• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.   Siguenos en X/Twitter
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
(2 votos)
Heterosexual, Infidelidad

Iván

Llega un señor muy apuesto a mi casa y se identifica como el hijo de unos amigos, entonces lo reconocí. ¡Habían pasado más de 40 años! Lo invito a pasar y las cosas se van dando….
Hace más de cuatro décadas, justo cuando Saúl y yo estábamos separados porque nos íbamos a divorciar, también se separaron Alicia e Iván, amigos de mi hermana que contrajeron nupcias el mismo mes que nosotros. Mi hijo mayor y el hijo de ellos, también llamado Iván, como su padre, asistían a la misma escuela.

Una tarde Iván padre y yo coincidimos en una junta de padres de familia y al terminar me ofreció llevarme a mi casa pues yo no llevaba auto. Yo acepté.

–¿Me permites pasar antes a mi casa? Mi hijo Iván ahora está conmigo y quiero ver si ya cenó, no nos tardaremos –me pidió y yo asentí.

Cuando llegamos, Iván hijo estaba concluyendo de cenar. Se acercó a mí para saludarme. Nos dimos un beso en la mejilla y él me abrazó, pero percibí claramente que resbaló sus manos por mis tetas y le sonreí al tomar sus manos para separarlas de mi cuerpo. Esa conducta no era nueva para mí en los casos de los hijos adolescentes de mis amigos, así son los chicos, calientes…

Iván padre, me invitó a cenar, pues él aún no había comido y traía hambre.

–Yo ni siquiera he comido, del trabajo tuve que venir a hacer la comida, pero ya no me dio tiempo de comer porque tuve que ir a la junta, supongo que tú estás igual, ¿quieres cenar antes de irnos? –preguntó.

–Sí, estoy igual. Acepto, más sabiendo que tú hiciste la comida –le contesté–, sólo deja que le hable a mi hermana Paca para decirle que llegaré un poco más tarde y lavarme las manos –al avisarle a mi hermana que estaba con Iván padre, ella simplemente dijo “Ya sé cuánto más tardarán…”

Cenamos, en tanto que Iván hijo se fue a dormir. Conversamos de todo, haciendo énfasis en nuestra situación: ellos, Alicia e Iván divorciados; y Saúl y yo separados.

–Nuestro divorcio se dio por varias razones, una de ellas, la principal creo yo, por celos profesionales, además de algunas aventurillas de ambos cuando por separados salíamos a dar alguna plática o a un congreso –confesó Iván.

–Yo estaba igual, me embargaban los celos cuando Saúl salía de la ciudad, o cuando no regresaba temprano a casa. ¡Siempre lo buscaban sus amiguitas! Aunque yo también he tenido dos que tres affaires…

Conforme contábamos más intimidades y la segunda botella de vino iba quedando vacía, ya no queríamos hablar pues nuestras manos estaban jugando con nuestra piel, más ardientemente cuando nos fumamos un porro. Entre risas y carcajadas nos desnudamos uno a la otra, y viceversa. El porro se acabó con el vino y comenzó el sexo, “puro y duro”, dicen mis amigas cuando no hay amor sólo ganas de coger sin importar las consecuencias, ya tomarán la píldora del día siguiente…

No sé cuánto tiempo llevaría Iván padre sin hacer el amor, pero conté tres palos con abundantes eyaculaciones en casi dos horas. La primera fue una vez que estábamos desnudos y casi de inmediato a la penetración. ¡Fue la culminación de la gran calentura que teníamos acumulada!

La segunda fue en la boca. ¡No me soltaba la cabeza! Me la asía firmemente con las dos manos y me fornicaba con furia haciéndome llegar el glande hasta la garganta y coincidiendo cada penetración con la palabra “Toma” o “Puta” hasta que largó tres potentes chorros de semen que, además de caer una gran parte en la garganta, el resto me llenó la boca y algo de eso se salió de mi boca resbalando al sillón donde estaba mi cabeza.

Media hora después fue la tercera. Cabalgué sobre Iván apachurrándole sus huevotes tamaño de caballo y, después de sentir dos chorros calientes como lava caí sobre su cuerpo ya no aguanté más. Así quedamos dormidos hasta que el frío me despertó. Vi el reloj que marcaba ya casi las tres de la mañana.

Busqué mi ropa y me di cuenta que tenía las chiches húmedas, pero con algunos puntos ya secos que claramente eran lamparones de salpicaduras de semen. como la habíamos pasado muy bien, creí que Iván papá se había hecho una rusa cuando yo dormía. «¡Vaya, aún le quedaba mucho parque y me lo vació en las chiches! ¡Qué lechudo!», me dije, pero ya no le comenté nada a él y me vestí. Desperté a Iván papá y le pedí que me llevara a mi casa. Ahora que lo veo con el tiempo, fue una imprudencia mía pedirle manejar en ese estado y la de él más pues estaba borracho, fumado y cogido.

Obviamente esa no fue la única vez que nos vimos para coger. La plática con Iván era muy agradable, también con su exesposa. Una vez, estando borracha, se me salió decirle a Alicia que su marido estaba en muy buenas condiciones, añadí “ya está certificado por mí”. Ella me lanzó una mirada molesta, pero omitió algún comentario. Una semana después, Iván papá me comentó lo que le dije a Alicia a un comentario al respecto: “Tita me dijo que ya te ‘certificó’ en un buen funcionamiento, pregúntale si funcionas mejor que su ex Saúl, porque yo lo voy a comparar el viernes… Cuando regresé con Saúl, ya no quise ver a Iván y temía que Alicia envolviera fácilmente a mi marido. Seguramente ellos sí continuaron cogiendo.

Pasaron más de cuarenta años de aquellas cogidas y ayer en la mañana un señor muy apuesto tocó a mi casa. Abrí y pensé que era un vendedor o alguien que iría a dejarle alguna documentación a Saul. Sin embargo, me miró de pies a cabeza, poniendo atención al busto, lo cual me pareció una grosería, por más guapo que estuviera.

–Hola. Por lo visto no me recuerdas. Soy Iván, el hijo de Iván y Alicia – yo no lo reconocí hasta que me dijo su nombre.

–¡Hola! Mira que apuesto estás –le dije dándole un abrazo, pero su comportamiento fue el de un caliente: me volvió a manosear las tetas.

–Sigues igual de hermosa… –fue todo lo que dijo como justificación al roce que me hacía su mano.

Esta vez me prendí de inmediato, pues no se trataba de un adolescente, aunque sí de un lujurioso hombre que sabía contagiar esa lujuria. Lo invité a pasar y como yo iba a desayunar, lo invité y, dada la hora, le ofrecí de comer. Comimos mientras platicábamos y nos pusimos al tanto. Me enteré que él ha visto frecuentemente a mi hijo y a mi marido.

–¿Dónde los ves? –pregunté extrañada.

–A tu hijo en el club deportivo, y a tu marido en la casa de mi mamá, parece que tienen algún proyecto conjunto entre los institutos a los que pertenecen –dijo esto último para suavizar el golpe a mi seguridad.

Al terminar de comer, seguimos bebiendo vino. Por cualquier cosa me acariciaba las manos los brazos, el talle y más.

–En recuerdo de aquella noche en que te quedaste dormida con mi papá en la sala –dijo, y me ofreció un canuto, el cual acepté y fumamos.

–¿Tu papá te contó lo que pasó esa noche? –pregunté moviendo el carrujo entre nuestra vista a los ojos.

–No. En la noche me desperté pues me dieron ganas de ir al baño. Lo primero que vi en la sala fue tu cuerpo desnudo. Mi papá y tú dormían. No me pude aguantar el deseo enorme que motivaste y te chupé el pecho, luego me masturbé, vaciando mi semen en tus tetas –dijo metiéndome en ese momento la mano bajo el sostén y me besó los labios. Sólo pensé “Entonces no fue el padre, sino el hijo” el semen que vi al despertar.

Siguió un buen morreo en el cual nos fuimos desnudando lo que nos estorbaba y lo llevé a la recámara. En el momento que su pene estuvo a la vista se lo chupé, para empezar…

Iván, sin separar su pene de mi boca, completó el 69 y comenzaron mis orgasmos, los cuales siguieron hasta que Iván eyaculó. Descansamos cinco minutos oliendo el sexo del otro y el sudor que provocó el ejercicio. Nos acostamos frente a frente para besarnos nuevamente.

–Dices que Saúl visita con frecuencia a tu madre. ¿Ella lo trata bien? –dije jalándole rítmicamente el pellejo del pene. Iván entendió de inmediato qué tipo de información pedía.

–La verdad, Saúl casi siempre va porque mi mamá se lo pide. Ella es muy buena poniendo pretextos. Le envía algún documento y le pide su opinión para enviarlo a publicación. A veces hace lo mismo con mi papá o algún otro y obtiene el mismo resultado, La diferencia es que Saúl no se queda en la noche y mi papá sí.

–Pero ¿tú te das cuenta quién la hace más feliz? –pregunté sin sentir celos, más bien morbo o algo así, pues Alicia es una mujer destacada en diversos ámbitos.

–De acuerdo a las cámaras que están en la recámara y mis padres no saben, Saúl la hace gritar y llorar cada vez que mi mamá se ensarta en la verga de Saúl o éste pasea la boca por su cuerpo concluyendo con unas chupadas de panocha. La verdad, me gustaría sentir así a una mujer con mi cuerpo.

–¿Me puedes compartir unos videos? –pregunté, pero Iván se puso a la defensiva– Bueno, te los cambio por uno de nosotros dos el día de hoy…–Iván comenzó a buscar las cámaras con su vista hasta que localizó una, la que está la araña del techo.

–No acepto, de saberse, posiblemente yo perdería una fuente de diversión. Pero te dejaré una buena actuación para que Saúl y tú la disfruten –me dijo volteándome para cogerme de perrito. Grité, me vine mojando las sábanas y quedé llorando de alegría.

–Te pareces a mi mamá… –fue todo lo que dijo al acostarse.

Como su verga seguía con una gran erección, yo no quise desperdiciar ese hecho y me senté en su instrumento. Me moví para todas partes cabalgando en esos veinte centímetros de placer. Ma di sentones, le apachurré los huevos todo lo que pude. Iván no soltaba mis chiches, saltara como saltara yo y me volvía venir. “¡Eres más puto que tu papá!”, le dije. Iván me contestó “¡Eres tan puta como mi mamá lo es en la verga de tu marido!”.

Tres horas cogimos y estábamos agotados. Nos vestimos, pero seguimos descansando en la cama.

–Te confieso una cosa. Yo quería coger con mi mamá y que ella me tratara con tanta putez como trata a tu marido. Afortunadamente ya no requiero sufrir por eso… –dijo y me puso su celular en frente. Mostró un video con la selección de varias escenas de sexo entre Alicia y Saúl. Claro que había diferencias: Alicia tiene buenas nalgas, pero menos tetas que yo. Por lo demás, era una verdadera puta gozando a mi marido. Lo que me sorprendió es que no sentí celos. ¿Por qué?

7 Lecturas/30 agosto, 2026/0 Comentarios/por Tita
Etiquetas: amigos, baño, hermana, hijo, madre, mayor, padre, sexo
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
segunda parte de mi inicio en las dobles penetraciones
La tormenta
Clases de matématicas
Ahora soy legal internacionalmente (2)
Tradición Familiar II
Todas son putas…
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.546)
  • Dominación Hombres (4.856)
  • Dominación Mujeres (3.485)
  • Fantasías / Parodias (3.964)
  • Fetichismo (3.172)
  • Gays (23.636)
  • Heterosexual (9.374)
  • Incestos en Familia (20.097)
  • Infidelidad (4.927)
  • Intercambios / Trios (3.494)
  • Lesbiana (1.250)
  • Masturbacion Femenina (1.162)
  • Masturbacion Masculina (2.272)
  • Orgias (2.371)
  • Sado Bondage Hombre (507)
  • Sado Bondage Mujer (222)
  • Sexo con Madur@s (5.001)
  • Sexo Virtual (295)
  • Travestis / Transexuales (2.660)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.836)
  • Zoofilia Hombre (2.418)
  • Zoofilia Mujer (1.757)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba