LA PERRA CALLEJERA: LA ADOPCION
Después de algunos años y por la oposición de mi mujer sin poder probar nuevamente vagina perruna, se me dio la oportunidad de hacerlo con una hembra callejera que se encontraba en sus días de celo; recordé nuevamente el placer de una vagina tan estrecha y ella probó el buen sexo que le puede ofrece.
Muchos años pasaron desde que me dediqué a atender sexualmente a mi mujer, en muchas ocasiones le propuse adoptar a una perrita como nuestra mascota con el segundo interés de hacerla mi acompañante sexual pero siempre las negativas por parte de mi mujer fueron las respuestas, cuando veía perras por la calle sentía como mi órgano palpitaba queriendo sentir el placer de penetrarlas, pero mi impulso no llegaba mas que a tener esa fantasía sin poder cumplirla.
Pero cuando el destino traza algo, todo se va dando sin buscarlo para que ocurra; casualmente la mama de mi mujer enfermo gravemente y por ese motivo viajo ese sábado en la mañana para otra ciudad dejándome solo en el apartamento, yo me dirigí hacia mi trabajo esperando que la jornada laboral terminara para salir a tomarme unas cuantas cervezas antes de volver a casa y dormir en la soledad que había quedado; salí del trabajo y llegue a una pequeña cantina cerca de mi casa y tome algunas cervezas, hasta darme cuenta que era algo tarde casi las 11 de la noche, entonces me dispuse a regresar a mi casa.
En el camino, a lo lejos mire algunos perros corriendo que se metieron en un callejón oscuro, por el cual precisamente pasaría; al llegar frente al callejón, en plena oscuridad podía ver la silueta de dos perros, uno cerca del otro, la curiosidad me llamó y entre a ver que hacían. Eran una pareja, la perra al parecer en pleno celo, le ofrecía a su compañero perruno su exquisitez femenina, él en su afán lamia su vulva disfrutando de los líquidos que brotaban, ella levantaba su cola mientras que su enorme vulva se movía como invitando a su compañero, luego se volteo y lamia la funda del miembro masculino, lo hacía con la intención de estimular a su macho.
Luego, volvió a ofrecerse su vagina, él montado sobre ella, agarraba su cintura con sus patas delanteras mientras movía rítmicamente su parte trasera, ella quieta esperaba que el pene de su macho entrara en su ardiente vagina abriéndola hasta lo más profundo, su rojo miembro se desenfundaba en dirección a esa enorme vulva, ella levantaba más su cola, los órganos comenzaron su encuentre y el pene perruno comenzó a perderse dentro de esa vagina hasta llegar a lo profundo, mientras eso pasaba mi pene comenzó a crecer en mis pantalones e inconscientemente mi mano lo apretaba simulando la estrechez que el perro sentiría dentro de su compañera.
Al unirse plenamente sus órganos, el perro dio su acostumbrado giro quedando sujetos por sus órganos pegados uno con el otro; mientras el perro derramaba sus fluidos dentro de su compañera, ambos tenían la lengua afuera disfrutando del momento, mi calentura aumento de tal manera que abrí el cierre de mi pantalón y bajé mi bóxer para así liberar mi pene que tenía al máximo su dureza; me masturbaba mientras los amantes perrunos extendían su unión al pasar el tiempo. Miraba la escena y comencé a desear estar en el lugar de aquel afortunado macho, apretaba mi pene mientras mi mano lo recorría imaginando que acariciaba las paredes de esa vagina lubricándola con mis fluidos; entonces se me ocurrió la idea de llevar aquella hembra a pasar unos días conmigo, ya que se venia un fin de semana largo y solo.
Mientras estaban unidos me fui acercando mas a la pareja y como pude use mi cinturón para amarrar a la hembra por su cuello, lo cual fue muy fácil porque al estar pegados se encontraban en modo pasivo; ahí espere un tiempo mas a que la unión de ellos terminara. Pasados unos minutos más, el perro comenzó a jalar sus patas traseras y de repente su miembro comenzó a salir de dentro de esa vagina, vi como abundante liquido se derramaba en el suelo, la perra lamia la unión que comenzaba a separarse entre su vulva y el pene de su compañero, hasta que por fin la unión termino, el perro lamía su hinchado y morado pene, la perra pasaba la lengua en su hinchada vulva, agarré fuertemente mi cinturón y comencé a jalar a la hembra para que siguiera la ruta hacia mi casa, ella hacia algo de resistencia pero con la fuerza que yo hacia lograba moverla, el perro por su parte, después de servirse salió corriendo abandonando el lugar.
Después de mucho tirar el cinturón llegué a casa, entre a mi huésped perruna hasta el patio y allá con una cuerda la amarré debajo del árbol de mango, después de ellos regresé dentro de mi casa, al mirar el reloj, pasaba ya la media noche. Sali de nuevo hacia el patio, ya ahora solo estaba en bóxer, la perra al verme se puso nerviosa delante del desconocido que la había traído, al acercarme hasta donde ella no podía huir de mí porque la cuerda donde estaba amarrada era corta, bajaba la cabeza mostrando como miedo de mi presencia, al verla más cerca, podía observar su enorme vulva hinchada, aun se notaba muy humedad de los fluidos compartidos con su reciente visitante. Acariciaba suavemente su cuerpo para hacerla entrar en confianza conmigo, a los minutos saco su lengua y comenzó a lamerme las manos y a mirarme, en ese momento le hablé haciéndole saber mis intenciones al traerla conmigo, ella me miraba.
zooamigos en colombia, cartagena o cerca. @arturomendoza81

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