A los once años, mi cuerpo era como un boceto que todavía no terminaba de dibujarse. Me sentía fuerte, o al menos eso creía yo. En ocasiones cuando me terminaba de bañarme, no se, pero siempre me quedaba viendo al espejo mi cuerpo desnudo, me llemaba mucho la atención. Me paraba de frente, de lado.Leer más
Pasaron un par de meses y Arnulfo seguia haciendome sentir mujer me hacia regalos me consentia y sobre todo no me presionaba para cojer de nuevo..Leer más
Mi mamá nunca había sido infiel hasta que se dejó convencer por su compadre Juan. Él se la cogió y yo presencié sus encuentros nocturnos, eso hizo que más tarde empezara a verla de una manera distinta..Leer más