en una transmisión por circuito cerrado de TV que acababa de terminar. Una compañera, de a lo sumo 12 o 13 años, había hecho de periodista y estaba vestida de sastre con panty-media negro y minifalda azul eléctrico. Mientras los grandes hablaban, ella escuchaba y distraídamente se puso a jugar con el micrófono entre sus muslos. El micrófono estaba prendido. Yo no me di cuenta al principio, sino porque el fuerte restriegue de la malla del micrófono contra el nylon de sus panty-medias, en los audífonos, me llamó la atención. Me puse a mirar, embelesado. Yo era el único que podía escuchar, obviamente. La conversación de los adultos estaba muy animada e interesante (había un personaje público entre ellos, un reputado periodista, contándonos anécdotas). Todos estaban concentrados oyendo. Mi sexy compañerita, de nombre Carol, siguió distraídamente restregándose el micrófono entre los muslos, mientras oía, sonreía y a veces reía. Y yo escuchando ese restriegue amplificado, solo para mí. Carol se emocionó de más y metió la cabeza del micrófono bajo el borde de su falda y empezó a darle vueltas. Donde hubiese tenido más tiempo, habría acabado masturbándose con el micrófono allí mismo.
No puedo describirles las ganas de sacármela y jalármela viendo y sobre todo, oyendo tan detalladamente ese restriegue.
Solo alguien que le dé tanto valor a una experiencia auditiva (un audiófilo) podrá imaginar la arrechera.
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En caso de que vengan audiófilos o interesados en la Audiofilia y melomanía, les dejo este link:
https://stregoika-48906831.hubspotpagebuilder.com/blog/cómo-ajustar-el-volumen-de-tu-colección-de-música.-post-para-audiófilos?hs_preview=eTwCoqUa-200325253695
Bueno, ahí los dejo. Ya saben que trato de no escribir tanta basura, aunque a veces no lo resisto. Jaja. Ojalá hayan encontrado esto constructivo o al menos interesante.
Ciao pervars.
Stregoika ©2026



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