La putita de la colonia. 1/3
Subí a revisar el tinaco y caché a Don Fermín en la movida..
¡Qué onda banda!
Hace un par de días subí a la azotea a revisar el tinaco. Otra vez la presión de agua estaba de la chingada, como en casi todo México.
Estaba checando el nivel cuando escuché unos sonidos… «raros».
Me quedé congelado, tratando de distinguir de dónde venían.
Venían del edificio de al lado, el que dejaron a medias. Abajo tiene 2 locales: una tlapalería y una tienda.
Arriba supuestamente iban a ser departamentos, pero todo quedó en obra negra: puro cascajo, tablas tiradas polvorientas, botes con mezcla seca y algunas varillas saliendo de los muros y dejaron un hueco enorme encima de donde están las escaleras.
Todo es de Don Fermín. La tienda es su negocio. El local de la tlapalería se lo renta a un tipo y los cuartos de arriba, como dije, no los ha terminado.
De repente alcancé a escuchar clarito una voz de mujer:
—¡Quieto!
La curiosidad me ganó.
Me acerqué despacio. Entre más me acercaba, más claros se volvían los sonidos.
Llegué hasta la barda de tabiques que dividía la propiedad y pude identificar que esos sonidos eran gemidos.
Me puse en puntitas para poder ver (desde arriba). Me asomé con mucho cuidado justo por ese hueco que les mencioné y desde ahí pude ver todo.
Se me cortó la respiración al ver tal escena.
No me lo esperaba en absoluto…
Ahí estaba Don Fermín, con la espalda recargada contra la pared, los pantalones hasta los tobillos, su calva brillosa de sudor y esa enorme panza sobresaliendo. Y de cuclillas frente a él estaba una morrita bien aferrada a sus piernas, chupándosela con un ritmo hipnótico.
Pero mayor fue mi sorpresa al ver quién era esa chica.
La conocía solo de vista. No sé su nombre ni su edad exacta, pero le calculo unos 16 o 17 años; lo que sí sé es que es la putita de la colonia.
Es chaparrita, delgadita pero con curvas donde importa: tetas muy pequeñas, cintura marcadita y un culo redondito que parece hecho para ser partido. Piel clara, cabello negro, lacio y cortito.
No es bonita, pero cuando se maquilla cambia radicalmente.
Traía puesto un puti-shortsito de mezclilla bien apretado con el que la he visto ya varias veces (se ve bien rica y super putita con ese shortsito) y una blusita blanca holgada que apenas le tapaba lo necesario, dejando ver el elástico del brasier negro.
No lo disimula para nada. Siempre se viste provocativa y siempre anda con puro pinche chacal. Algunos amigos la ubican precisamente por lo mismo.
Uno la mira y automáticamente piensa en todas las cosas sucias y cerdas que le haría.
En una ocasión la vi en la calle y me tocó ver cómo un chacalón le soltó una nalgada tan fuerte que se oyó como un latigazo. Todos volteamos. Ella solo se sobó el culo sonriendo y dijo:
—¡No mames, si me dolió!
Los otros dos tipos que iban con él se rieron como hienas al escuchar eso.
En cuanto a Don Fermín, tiene alrededor de unos 56 años, está divorciado y abrió la tienda hace como cuatro años, pero desde hace como dos meses aproximadamente noté que algunos días cerraba un rato por la tarde y volvía a abrir. Pensé que era porque se tomaba un momento para comer, pero en ese preciso instante descubrí el verdadero motivo.
Ahora les voy a platicar cómo estuvo el show…


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