Espiando a mi pervertida sobrina, ser su tío es la lotería (Parte 1)
Ella no sabía que del otro lado del espejo unidireccional, su tío tenía su rostro a centímetros, viendo todo, viéndola abrirse, tocarse, exhibirse..
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Ella no sabía que del otro lado del espejo unidireccional, su tío tenía su rostro a centímetros, viendo todo, viéndola abrirse, tocarse, exhibirse..
Los padres estaban en la escalera, completamente desnudos. Roberto, erecto, grande, similar a su hijo pero más maduro. Elena, hermosa, caderas anchas, vagina húmeda brillante..
Los gemelos yacen en la cama, jadeando, sus abdómenes subiendo y bajando en sincronía perfecta, el sudor brillando en su piel, los pezones erectos y sensibles..
Ella aprendió a masturbarse, y el mundo del placer, gracias a mis enseñanzas..
Memo ejerce el control absoluto y David se entrega completamente, encontrando en la obediencia, el dolor y la humillación su mayor excitación..
Otra foto: Se ve su ano, ofrecido, mientras su vagina es penetrada…. Los compradores pagarán fortunas por esto. Gemelos de 13 años.
Mi compañero separa mis nalgas, su dedo aceitoso dibuja círculos alrededor de mi ano, apretado, virgen aún, mientras el vibrador sigue en mi vagina, mientras nos besamos, mientras me pellizca el pezón. Tres estimulaciones simultáneas: boca, pecho, ano, y el zumbido constante en mi vagina..
Lucía se inclinó, besó a Valentina, largo, profundo, lengua entrando, chupando. Su mano bajó, directa, por debajo del short de jean, tan corto, tan indiscreto, que no necesitaba quitarlo. Los dedos encontraron la tela delgada de la ropa interior, la empujaron a un lado, y…..
Siguieron adelante. Mateo empujó de nuevo, despacio, constante, y esta vez la punta entró, estirando, abriendo. Lucía mordió la cobija, sus uñas clavándose en la espalda de Mateo, abrazándolo fuerte, temblando. Él avanzó centímetro a centímetro, sintiendo las paredes apretadas cediendo, hasta que….
El sonido era obsceno, húmedo, el choque de sus pequeños labios vaginales abriéndose, sus clítoris encontrándose una y otra vez, duros, erectos, chocando con fuerza. Lucía movía las caderas como poseída, arriba y abajo, en círculos, sintiendo cada pliegue de su prima, cada centímetro de calor resbal.
