Niña Deliciosamente mala capitulo 4
Lorena sigue en sus planes para poder estar a solas con su padre y hermano.
Niña deliciosamente mala
4to capitulo
Lorena había estado planeando cómo hacer, para pasar un tiempo a solas con su padre. Llevo a cabo una operación con una estrategia perfectamente sincronizada, lo que confirmaba la gran inteligencia que poseía.
Había comentado varias veces, tanto con su madre, como con su padre, pero muy cerca de la habitación que ocupaba la abuela, lo injusto que era que los privaran del viaje a los parques temáticos, que les habían prometido, si aprobaban con buenas calificaciones el curso, ella se quejaba con voz suficientemente alta, para que la abuela escuchase, argumentaba que había salido con el primer puesto en su promoción, y que por mucho que amaba a su abuela, que ahora estaba enferma, consideraba injusto no poder disfrutar de las vacaciones prometidas.
L a abuela se sintió culpable y empezó a insistir con su hija que dejara ir a los niños con su padre a los parques temáticos, finalmente y ante tantas insistencias la madre le pidió a su esposo que llevara a los chicos de vacaciones a los parques temáticos.
Lorena logro finalmente su propósito de ir a los parques, solamente con su padre y hermano, ya que su madre tenía que quedarse cuidando a la abuela.
Eduardo salió con sus dos hijos rumbo a los parques temáticos, había tomado una habitación en el hotel de uno de los parques, y llegaron al medio día, en la recepción les informaron que las habitaciones estarían listas recién a las 3 pm, por lo que tendrían que esperar hasta esa hora, sin embargo, podían dejar su equipaje y disfrutar de todas las instalaciones del hotel, tenían restaurantes, piscina, spa, y los jardines con tumbonas para tomar el sol, para esto les pusieron un brazalete de plástico a cada uno, como señal de que estaban hospedados en el resort, y podían hacer uso de todas las instalaciones.
Lorena propuso sacar las ropas de baño de las maletas e ir a la piscina, en la recepción les informaron, que cerca de la piscina había cambiadores donde podían ponerse los trajes de baño, y que el personal les proporcionaría las toallas.
Con las ropas de baño se dirigieron a los cambiadores, que eran pequeños cuartos de 2m x 2m, provistos de una banca.
Los tres entraron al cambiador, y tanto Lorena como Raul se desnudaron de inmediato, mientras que Eduardo los observaba, Lorena a pesar de su tierna edad tenía un cuerpito que era una delicia para los ojos, piel lozana y blanquita que nunca había sido tocada por el sol, sus pezones en desarrollo, como dos pequeños montecitos que se elevaban en su pecho, sus nalgas sobresalían, mostrándose redonditas, y duras, en suma, un culito magnifico.
Miro a Raul, y se sorprendió lo desarrollado que estaba, sobre todo por la verga que ahora exhibía a media erección, que tenía un tamaño ya bastante respetable, a pesar de que solo tenía unos pocos vellos púbicos en la base, y algunos muy pocos en las pelotas, estos eran más largos y gruesos.
Viéndolos desnudos estaba sintiendo una mezcla de sentimientos, orgullo, satisfacción, pero también excitación, por lo que se sintió un poco turbado cuando se percató que sus hijos lo estaban mirando fijamente, esperando probablemente que se desnudara, por lo que, tomando su ropa de baño, se dio vuelta, dándo la espalda a sus hijos, y se quitó el pantalón y el calzoncillo, mostrándoles solamente un culo gordo y peludo, para luego ponerse el bermuda que usaba para bañarse, no se sentía cómodo, ni con ánimo ,de que sus hijos le vieran la verga, menos aún ahora que la tenía a media erección, por la situación que estaban pasando.
Eduardo les aplico el bloqueador solar sobre sus cuerpos, lo que le permitió acariciar sus pechos, vientres, piernas, brazos, le aplico también en las caras, algo que sorprendió a Eduardo, fue que no solo sintió excitación frotándole el bloqueador a Lorena, sino que también cuando se lo aplico a Raul, pensó que era probablemente porque ya estaba excitado con la aplicación a su hija, y que continuo en esa excitación.
Los tres salieron del cambiador y se dirigieron a la piscina, echándose en tres poltronas contiguas, realmente solo Eduardo se quedó asoleándose en la poltrona, pues sus hijos se metieron a la piscina, y estuvieron jugando un buen rato.
Lorena le pidió a Eduardo que le enseñara a nadar, Eduardo se metió a la piscina y le pidió a Lorena que sosteniéndose del borde de la piscina estirara su cuerpo, tratando de mantenerse a flote, ella estiro las piernas, pero se hundía, entonces su padre puso una mano en su pecho y la otra la coloco en su bajo vientre, patalea le dijo, Lorena empezó a mover sus piernas pataleando.
No había nadie más en la piscina, todos debían estar en los parques a esa hora, pero de todas maneras Eduardo dio una mirada alrededor para asegurarse que nadie los miraba, una vez que se aseguró, bajo la mano que tenía en el bajo vientre, y acaricio el coño de su hija.
Lorena sintió como la mano de su padre empezaba a acariciar su conchita, y volteando a mirarlo le sonrió con picardía, y complicidad, Eduardo siguió sobando ese pequeño coño, y con su dedo pulgar busco la rajita a través de la ropa de baño, y empezó a moverlo.
Lorena al sentir el dedo de su padre hurgando su coño, empezó a excitarse, le gustaba eso que le hacia su padre, y se quedó quieta, hasta que escucho decir a su padre que pataleara, y entonces empezó a mover las piernas, para simular que le estaban enseñando a nadar, cuando en realidad la estaban masturbando, que era mucho más rico que nadar.
Eduardo se excito con la masturbación de su hija, y tenía una erección tal, que no podía salir de la piscina, por lo notoria que era, había disfrutado mucho de masajear esa hinchada chuchita, pero tenía que empezar a calmarse para poder salir de la piscina, por lo que le dijo a Lorena que la clase había terminado, y ella hizo un mohín de desacuerdo, pues estaba disfrutando mucho.
Eduardo se quedó en la piscina mientras Lorena salió, y empezó a secarse con la toalla, Eduardo la miraba y disfrutaba de ese cuerpecito que era su delirio, pero decidió dejar de mirarla para que su erección se terminara.
Lorena se acercó y le dijo que quería ir al Spa, Eduardo sorprendido le pregunto para que, ella quería que le pintaran las uñas, le pidió que la acompañara para que hiciera el pago de los servicios en el Spa.
Eduardo ya con su erección en remisión, salió de la piscina y secándose, la acompaño al Spa.
En el Spa Lorena pidió que le hicieran las uñas, y Eduardo le dijo a la recepcionista que el regresaría a pagar todos los consumos de su hija, y luego se fue a buscar a Raul, que seguía en la piscina.
La recepcionista llamo por el micrófono a Ana, y al momento apareció una chica de unos 22 años, la recepcionista le dijo tenemos una clienta especial, con una sonrisa socarrona, y con la mirada señalo a Lorena, lo que no pasó desapercibido a Lorena, quiere hacerse la uñas, dijo la recepcionista, y también la pedicure añadió Lorena, con un tono impositivo.
Ana se sorprendió con lo joven que era la clienta, pero mostrando la mejor de sus sonrisas, le dijo que por favor la siguiera.
Ana hizo que Lorena se sentara en un sillón que tenía adosados los implementos necesarios para el pintado de uñas, y mostrándole un catálogo le pidió que eligiera el color de esmalte que quería que le aplicaran.
Mientras le pintaba las uñas Ana le conversaba preguntándole su nombre, cuando habían llegado, que edad tenía y cosas asi, también le contaba cosas sobre ella, diciéndole que tenía 22 años, que llevaba trabajando en el parque ya 8 meses, y que no era tan entretenido como la gente solía pensar.
Lorena empezó a hacerle preguntas, si tenía novio, si pensaba casarse, si quería tener hijos, y de repente soltó una pregunta que dejo sin habla a Ana, le pregunto si disfrutaba del sexo con su novio, que sabes tú de eso, le pregunto Ana, y Lorena le contesto que ella sabía mucho de sexo, y que lo disfrutaba plenamente, Ana se imaginó que la niña estaba alardeando, y le pregunto si a su edad ya había tenido sexo, y ella le contesto que sí, con dos de sus novios, Ana sorprendida le pregunto, has tenido dos novios?, si exclamo Lorena, ¿has tenido sexo con ellos?, por supuesto dijo Lorena, para eso son los novios.
Ana sonrió, y pensó que estaba alardeando, pero decidió seguirle la corriente, preguntándole, y que fue lo que más te gusto del sexo, a lo que Lorena respondió, el sexo oral me gusta, pero que me lo hagan en el culo, más que en la concha.
La respuesta alarmo a Ana, más aún la pregunta que a continuación le hizo, y que la hizo sonrojarse, ¿y a ti te gusta el sexo oral más en el culo o en la concha?
Ana la miro directamente, y le dijo, no se si debiéramos estar hablando de esto, ya estaba terminando de pintarle las uñas de los pies, por lo que cambio el tema y le dijo que traería una secadora para apresurar el secado de las uñas.
Acercándose a la recepcionista, mientras buscaba la secadora, le comento, esta niña es increíble, muy madura y no sé si con mucha experiencia.
Cuando Ana regreso a donde estaba Lorena, esta le pregunto, ¿que otro tipo de servicio brindan?, Ana mientras aplicaba la secadora en las uñas, le contesto, tenemos el Sauna, un Solárium, y masajes.
Quiero Masajes, dijo Lorena, Ana sorprendida le dijo ¿cómo?, masajes repitió Lorena, Ana se quedó pensando y le dijo que no creía que le hicieran masajes, evito decir niña, y dijo personas de tu edad.
Lorena entonces con tono demandante, le dijo ¿dónde están las limitaciones de edad?, ¿puedo ver el reglamento?, Ana le dijo que esperara un momento y salió a hablar con la administradora, esta chica pide que le hagan masajes, ¿y que le has dicho?, que no creía que le hicieran masajes a personas de su edad, pero me ha pedido el reglamento donde figure la limitación de edad.
No hay limitación de edad para los masajes, ni siquiera contamos con un reglamento.
¿Qué hacemos? Pregunto Ana, avísale a Marco que tiene una clienta para masaje.
Marco, un muchacho de 24 años, con cuerpo atlético y musculoso, trabajado en gimnasios, bronceado por el sol, acudió al llamado de Ana, y le dijo que hiciera pasar a la clienta a la sala de masajes, mientras el acomodaba las toallas, los aceites, y demás implementos propios de su labor, y sintió unos pasos entrando a la sala, sin mirar pidió, que por favor subiera a la camilla, cuando escucho una voz infantil preguntándole si se sacaba la ropa de baño o la conservaba, lo que lo hizo voltear y ver a la clienta, Lorena se encontraba parada al pie de la camilla, y lo miraba directamente con una confiada sonrisa.
Espere un momento, por favor, le dijo Marco, y salió casi corriendo a recepción, y allí encontró a la recepcionista y a Ana, y les increpo, pero si es una niña.
La recepcionista le dijo que asi era, pero que no se habían especificado límites de edad para los servicios que brindaban y que la niña lista, había pedido el reglamento cuando se trató de negarle el servicio, y no existe ningún reglamento, asi que solo dale el masaje.
Marco, no podía creerlo, pero es que es una niña, ni siquiera creo que sea legal.
¿Conoces alguna ley que prohíba dar masajes a menores de edad?, pregunto Ana.
No, dijo Marco, pero esto no parece correcto.
Ella es la cliente, ella tiene la razón, solo has lo que te pide, sentencio la administradora.
Marco regreso refunfuñando a la sala de masajes, y al entrar encontró a Lorena, completamente desnuda echada boca abajo en la camilla, turbado se apresuró a ponerle una toalla sobre sus nalgas, se sentía muy nervioso e inseguro, y con voz un poco temblorosa, pregunto si deseaba el masaje, con talco o aceite.
Lorena, pensó un momento y contesto, con aceite.
Marco empezó a masajear su espalda, empezando por el cuello, lentamente bajo a los omoplatos, y no podía dejar de admirar ese cuerpecito, níveo, sin imperfecciones, firme, por lo general las mujeres que atendía, tenían la piel colgando, eran fofas, rara vez le tocaba alguna mujer en forma, y por supuesto eran viejas, que buscaban en el masaje alguien que las toque, y que les hagan sentir caricias, que probablemente extrañaban, alguna incluso ofrecían una buena propina, si los masajes eran más eróticos, buscando tener un orgasmo, Marco ofrecía el servicio muy delicadamente, ofreciendo un masaje especial en zona más intimas, pero hacia presente que eso era solo a pedido, si no el masaje concluiría, en forma normal sin tocar partes íntimas, que era como le llamaba a los genitales, esto lo ofrecía mientras conversaba con el cliente, hacia como que les contaba anécdotas sobre preferencias de clientes, y con bastante frecuencia le pedían esos masajes, no solo mujeres, si no mayoritariamente hombres, que daban buenas propinas por una buena paja.
Ya estaba masajeando la espalda baja de Lorena, por lo que se detuvo y cambio de posición la toalla, dejando descubierta la nalga derecha, y mientras lo hacía pensaba que ese cuerpecito tenía una cintura muy fina, pero que terminaba en una caderas amplias, es decir un culito que era una poesía, un ensueño, y mientras masajeaba la nalga, notaba su firmeza, y la piel tan lozana, ni un granito o protuberancia alguna, noto que esos pensamientos le estaban ocasionando una erección, y pensó que, más que nunca, tenía que concentrarse en ser muy profesional, no estaba es juego solo su trabajo, si no que hasta podía ir a la cárcel.
Lorena estaba disfrutando el masaje, le encantaba que la frotaran, asi desnuda piel a piel, era una sensación maravillosa, le había gustado el masaje en las nalgas, cuando se la apretaba, era como un dolorcito con gusto, le gustaba que le estuvieran agarrando el culito, y eso la estaba excitando bastante, había observado que el masajista era atractivo, musculoso, bronceado, y se preguntaba como seria su pinga.
Marco al masajear el culito de Lorena, se había excitado como nunca, y lo peor es que no podía evitar la erección que se le notaba a través de la ligera tela del pantalón, quería dejar de pensar en ella, masajeaba ahora sus muslos, suaves duritos, eran en realidad una delicia, nunca había tenido ni siquiera fantasías con una niña, y sin embargo ahora se daba cuenta que lo excitaba mucho, paso a masajear sus pies, eran perfectos, suaves, lisos, sin callos , ni asperezas en los talones, que era lo común en los pies que masajeaba, sus pies tenían una linda forma, no estaban deformados por los zapatos que normalmente usan las mujeres, y que causaban que se saliera un hueso en la base del dedo gordo, dando un aspecto feo del pie.
Mientras masajeaba los pies de esa niña, se le antojo que le gustaría chupar los dedos, en lugar de solamente meter entre ellos los dedos de su mano para estirarlos.
Lorena sintió mucho placer cuando masajeaban los dedos de sus pies, y las plantas de sus, pies, no podía creer que algo tan sencillo pudiera sentirse tan rico, lamentablemente llego a su fin, y escucho decir al masajista que se volteara boca a arriba, ahora la iban a masajear por adelante.
Cuando Lorena se volteo sobre la camilla, la toalla se resbalo y cayo al suelo, por lo que Marco se agacho a recogerla y al levantarse, no pudo evitar ver ese montecito que se elevaba entre sus piernas, dividido a la mitad por una rajadura, y en la parte de arriba el botoncito, que se mostraba rígido, y que se le antojo a Marco, que era muy grande en proporción al resto de la conchita, que era blanca, sin imperfección alguna en la piel, con esta visión su pija llego al máximo, y sintió una presión en la garganta, causada por la excitación.
Lorena, atenta a todo, noto el pantalón levantado de Marco, y se le antojo que quería ver esa verga, y jugar con ella, espero a que marco estuviera al alcance de su mano y entonces le apretó el bulto que se pronunciaba en sus pantalones.
Marco al sentir que la niña tocaba su polla, apretándosela, retrocedió, increpándole que no hiciera eso, esto es completamente inapropiado le dijo, sin embargo, el contacto de su verga con la mano de la niña había ocasionado que se le pusiera más dura, y sentía una tremenda excitación.
Lorena, sin inmutarse ante la reacción del masajista, le dijo, quiero que me enseñes tu pinga, usando a propósito un lenguaje grosero y provocador.
Marco replico, esta usted loca señorita, y ella le respondió, tranquilamente, acércate, el sin poder evitar la excitación que le causaba la situación, y sin pensar lo que hacía, guiándose solo por sus deseos se acercó.
Lorena al ver que Marco se acercaba, se dio cuenta que había vencido toda su resistencia, y que podía hacer con el lo que quisiera, por lo que apenas lo tuvo lo suficientemente cerca se incorporó, y con las dos manos tiro de su pantalón hacia abajo, la polla de Marco salió disparada, apuntando hacia arriba, el prepucio cubría aun la mitad de la cabeza de pija.
Al ver Lorena esa pija, se le antojo muy pequeña, a pesar del desarrollo muscular del masajista, su pito era mas pequeño que el de su padre, e incluso mas pequeño que el de su hermano, un poco decepcionada, se dijo que al final eso era lo que había, y al menos era una nueva verga, por lo que la sujeto y empezó a menearla.
Marco no podía creer que lo estuviera masturbando, y sentía que su arrechura iba en aumento, cuando sintió que su pequeña clienta se metía su pinga en la boca, la sensación que experimento fue tan maravillosa que no pudo contenerse y se vació en la boca de la niña en menos de un minuto.
Lorena sintió ese liquido agrio, caliente y espeso es su boca, y se dio cuenta que el masajista había terminado, pero ella seguía excitada, y vio como se retiraba a limpiarse, y le dio una toalla para limpiar su boca donde había quedado algo de semen.
Marco, después de vestir su pantalón nuevamente, le pidió que se vistiera y se retirara, el masaje había terminado.
Esta experiencia no había sido muy placentera para Lorena, y más bien había avivado sus deseos de sexo, por lo que se volvió a poner su traje de baño y salió de la sala de masajes.
En la recepción, estaba su padre y su hermano esperándola, ella solo los miro y pregunto si podían irse, su padre le confirmo que todos los servicios estaban pagados, y que podían ir a comer algo.
Fueron a la habitación que ya les habían entregado, y Lorena noto que había dos camas dobles, que su padre había unido, retirando la mesita que había entre las dos, haciendo una cama enorme, que compartirían los tres.
Lorena saco de su maleta un conjunto tejido de short y blusa, y quitándose la ropa de baño, se enfundo el conjunto, sin ropa interior, salieron de la habitación, y se dirigieron a un restaurante del hotel.
Loverandmaster [email protected]

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