—Tienes un culito precioso, Igor. Voy a disfrutar romperlo con mi polla de 27 centímetros. Con esas palabras, lo sentí apegar su cuerpo musculoso al mío, su aliento soplar en mi pelo y su polla entrar en mi ano. Grité por el dolor repentino, antes de sentir el placer de las penetraciones. .
Este relato explora con crudeza y detalle la caida de una pareja swinger en una dinámica de dominación total, humillación, cornudez extrema y rendición absoluta ante un hombre que se convierte en EL DUEÑO DE TODO..