FUI TORO POR UN DÍA
Las novillas en celo se dejan clavar cuantas veces esté en capacidad de hacerlo..
Buenas tardes a todos, la tarde del martes me encontraba llevando el ganado de ordeñe a los establos, una novilla colorada de raza criolla de un momento a otro se me echa encima como queriendo montarme, lo que pasa es que el ganado criollo es mucho más resistente incluso a garrapatas, era una novilla colorada bien bonita, actualmente se mantienen alejadas de los padrotes, para preñar las novillas toca esperar que llegue a los 18 meses y que se desarrolle plenamente, actualmente tiene unos 13 meses, está todavía muy pequeña para ponerle macho, me la quité de encima y la eché por delante, cuando le veo la vulva demasiado hinchada y botaba un poco de flujo, me puse muy excitado sin embargo era imposible cogerla porque no estaba solo, así mismo no se dejaba acariciar. Al final del día andaba trastornado y muy arrecho, me puse a organizar algunos pedidos en el pueblo y llamé a la persona que nos ayuda, le indiqué que fuera muy temprano al pueblo, que si deseaba bajara con la esposa y trajera lo necesario, el miércoles temprano se levantó y a las 05:30 am se fue para el pueblo quedando yo solo, les juro que cuando subió al carro y se fue, es como si hubieran soltado una fiera, la verga se me puso a mil, tenía una parola incontrolable, literalmente me fui para el establo en plena carrera, solamente pensaba en la novilla y que iba a ser el primero que la iba a penetrar, cuando llegué la gran mayoría de ganado estaba acostado, busqué literalmente con desespero a la novilla, la vi cerca de un rincón, al verme se paró, la tomé con una cuerda y me la llevé para un rincón, la vulva se le había hinchado mucho más, estaba bien enrojecida y botaba bastante flujo cristalino que apenas le goteaba por la vulva, yo comencé a tocarla, se sentía toda babosa que la palma de mi mano quedó húmeda y pegajosa, la novilla levantó el rabo y ni molestó, me hice atrás de ella notando que estaba un poco más alta, llevé un par de bloques de cemento, me paré sobre ellos viendo que mi pene quedaba más arriba de la entrada de esa carnosa vagina, me desvestí de la cintura para abajo, con la verga que rompía todo, me paré en los bloques de cemento, me recosté sobre ella notando que se quedaba completamente quieta, agarre esa hermosa vagina y se la entreabrí en la medida que colocaba la cabeza de mi verga dentro de ella, la tomé por las caderas y empecé a meter mi verga muy lentamente, comencé a sentir como abría paso en la medida que la novilla tenía sutiles contracciones, poco a poco fue desapareciendo mi verga hasta sentir que la vulva me tocaba el abdomen, contrario a las becerras que aprietan durísimo el rabo, la novilla muy al contrario lo levantó y cuando le tocaba el clítoris, pegaba unos estrujones muy ricos, yo miraba esa hermosa vagina todo carnosa enrojecida alrededor de mi pene dejando ver únicamente el vello púbico, que rico, qué delicia, qué disfrute metérselo todo dentro de esa rica vulva, se lo sacaba hasta la pura entrada y lentamente se lo metía hasta donde podía, cuando le iba entrando la becerra se arqueaba frunciéndose copiosamente, hubo un momento en que agachó las caderas, levantó bastante el rabo, se arqueó y alcanzó a botar chorritos de orina muy caliente, luego se enderezó y permaneció inmóvil, empecé a bombear bien despacio para disfrutar de esa deliciosa vulva, quería meterla muchas veces porque yo era su toro, yo era quien me estaba comiendo semejante hermosura de vulva, desde el martes en la tarde me entraron tanta ganas y no sabía si podía o no, pero estaba cumpliendo mis deseos, sacaba la verga hasta su entrada y se la volvía a meter toda, hubo un momento que la saqué toda la verga y estaba demasiado mojada, era como si le hubiesen echado clara de huevo, brillaba bastante, me hice el prepucio hacia atrás y se notaba alrededor del glande una cosa blancuzca y espesa, le abrí la vulva percibiendo ese rico olor, estaba muy enrojecida y por dentro se le había formado una ligera de espuma, no resistí chuparle una protuberancia que tienen en la parte inferior, como pude se la chupé varias veces sintiendo que se fruncia fuerte, luego le pasé la lengua lo más adentro que pude, la sensación era como cuando uno toca clara de huevo, algo saladito y sutilmente agrío, me acomodé en sus ancas en la medida que le metía mi verga hasta que literalmente no le entraba más, seguí dándole verga otro rato, disfrutando del sexo con mi novilla, hasta que no me aguanté más, pero yo quería meterle otra clavada tan pronto me recuperara, se la saqué y se la enterré toda por el ano dejándole todo mi semen adentro del culo, al terminar esperé que pasara la rigidez y saqué mi verga muy flácida e increíblemente toda limpiecita, me vestí los pantalones y me fui para el sanitario, me bañé con abundante jabón la verga y me regresé para el establo, yo todo lo que quería era culiar con la novilla todo cuanto pudiera, esperé que mi verga recuperara algo de rigidez, al no lograrlo, me quité los pantalones, me bajeé los pantaloncillos, abrí esa carnosa vulva para ver cómo estaba por dentro, juepucha qué rico estaba llena de flujo, con los dedos ayudé a meter la verga para que sintiera calorcito, poco a poco fue engrosando, muy lentamente iba cogiendo algo de firmeza, cuando ya se sostenía sola y no se doblaba, de nuevo empecé a clavarla con más fuerza que la primera vez, duré unos 10 minutos bombeándole, por momentos le sonaba muy fuerte los chapuceros, hasta que no aguanté más y vine por segunda vez, se lo desocupé dentro de la vulva, duré mucho más tiempo en calmarme pero disfruté bien rico esa novilla en celo, al terminar dejé que la verga saliera solita, la tenía toda encogida y llena de flujo espeso, el vello púbico y mis pantaloncillos quedaron remojados, solté la novilla para que se fuera con los otros animales, esa vulva la tenía muy mojada, mucho más hinchada, al terminar me puse a ordeñar, después saqué todos los animales al potrero y me fui satisfecho a la casa. Cuando me fui a bañar, tenía la verga pegajosa y el vello púbico como cuando uno se echa gel en la cabeza, olía a orina de la novilla y el característico olor del ganado. En la tarde ya había llegado el cuidandero, sin embargo, yo mismo fui a encerrar el ganado y al tratar de tocarle la vulva a la novilla, ya no se dejó tocar y salía corriendo. Lo bueno fue que le di verga a esa cuca todo lo que quise cuando estaba receptiva.



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