El Juego de la mamila
La mamila de papá .
Habían pasado tres meses desde que Lupita se había ido de visita con su tía Socorro a la capital, ya que Socorro trabajaba como sirvienta en una residencia
Lupita es una niña de 5 años que nació en un pueblito donde la actividad principal era la siembra, su tía Socorro era nativa de dicho pueblo y a menudo llegaba de visita para convivir con su familia, en aquella ocasión Lupita insistió en querer ir con su tía Socorro a la capital porque según la niña quería trabajar como su tía y conocer la ciudad, ideas de niños y caprichos de ella nada más.
Después de mucho insistir a sus padres y berrinches de Lupita aceptaron, ya que Socorro estaría de regreso hasta tres meses después, tiempo en el que Lupita permaneceria con ella en su trabajo.
Los papás de Lupita preguntaron a Socorro si eso no le generaría algún tipo de problema con sus patrones ya que la presencia de la niña podría generar algún tipo de disgusto o distracción en el trabajo de ella, a lo que les expresó, que no habría problema alguno.
Ese día estaban de regreso, Lupita estaba muy feliz de poder ver a sus papás otra vez, tres meses fuera de casa le hizo extrañarlos mucho, sus papás se llevaron una enorme sorpresa al ver la cantidad de cosas con las que Lupita había llegado, ya que al irse con su tia, su equipaje no era más de una bolsa de mandado con su ropa y una muñeca de trapo, pero ahora había regresado con una caja grande llena de juguetes, dos maletas de equipaje con ropa nueva y hasta diez pares de zapatos.
Socorro durante la tarde les contó que todo eso habían sido regalos por parte del patrón de ella, que Lupita se había convertido en algo así como la hija que siempre había querido el señor Leonardo, ya que tenía tres hijos ya grandes pero había quedado con la ilusión de una niña
En ese momento Lupita qué estaba escuchando la conversación dijo en voz alta
-voy a extrañar a mi papito Leo, era muy divertido cuando jugabamos
Socorro y Alicia la mamá de Lupita se rieron con ternura por lo que la niña había dicho, pero Raymundo noto algo raro en el modo que había hablado su hija, en su mente desde su llegada había cuestionado el porqué de tantos regalos a su hija y la palabra que le hizo sospechar y extrañamente le hizo sentir un cosquilleo en la entrepierna fue cuando Lupita dijo «papito» con toda la inocencia del mundo pero se la decía no a él si no a otro hombre que le había hecho regalos y jugado con ella de una forma divertida como decía Lupita
Raymundo es un hombre de campo, tiene 30 años, toda su vida se ha desarrollado en la siembra, de piel morena y bigote espeso, Lupita su hija es pequeña y delgada con su cabello siempre peinado en una trenza y adornado con algún listón de color, esa noche Raymundo pensó mucho en lo ocurrido, no pudo evitar tener varias erecciones al recordar las palabras inocentes de su hijita «Papito» una y otra vez parecían un pequeño eco en los pensamientos del papá.
A la mañana siguiente, Socorro retomaria su camino de regreso a la capital, así que Alicia su hermana decidió acompañarla a la terminal de autobuses del pueblo, dejando en casa a Lupita con su papá
Raymundo fue al cuarto de Lupita, con la intención de investigar sobre lo ocurrido en la capital, al entrar al cuarto encontró a su hija jugando con una de sus muñecas
-Hola peque, que estas haciendo?
-jugando papito, con mi muñeca
-ayer escuche que digiste qué jugabas con tu papito Leo y que era muy divertido, a que jugabas con el
-jijiji a cosas bonitas divertidas pero son jueguitos secretos
Eso hizo que la mente de Raymundo entrará en un modo más curioso todavia
-oye peque y todos estos regalos les los dio tu papito Leo?
-sip jejejeje
– y porque le dices papito si yo soy tu papito y el no?
-el también es mi papito jijiji cuando jugábamos, pero es secreto y como esta lejos ya no vamos a poder jugar
-bueno si quieres peque yo puedo jugar contigo y ser tu papito también
-pero tu no sabes como es el juego, porque es secreto jejejejeje
-bueno que te parece peque si tu me enseñas como se juega pues así yo puedo jugar como Leo lo hacía contigo
-pero prometes que guardaras el secreto papi, si haces la promesa te puedo enseñar
Raymundo estaba con el corazón acelerado, estaba demasiado nervioso, su hija le contaría como jugaba con Leo, en su entrepierna el luchaba por controlar la ereccion producto de lo que estaba por pasar con su hijita.
-pero papi, primero tenemos que estar sólitos para poder jugar
-estamos sólitos peque, tu mamá fue a acompañar a tu tía Socorro a la central y tardará mucho tiempo
-mmmm bueno jejejeje, el juego se llama la mamila de papito jejejeje
– y como se juega?
-yo soy una bebita y tengo que ayudar a papito a preparar la mamila para que salga la lechita
Las sospechas de Raymundo eran ciertas, su pantalón parecía que se rompería debido a la ereccion tremenda qué estaba teniendo
-tu parate aquí papito
Por la estatura de Lupita, su rostro quedaba justo a la altura de la entrepierna de Raymundo
-jejejejeje papito creo que tu ya tienes lista tu mamila, así se le veía a papito Leo en la ropa cuando ya estaba lista jejejeje, te tengo que quitar tu pantalón para sacar la mamila papá
Lupita desabrocho el pantalón de su papá y bajo la bragueta, le dio un tirón hacia abajo para que el pantalón quedara en sus pies, como si fuera una carpa el pené de Raymundo estaba al máximo estirando la tela de su bóxer
-ahora tengo que bajar tu calzón papito
-si, si peque tu enseñame como se juega
Lupita bajo el bóxer de su papá y como si fuera un resorte su pené rebotó hacia arriba y quedo derecho apuntando directo a la carita de Lupita
Raymundo miraba desde arriba sin creer lo que estaba ocurriendo, ver a su pequeña de cinco años de pie, frente a su pené erecto era algo increíble, en su mente jamás se imaginó que su propia hija estaría por jugar con el de esa forma
– y ahora peque que sigue en el juego
-como tu mamila ya esta dura papito ahora la tengo que meter a mi boquita para que se prepare la lechita jejejeje
Lupita tomo con sus dos manitas el tronco del pene de su papá, abrió su boquita al máximo y metió la cabeza del pene, que apenas si lograba entrar, en ese momento Raymundo se sintió en el paraíso, la boquita de su propia hijita mamando la cabeza de su pené era algo increíble que todo papá debería experimentar
Las manitas de Lupita comenzaron a moverse de adelante hacia atrás, sobre el tronco del pene de su propio papá, la imagen que tenía Raymundo de su hija mamando era de otro mundo, la fuerza con la que Lupita succionaba dejaba ver que había hecho muchas veces lo mismo
Lupita saco el pené de su boca y le dijo a su papá, así se juega papito, debo chupar la mamila de papá para preparar la lechita y me la pueda comer
La mente de Raymundo trataba de entenderlo todo, era demasiado, su hija probando su lechita, comiendo la tomándola era algo que quería ver y experimentar, que una bebita como su hija reciba la leche directo del pene de un adulto es algo digno de recordar para todo hombre que se diga afortunado
Lupita se encontraba concentrada en su labor, succionaba con fuerza y movía sin detenerse sus manitas hacia adelante y hacia atrás, mientras Raymundo disfrutaba de ese oral como nunca, ni su esposa era capaz de mamá así ya que a ella no le gustaba hacerlo, pero ahora su pequeña hija de 5 años lo hacía de maravilla
Habían pasado unos 15 minutos, cuando Raymundo sintió que estaba por venirse
-peque ya viene la leche amor
-si papito yo me comeré toda, seré buena bebé
Esas palabras hicieron que Raymundo no aguantara más, uno tras otro los chorros de leche fueron a dar directo a la garganta de Lupita, sus mejillas se inflaron al estar llenas de semen y trataba de comer hasta la última gota, seis disparos de leche de papá después Lupita estaba succionando lo que quedaba en la mamila, Raymundo había tenido la mejor experiencia que un papá puede tener y ahora era un juego secreto entre su hija y él
-así se juega papito jejejejeje
-hijita es un juego muy divertido, me gustó mucho
-si papito a mi también me gusta y más cuando me como la lechita jejejeje, pero es nuestro secreto papá
-así es peque nadie debe saber que jugamos así
-y cuando volveremos a jugar papito?
– si quieres podemos jugar otra vez ahorita hijita
-siiiiiiiii, quiero mamila papá, dame mamila papito, quiero tu lechita
Alicia la mamá, llego a la 1 de la tarde, para ese momento Raymundo le había dado mamila cuatro veces a Lupita, quedando sellado el juego secreto que ahora tendrían padre e hija
En su mente Raymundo agradecía al señor Leo por haber enseñado a su hija a jugar así, solo algunos afortunados pueden jugar
El resto del día las miradas de complicidad entre Raymundo y Lupita fueron muchas, al llegar la noche Raymundo se encargó de arropar a su hija, con la pregunta de Lupita
-papito cuando volvemos a jugar?
-cada que estemos solos peque buscaremos como hacerlo
Pero Lupita aun debía enseñarle el juego completo a Raymundo, cuando la mamila era inyección.

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