Tras haberme dejado la garganta inundada de su leche, solo quedaba seguir y probar esa verga gruesa como hasta ese momento jamas me habia inundado..Leer más
Cuando la que tenía su verga dentro se la sacó, se orinó encima de sus musculosas piernas, cayendo y empapando aún más los pantalones que Don Ernesto mantenía en sus tobillos.Leer más
Se la saqué por completo y pude ver que ahora, su anito se veía un poquito más abierto y tenía rojito la entrada. Lo volví a puntear y mi glande entró rapidísimo. Mau se retorció y comenzó a seguir gimiendo..Leer más