Sigo la estructura de la rapsodia para dar rienda suelta al ser sensual y caliente que llevo en mí, desde los inicios al momento deseado: Una verga ingresando en mi hoyo con el claroscuro de la realidad en las luces de mis pervertidos sueños eróticos en que siempre soy sometido, sádicamente sodomiza.
Con mis gemidos infantiles siendo ahogados en la piel del hombre de 50 años, sentí sus dedos apretar mis nalgas. Las amasó entre sus manos, abriéndolas para exponer mi ano de niño siendo perforado por su polla blanca de 22 centímetros..