Memorias desde los 7 (El santuario del mingitorio)
Hay hombres que nacen para buscar el peligro, y hay otros, muy pocos, que nacen siendo el peligro mismo. En aquel lejano año de 1994, bajo el sol espeso y polvoriento de Guadalajara, mi cuerpo apenas era el de un niño de siete años. Llevaba puestas las ropas blancas de mi primera comunión, el símbol.
