Tu ex irrumpe y reclama su venganza. Junto al grupo radical, te someten a un edging brutal mezclado con ballbusting salvaje, cobrando mes a mes la deuda. Luego te fuerzan a correrte por última vez… antes de castrarte con tenazas en un acto de “justicia”. La deuda se paga en sangre. Ya no eres hombre.
Abandonado en la plaza, aún vendado y atado, sientes cómo el bullicio de la marcha se aleja, hasta que un grupo de feministas radicales te rodea. Después de un edging te deja temblando de frustración, deciden cobrarte la deuda de otra forma: con un castigo en tus huevos..