mi hija se pone burra
mi hija descubre lo rico del sexo con papi..
Vivía solo en el 2020, la pandemia se acababa de instaurar con los famosos botones rojos en jalisco. Tlajomulco es un municipio muy cercano a la zona metropolitana de Guadalajara, a mis 40 años siendo un hombre divorciado dos veces con dos niñas, ninguna vivía conmigo, era difícil conseguir una pareja. No salía para nada de mi morada y la vida laboral de la cual yo era preso no me dejaba ser un ente social. Mi hogar se encuentra a la orilla de la carretera así que no cuento con vecinos; yo era un tipo solitario y me había acostumbrado a ello, sin embargo, mi trabajo era un excelente escape para socializar el tiempo justo con la gente.
El tal botón rojo que cerraba los negocios de baja prioridad durante la pandemia me arrebató la capacidad de poder platicar con alguien que no fuera mi perro; a la semana de haber iniciado con esta paliza emocional de no regresar al trabajo, apareció la enorme arpía de mi última exesposa con mi hija en la puerta del jardín. Janet, una niña de 16 años con unos senos proporcionados a sus uno cincuenta de estatura, con una piel blanca, unos risos de oro y un trasero pequeño pero lindo.
Su madre era una policía de prominentes nalgas de unos cuarentaicinco años, un cuerpo exuberante, pero con cara de buldog enojado; solo se mostró así en la puerta sin avisar con una pequeña niña de 16 años la cual solo podía ver los fines de semana y si daba dinero; mi hija Janet por lo general no se emocionaba de verme, pero esta vez era diferente. Su madre había sido suspendida por acusaciones de exceso de fuerza, su uniforme volvía fuerte a una gordibuena de 1.70 y 80 kilos, sin contar que ella en casa estaba agresiva por la disminución de horas de servicio, padecía síndrome límite de la personalidad. Por su probabilidad de contagio y por órdenes de algún psicólogo semineonato de la jefatura, llevaron a mi hija al borde de mi jardín.
Mi queja por haberla traído sin previo aviso fue corta puesto que era inobjetable el hecho de que no expondría a mi hija a algún contagio o alguna paliza, también era la cura perfecta para la soledad que me abatía desde mi falta de contacto humano. Sin más, tomé su maleta y la instalé en el cuarto de huéspedes que llevaba más de 4 años vacío. Janet por lo general siempre me hablaba por mi nombre, puesto que su madre la contaba historias donde yo era el villano de la vida de ambos. Ella al momento que deje su maleta y pensaba como carajos podía ser un papá me dirigió su fina voz diciéndome “Gerardo, ¿te puedo llamar papá?”; aún me sentía confundido por el hecho de compartir mi casa así que solo asentí con la cabeza, sin contar que nunca fui su persona favorita.
La primera noche solo cenamos y la mande a dormir a las 9 pm. Preparé unos hotcakes y una licuadora de chocomil, ella analizaba la casa y me analizaba a mí con cara de asco. A la mañana siguiente se despertó a las 6 y se metió a bañar, me desperté tan desorientado que parecía que tenía algún tipo de jetlag, entré al baño el cual la puerta no tenía seguro, solo pensando en el ruido de la llave y de repente veo a Janet a sus 16 años desnuda saliendo entre el vapor de la regadera, recriminándome el haber entrado sin tocar.
Me disculpé y le dije que no era mi intención molestarla, su cuerpo era bien torneado, pero menos dotado que el de la zorrilla de su mamá ella mide 1.60 era pequeña, pero nada que no hubiera visto (claro la veía como mi hija) ella salió gritando que yo era un degenerado, salí pensando que seguramente me odiaría aún más, pero recordé su pregunta del día anterior ¿te puedo decir papá?, no era normal en ella. Decidí ignorar todo y tratar de empezar a ganármela en el desayuno. Preparé una homelet, jugo de naranja fresco y un vaso de leche de vaca natural, en mi casa todo es orgánico.
Me tomé la molestia de escribirle una pequeña carta donde le decía, que no había problema si me llamaba papá y que lamentaba el incidente de la mañana pero que también le suplicaba que me entendiera, vivía solo desde hace más de cuatro años, que, si le quería decir a su madre y al psicólogo de la jefatura, no tenía problema puesto que era más que la verdad, sin contar que su madre, de verdad, me importa poco su opinión. Así, Salí a darle de comer al perro mientras ella se alistaba en su cuarto, regué las plantas y le di su espacio.
Mientras regaba me llegaban flashes a la memoria de sus senos y sus pezones rosados, sin contar su lindo y depilado pubis, me di asco por unos segundos cuando noté una ligera erección en mi miembro, a pesar de mis tiempos de sequía sé que en una mujer la falta de follaje significa que es vereda andada. Decidí no hacer preguntas incomodas e ir al baño a darme una ducha puesto que olía a animal de la calle con el trabajo del jardín, cuando salgo de la ducha a las ocho am con dos minutos, veo a mi hija desayunado y riéndose con la pequeña misiva. Ella me ve entrar, toma un sorbo al jugo y me dice:
-papá, ¿acaso esta no es una casa normal? No hay café.
Me saca una sonrisa, y comienzo a calentar el agua para la prensa francesa, ella se ríe un poco y me dice:
-papá, tranquilo, no muerdo. Siempre he odiado tu formalidad y tu manera de complacer a todos, a mi o a la estúpida de mi madre.
La reprimí en la manera de dirigirse a su madre, no porque me simpatizara, si no por qué es lo que hace uno como hombre para educar a lo más valioso de su vida. Ella contesta en un tono soberbio:
- Papá, no está aquí relájate, sé que no te cae bien, ¿aparte… sabes? Mi madre decía que todo era tu culpa, pero ella en estos días, se comporta como una puta y una puta violenta.
Yo solo atine en decirle:
- Ya cállate, desayuna y vístete iremos por las cosas que faltan para tu comida.
- Y ropa (contesto ella con tono de burla) solo respondí que estaba bien.
Habiendo terminado algunos pendientes del home office, le dije que ya era hora… que fuéramos por lo de la comida, riéndose me dice:
- Hay una ropita que quiero que me ayudes a elegir … de regreso por favor hay que llegar a galerías santa Anita.
- Vale, (contesté desanimado al ver que no quedaba de paso, pero lo pidió por favor)
Fuimos al pueblo a hacer las compras para su comida y justamente me dice que vayamos a ver su ropa, por pretexto y ver cómo se comportaba, le dije que no porque había botón rojo. Ella solo me dijo “me están esperando” yo pensé inmediatamente cual papá celoso que se trataba de algún imbécil haciéndole el favor a cambio de sexo, sin embargo, no podía ponerme renuente por la situación de no ser una monserga para ella, aparte lo pidió por favor. Arranqué mi carro y me dirigí a san Agustín a 10 minutos del pueblo.
Cuando llegamos, la estaba esperando una amiga en las puertas de una tienda de gran renombre… hasta pensé que era lesbiana y eso me excitó un poco, cosa cual me volví a asquear, pero solo levanté la cara como ofendido por la pérdida de tiempo. Janet pasó a la tienda, por ende, la seguí al ser su tutor en turno. Solo había asientos en los probadores, así que ahí forje mi trinchera tratando de esperar a que la damita terminara.
Primero fue por un conjunto de colegiala; se mete en el probador, yo nomas viéndola pasar y de repente sale cambiada diciéndome “¿qué te parece papá?”, me quedé boquiabierto, pues sus ropas holgadas habituales no dejaban ver sus senos que habían crecido y ese culo que se veía tan rico bajo las líneas de la minifalda de colegiala. Me llamó la atención ver el contorno de su nalga desnuda que dejaba ver la diminuta prenda, pero no hice ningún comentario, para describirles su atuendo, era precisamente esa minifalda a cuadros, una blusa blanca entallada abierta hasta el cuarto botón de arriba hacia abajo y un corbatín que hacía notar que no llevaba brasier, aunque claro no lo necesitaba, sin contar sus dos perlas que llevaba por pezones engalanando el conjunto.
Yo tratando se ser buen papá, le dije que era demasiado revelador, a lo que ella contestó, que entonces era perfecto; por no hacer un problema en la tienda me quedé cayado, ya lo resolvería en casa. Después vino con varios conjuntos de pijamas a los cuales ya no puse atención pues en cualquier momento mi miembro se desbordaría.
-Mira papá, para poder dormir en casa.
Resulta que la nena no duerme dos noches con el mismo pijama. Primero salió con un conjunto morado el cual solo llevaba de sorprendente un short cachetero, lo cual nuevamente me hizo intuir una de dos cosas o traía tanga u olvido la ropa interior, a pesar que el blusón llevaba cuello de tortuga marcaba sus pezones que seguramente eran rositas en esas tetas que iban a pasos agigantados a ser más lindos que los de su madre. Seguí tratando de no decir un décimo de palabra sobre su ropa y mucho menos hablar de lo bien que se veía, sin embargo, el segundo cambio del pijama, era un babydol el cual me dejó saber que olvido la ropa interior, se notaba depilada hasta los labios, sus pezones eran rosas (lo sabía), se le notaban a pesar del negligé, dejando ver sus senos perfectos, afrancesados casi del tamaño una toronja cada uno.
Cuando salió con eso tenía cara de perra en celo, no dije nada más que, “mira, así no tendrás calor en casa” mientras se me hacía imposible acomodar mi pene de tal manera que no se notara que me tenía como burro excitado, solo quería que se sintiera cómoda. Le dije que era un poco revelador pero que para la casa no tendría problema, ella solo dijo “ojalá y lo hubiera”. No entendí su comentario y traté de sacar mi banal vida y mi banana adelante, con una adolescente que yo no entendía. Llegamos a la caja y pagué todo lo que quería llevarse. Su mano tocó mi pene, pero no como accidente, si no como cuando una dama tiene un tipo hambre amorosa; ella remolineaba mi verga como si fuera su amante o su sugar.
Con calma, aparté su mano decidiendo no incomodar su pendeja y adolescente ingenuidad, sin embargo, ella protesto diciendo:
– ¿no te gusta cómo te la agarro o eres joto mi amor? Mi mamá decía que eres de los que donde pone el ojo pones a gritar a la puta.
Inmediatamente la corregí por el vocabulario y porque su pendeja amiga estaba cobrando en la puta guardia y no quería problemas, pero su cabrona amiga solo dijo que buen paquete tiene tu sugar, cuando lo desocupes me lo prestas no se lo podía guardar (resulta que papi o papá era un lenguaje entre ellas para llamarle al patrocinador; la muy cabrona no le dijo que era su padre biológico). Yo no sabía qué hacer en ese momento con mi hija la, que nunca traté de buena manera por su puta y bélica, policiaca madre. Le dije con tono sarcástico:
- ¿agarrar? Tu… nunca has agarrado un pene y se nota en que nomas lo aprietas. Comencé a reír sabiendo que humillaba a mi hija, pero la puta de su amiga que traía mi tarjeta en la mano interrumpió; “pues ni pitos ni vergas, pero, dile ¿qué tal puchas?, las vergas son nuevas para las dos” se me borró la puta sonrisa, puse mi nip.
jalé a mi hija hacia el estacionamiento. Le grité… diciéndole que era una mamáda sum puta amiga, la cual le mandó un mensaje en el que decía que si podían hacer un trio con su sugar (lo cual me enteré por ver sus notificaciones del celular, el cual llevaba en la pendeja mano como si fuera una Kardashian. Nos subimos al auto e hicimos un silencio incomodo, no dejaba de pensar en la perra notificación de su puta, lesbiana amiga. Ella tenía su cara de berrinche volteando a ver la ventana como si fuera injustamente tratada. Le dije que no estuviera con esa pinche cara como si yo fuera un estúpido perro; le había comprado ropa y no se la había hecho de pedo por las perras cosas que pasaron en la puta tienda y menos traté a la putita de su amiga como se merecía por decirle a ella lesbiana. ¿Por qué vergas me dijo maricón y mi amor en frente de su amiga? Le pregunté molesto. Yo solo pensaba que debía ser un puto buen papá de la new Age, no como mi padre que molía a chingadazos a mis hermanas por usar minifaldas.
Ella como si fuera drama de la rosa de Guadalupe volteó mientras yo manejaba para decirme que por mi culpa la hice quedar como una imbécil frente a su mejor amiga. Inmediatamente le grité que a mí me valía tanta verga como la viera su puta amiguita, yo era su padre, no tenía que agarrarme el pene por quedar bien con una puta. Le dije que nunca me había querido y llevaba un día diciéndome papá y salía con esas cosas. Se volvió a voltear hacia la ventana y se quedó callada con lágrimas de niña aferrada. Duramos diez minutos en silencio, la culpa me mataba, nunca nos llevábamos bien y yo no sabía si mi rabieta había sido exagerada; frente al silencio y sus lagrimillas, solo le pude decir:
- me hubieras dicho y hubiera jugado tu juego para no hacerte quedar mal.
Ella se frotó la cara y me dijo:
- nunca hubieras aceptado, mamón.
Me reí y traté de voltear empáticamente diciéndole:
- también tuve tu edad y créeme, se lo que es tratar de convencer a los demás que vas más rápido que ellos.
Puso cara de mustia diciéndome “claro que no, siempre has sido un nerd en la escuela”, le respondí que siempre fui listo, más no bueno. Puso cara seria y guardamos silencio hasta llegar a la casa. Cuando por fin terminó el maldito camino, me puse a cocinar mientras ella entraba al baño para ducharse. Preparé dos sándwiches de huevo y mientras se bañaba, no podía dejar de pensar en su cuerpo, sus tetas desarrolladas a pesar de su edad aun siendo mi hija; amaba ese culito redondo, botado, sabroso, lindo para su edad. El babydoll se clavó en mi mente junto con sus pezones rosas y su vulva depilada. Me invadían ideas de meterme al baño y verla como si bailara como putita en table dance para mí; me sentí de la mierda por pensar en eso sin embargo recordé la ocasión que entré en el baño por error, así que decidí volver a entrar pareciendo inocente del descuido, ya había terminado los sándwiches, entré como si las ganas de orinar me hubieran hecho olvidar su estancia en el baño, cuando entré ella se estaba cambiando, yo esperaba que se asustara y se tapara; su reacción fue natural, como si le pasara a diario; ella solo preguntó qué era lo que pasaba, yo solo le dije:
- perdón hija, olvidé que aquí estabas y moría por orinar.
- Toca la puerta apá, me lo dijo con una voz triste lejos de enojada.
- Lo siento hija, la costumbre.
- No pasa nada, solo que… toca
- Está bien.
Alcance a ver su cuerpecito desnudo, pero algo no estaba bien en su voz; no se ser padre, pero sabía que algo callaba, su cara me recordaba a mis exparejas inconformes por ser un tipo distante. Mido 1:90, siempre me he cuidado en el gimnasio, y mis 20 cm siempre me han dado tranquilidad, sin contar que siempre he sido un tipo creativo para el sexo, mis problemas con mis ex, han sido mis regulares silencios al escuchar sus necesidades sin decir nada y haciendo todo, pero sin la posibilidad de manifestar interés (yo era un maldito complaciente y silencioso). La cara de Janet era la misma que la de ellas, la misma del adiós.
Salí del baño y ella salió detrás de mi rumbo a su cuarto apenas adaptado. Serví los sándwiches y me senté en el comedor. Ella tardo 10 minutos en salir, yo no llevaba camisa y ella se me acercó para darme un abrazo, el cual no entendí, veníamos de una desazón basada en sus necesidades sociales; ella de una manera sencilla me dice que sabe que no es mi culpa todo lo que ha pasado pues nunca me ha dicho nada de lo que ella quiere en la vida.
Y ¿Qué quieres en tu vida? Le contesté, ¿A qué te refieres? Me replicó ella, guardó silencio un segundo yo hice lo mismo con mirada inquisidora. Tapándose la cara me gritó, lo que me hizo enojar es que no reaccionaras a todo lo que te modelaba y cuando entraste al baño estaba seria porque me sentía fea, me caga como mi mamá si te ha tenido y yo no. Yo los vi coger, vi a la perra que nunca pierde, doblada por tu pito y pidiendo más, los espiaba y veía como nomas te faltaba metérsela por los oídos y como bien dijiste nunca he tocado un pene. La pandemia me tenía obtuso en eso del sexo. me cagan los pitos chicos de mis compañeros después de ver el tuyo y la cara de pendeja de esa perra. ¡me caga como mi mamá si te ha tenido y yo no, bien dijiste nunca he tocado un pene porque esperaba el tuyo! Veía tu verga y me la imaginaba rompiéndome la pucha. quería robarle el macho, a esa vieja bruja.
Me quedé pendejo frente a las palabras de ella, pero su pijama recién comprado me hizo recordar tanta puta soledad en esta casa, así que lejos de protestar porque fuera mi hija me sentí como un joven de su edad, le respondí.
- No está mal nena, a mí se me paro la verga de verte, no sabía que no llevabas ropa interior.
- No seas condescendiente, aún ahora me tratas como si fuera solo una niña, la perra de juliana (su pendeja compañera que trabajaba en esa tienda) olfatea las erecciones.
- Mi niña… ella te dijo que cuando me dejes de usar me la presentes.
- ¿Me quieres coger? (no contesté porque no sabía lo que quería, mientras ella me ignoraba con cara de rabieta)
- Para eso me incitabas a decirte todo. Para dejarme como un burra.
- ¿Cómo que como una burra?
- Cállate, no sentiste nada, ni se te paró.
- Vamos nena, tranquila no soy un joven de tu edad, cuido como me ve el mundo, aunque esa puta de tu amiga, Juliana te lleva ventaja.
- Lo sé, tiene fama de puta.
- Preséntamela, llevo años solo.
- Cállate, con ella no.
Reí como idiota por la mala broma y sus estúpidos celos. Ella me pidió que no me burlara que le generaba un “id” que me tuviera alguna amiga suya antes que ella. Me sentí una mierda, pero no podía parar, a lo que le dije:
- Ninguna de ellas me ha aguantado para ser la señora de la casa, por ejemplo, tu mamá… ¿piensas aguantarme?
- Tu nos dabas una gran vida y a mi madre le dabas tu gran verga.
De verdad el babydoll que le compré le sentaba bien y los meses que llevaba sin sexo me hacían verla como una puta en brama (Mientras guardaba silencio aguantándome las ganas, ella se levantó y me dio un beso en los labios). Metí mi lengua libidinosa pegándole un fajadón cabrón, tratándola como a una cualquiera.
Me sacó la riata del pantalón con sus manos inexpertas gritándome que no quería pretextos que ella era bonita y que la hiciera sentir así. Pensé en su puta madre y traté de detenerme, pero cuando me sintió endeble, llevó mi riata a su boca haciéndome sentir un electro shock el cual sacó lo peor de mí. Le tomaba su cabeza y le encajaba mi verga hasta la garganta. Ella haciendo arcadas se sacó mi pene, a lo cual lo tomó con ambas manos y comenzó a lamerme el glande, me mamaba la cabeza como si fuera una fresa mientras ella hacia algún tipo de sex show.
- Métela hasta el fondo
- ¿Me quieres matar?
- Quiero que te tragues todo
Ella inmediatamente como una perra sumisa, engulló mi pito erecto, le salían lagrimas de los ojos mientras yo me venía a borbotones directamente en su garganta; cuando terminé, tomó un aliento profundo y mientras tenía una mirada semimuerta, la arrojé a la cama.
- Te toca putita, comencé a comerle el cuerpo y aún semiconsciente comenzó a gemir.
Le arranqué el babydoll y viendo sus pezones rosas, comencé a comerle el cuerpo entero, la besé en la boca, besé su cuerpo, la nuca, la espalda, las nalgas, le comí el culo, bajé por sus piernas chupándole los pies. La llevé a la sala, donde la giré en el sillón en el cual empecé a comer las tetas. Bajé por la coyuntura de sus senos hasta su ombligo donde tardé unos minutos, hasta llegar a su pubis y su clítoris rosado.
- Me vas a matar papá
- No hija me vas a matar a sentones.
Ella estaba en estado catatónico, por haber sido asfixiada por mi verga y por el orgasmo que tenía por lamerle el coñito virgen, el cual sabía que lo era por empujar mi lengua hasta su himen en oportunidades esporádicas donde atendía su clítoris con mi boca. De repente comenzó a venirse en mi boca con un squirt, el cual no dejé que callera nada en la cama.
Cuando terminé de limpiarle la vagina con la lengua volteé a verla, la vi casi dormida, le traje una cobija de mi cuarto y la deje dormir. Tenía el pito al cien y solo había terminado una vez. Duré toda la noche pensando en como disfruté comerle al coño a mi hija, me sentía una mierda, pero recordaba sus manitas que en la tarde eran inexpertas y en la noche guiaban mi pito a su boca como si fuera una puta experta.
Esa noche no dormí, sin embargo, a las 6 am Janet, desnuda, se metió en mi cama con su cuerpo seductor y con un contoneo como de mujer casada, la cual sabe que soy suyo y ella mía. “Gerry, que rico, me hiciste ser una putita. le respondí que ni siquiera juliana había hecho lo de anche; sus manos eran maestras y su cuerpo experto.
- La perrita de tu amiga no sabe tomar un pene con placer.
- Ni yo.
- Lo hiciste como una genio comiéndote mi glande y meneándolo.
- Cállate papá… mi mamá gritaba como una perra y a mí me dejaste en silencio.
- ¡hija! Esto que estamos haciendo no es normal (recordé por un segundo, pero después recaí) la justifiqué con su estado de letargo; casi dormías y así no me éxita.
- Lo lamento… yo no sé hacer…
- Lo sé amor, cuando llegas con el adecuado eres la puta perfecta en una cama, y la dama justa en una mesa.
- Pr eso eres un teto, pero me coges delicioso.
- No tienes punto de comparación.
- No lo necesito, te debo el culo, nunca me había pasado lo de anoche.
Me quedé callado y ella tomó mi verga. La tomó como una niña comiéndose una paleta, ella se ha convertido de un cero al tacto, a un cien en la onanición. Le pedí que fuera la mujer de la casa, ella contestó que ya lo era. Esta puta parecía peor que su madre. Ella comenzó a platicarme a las cuatro de la mañana como nos veía por la rendija de la puerta a su madre y a mí, a ella le encantaba ver cómo le comía la pucha a su madre. También hacia comentarios de como le dejaba mamar mi pene y como le cogía el coño y el culo. Pasé sus comentarios por alto, para olvidar lo sucedido… estúpida moral.
A la mañana siguiente ella seguía dormida a mi lado, cuando traté de levantarme, ella comenzó a mamarme la verga y la sensación fue mas que acogedora. Me tomó el pene y mas dormida que despierta comenzó a comerme el pito mientras decía “mi hombre solo se para satisfecho” se me paró y ella volvió a tomar leche de papá. Eso no me generaba problema porque sentía que solo eran unos fajes adolescentes con su papá.
En la tarde salí a arreglar el jardín, ella había preparado una jarra de agua de limón. Oye Gerry, quiero ponerme la falda de estudiante, pero no quiero que solo me la mames, en media hora vendré a hacer el jardín contigo papi. Jugábamos a las mamadas, así nos quitábamos las ganas sentía yo. Sin embargo, su exhortación no me pareció normal. ¿Cómo que mame? (Llevamos tres días mamándonos el sexo los dos) para eso quise que me compraras la ropa, para que me trates como a mamá. Siempre fuiste el que ponía todo en la casa, hasta la pasión, le comprabas juguetes, esposas, colas de zorra para metérselas en el culo, sabes hacer amarras, la hacías orinar en el patio, la amarrabas en la cama. ya borrachos le echabas tu compadre aun estando tú, y el morbo, tu morbo, tu cara me excitaba. Ya te dije quiero ser tu dama, tu puta, tuya. Hoy o me la metes o me la metes me dijo.
Jugar a que ella me la mamara era una cosa, yo no tenia condones y ella lo sabía, yo no quería romper a mi hija. Cuando iba al baño de mala gana a las 6, ella me preguntó:
- ¿Qué te gusta? ¿culo o teta?
- No mames hija, me encanta mamar.
- Pero para ti… ¿Qué te gusta de una mujer?
- Te mostraré… hay quien tiene las tetas lindas, entras en ese placer, pero no le llegas a tu madre. La rusa, se siente rico.
- Mi madre dice que nunca te hizo una.
- No fue tu madre, fue alguien más. Así en todo el sexo con quién quieras.
- Entonces si eres un perro infiel.
- Perra infiel tu que vas contra tu madre.
- No quiero… no quiero perder contra ella
- Es igual… ella esta segura en tlajo porque eres mi hija se va a los fines de semana de visita conyugal en el penal… (tengo videos y nuevo relato) ella va y se rompe su madre con quien sea que no la haga trabajar.
- Ella dice que le dabas permiso.
- Si… pero a ti no te he dado permiso.
- ¿Desde cuando me has querido coger?
- Desde… que te vi desnuda la primera vez.
Ya traía su ropa de colegiala, me encantó, llegó y abrió sus labios diciéndome cógeme en falda papi. Le doy un abrazo, la mamo como siempre, se veía cómoda, su falda se levantaba, era blanca con falda a cuadros sin ropa interior sin embargo de repente, me pide que no la toque porque soy la porquería que podía cogerse a su hija (me cagó, yo no quería). Me harté. Ella justificaba su juventud. Ella tiene razón.
- Perdón papá…
- No pasa nada mami.
- Esque me da miedo ¿y si me embarazas?
- Lo cuidaré toda la vida por ti
- Lo dices porque soy tu hija
- Lo digo por lo que renuncié…
- ¿tú a que has renunciado?
- A tu madre, a tu compañía, a dios, a tu deseo, a tus bragas, a tu anhelo de tener que ser mejor que las y los demás, a tu indecisión, a estar con alguien, me cagas… ser el único que no te juzga y ser el único que muere en tu juicio.
Me besó, no me habló en todo el día, me puse a dar asesorías en home office y a hacer pan francés para la cena. Apareció mientras hacia la limpieza y dejaba la cena lista. ¡papá!
- Mándeme.
- He leído algunos relatos eróticos
- ¡niña!
- Hay papá, casi te la arrancas anoche
- Deja de espiar
- Me gusta tu pito ¿sabías?
Me tenia hasta el culo su estira y afloja y mientras pensaba:
- A ver, mami, ¿Qué quieres de mí?
- Que me trates bien.
- .. no eres la primera que desvirgo.
- ¿Cómo sabes que soy virgen?
- Mira… yo le desvirgué el culo a tu madre.
- y eso ¿qué?
- Se que eres virgen del coño, tu olor, tu sabor y lo mal que jalas un pene.
- Cállate, a ti que te importa.
- A mi me importa por el solo hecho de que quieres pito y luego me dices no.
Ella se rasco la cabeza, volteo al cielo y me vio mientras levantaba su falda a cuadros, y me mostraba que no traía bragas. “papá juguemos” ella era buena para el dominó y aprovechándose de eso, sugirió que jugáramos streep domino, ella me dijo que el que perdiera la partida se quitaría una prenda. Accedí y comenzamos el juego, ella ganó la primera partida y me quité los zapatos, ella reclamaba que eso era trampa, que ella esperaba la camisa. Saqué la botella de tequila y le dije: para agarrar valor el que pierda bebe y se quita algo. Ella perdió los siguientes dos juegos quitándose los zapatos y lo calcetines, aparte bebiendo dos shots de tequila, los cuales le soltaron un poco mas el aparejo sexual. Ella comenzó a gritarme que quería camisa o pantalón. Al momento que perdí la siguiente ronda, me tuve que quitar la camisa, ella comenzó a besarme los tatuajes

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