MI PRIMER ORGASMO/ SEGUNDA PARTE
Así comencé a sentir los orgasmos.
La primera parte aquí: https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/incestos-en-familia/mi-primer-orgasmo-10/
MI PRIMER ORGASMO/SEGUNDA PARTE
Pasaron varios días, mi papá volvía temprano a casa, sobrio, serio, taciturno, evitaba mirarme y solo me hablaba lo indispensable.
Yo mientras, pasaba las noches usando mi almohada como si fuera un pequeño pony, habia aprendido que el roce me provocaba ese clímax que desde descubrí que lo sentía, no podía dejar de experimentar.
Pero un viernes de verano volvió a venir totalmente borracho, fu directo a su pieza trastabillando y murmurando cosas como “soy un mal padre “soy un degenerado”.
Se tiró prácticamente en la cama boca abajo y casi de inmediato quedó como inconsciente.
Me arrodillé en la cabecera de la cama e intenté despertarlo durante unos minutos, pero no reaccionaba, estaba sumido en un profundo sueño alcohólico.
Le quité los zapatos, las medias, me costó mucho aflojar su cinturón, pero finalmente logré desnudarle de la cintura para abajo.
Ver su culo me parecía hermoso, forcé una de sus piernas para que se abrieran, podía ver sus enormes bolas aplastadas contra la sabana, el ano estaba oculto por sus apretados cachetes. Se los abrí y vi el pequeño orificio de su culo, instintivamente metí mi cara y busque llegar con mi lengüita, pero apenas lo alcanzaba, baje presionando contra las sabanas y pude lamer apenas sus bolas.
Me sentía frustrada, intenté girarlo, para que quedara de costado o mejor aún, boca arriba.
Lo sacudí y le grité ¡“Papá, ¡papá!”, hasta que abrió apenas sus ojos…
Finalmente se puso de costado, agradecida busqué sus labios y comencé a hurgar su boca con mi lengua.
Él estaba otra vez como desmayado, no reaccionaba, pero esta vez su hermosa pija quedaba accesible.
Estaba absolutamente flácida, caía hacia un costado y la piel que le sobraba parecía la trompa de un elefante de juguete.
Recordaba una cabeza brillante y húmeda, así que empecé a estirar la piel hacia atrás, hasta que la fi dejando descubierto, también estaba lentamente creciendo su tamaño.
Ya tenía una pequeña gota de pre cum, la que saboree apasionadamente.
EL efecto de mi lengua sobre su pija fue que se terminó de parar.
Yo estaba embelesada viendo es pene duro y liso, cuando de pronto siento que me toma del hombro, emitía sonidos como rugidos roncos, con una sola mano me levantó y prácticamente me arrojó a su lado en la cama, estaba como poseído sus ojos rojos y su voz que decía “¿querés pija putita? Te voy a dar pija”
Se arrodilló en la cama y me arranco la bombacha, todo lo que hacía me dolía, pero increíblemente me gustaba.
Me abrió violentamente las piernitas y se coloco arriba mío, sin preámbulo apoyo su pija en mi vagina.
Había tomado mis manos con sus manos y yo no me podía mover.
Sentí que me penetraba, primero fue algo suave, pero al instante sentí todo su cuerpo caer sobre el mío y un tremendo ardor entre mis piernas.
Me la habia metido toda, absolutamente todo el largo de su inmensa pija estaba dentro mío, sentía que su cabeza golpeaba contra mi estomago y él se movía frenéticamente, la metía y la sacaba rápidamente.
Por un momento sentí mareos y pensé que me desmayaba, solo atinaba a decir “despacio papito, despacio por favor”
Él no me escuchaba, me cogía con furia y cada vez mas rápido y con mas fuerza, de pronto el dolor cedió y comencé a sentir un placer extraño, trabe sus piernas con las mías, el soltó mis brazos y yo lo abrace por el cuello, busque sus labios y nos besamos chocando los dientes.
“Te estoy cogiendo putita” repetía una y otra vez y yo solo respondía “si papito, si”
Cuando pensé que iba a terminar, me levanto como una plumita y sin sacar su pija se dio vuelta y me puso arriba. Yo empecé a moverme entonces, cuando mire hacia abajo solo veía manchones de sangre, pero no me afectó, comencé a cabalgar sobre a verga y fueron minutos maravillosos, podía ver en mi vientre como si una víbora empujara por querer salir y eso me calentaba aún más.
No sé cuánto tiempo estuve subiendo y bajando, el me acariciaba las mejillas y se mordía los labios.
Yo sentía que tenía que satisfacerlo, pero él no quería acabar.
Me hiso separarme y me dijo “vamos a bañarnos amorcito” Y dulcemente me llevo al baño, podía ver pequeñas gotitas de sangre que dejábamos como rastro.
Con mucha ternura me pasó el duchador preguntando si sentía mucho dolor, a lo cual le respondí que no.
Me seco con suavidad se lavo y luego de la misma manera volvimos al dormitorio.
El seguía con la pija dura, más dura que nunca, yo seguía sangrando, pero no era abundante.
Se acostó boca arriba y solo señalo su chota, no necesitaba más explicaciones, la tomé con mis dos manos y comencé a chupársela, fueron segundos y sentí grandes chorros de leche que invadían mi boca, los chupaba y los tragaba, el gritaba de placer.
Me recosté en su hombro, él me abrazó y susurró “¿Qué voy a hacer contigo mi niña?” yo le dije al oído como en secreto:
“Cogerme todos los días”
FIN
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